La Sombra y el pasado
Jan. 16 , 2010
Nos asomamos a las páginas deportivas buscando una ilusión. El anuncio de una contratación explosiva que augure tardes increíbles. Sabemos, sí, que los representantes de jugadores se han convertido en maestros de la venta de gatos por liebres. En las semanas previas al inicio de temporada, tenemos la sensación, equívoca por cierto, de que nuestra liga se llenará de clones de Cristiano Ronaldo o, cuando menos, de jugadores que se han consagrado al fútbol espectáculo y que obligarán al asombro del mismo modo que lo hizo la Pequeña Gigante en su primera incursión teatral por las calles de Santiago. Nos gusta pensar que habrá de ser así, aunque sabemos que el autoengaño no tardará en estallar y el fantasista se convertirá en un tronco torpe y caprichoso.
Me acuerdo cuando llegó Severino Vasconcellos. No se le entendía ni una pizca de lo que hablaba. Y el conjunto que conformaba la suma de su esqueleto, la cara y ese cabello ensortijado, lo dibujaban como un jugador parecido a un extraterrestre. Pero, ¡vaya cómo cambió nuestras tardes de domingo!
Por esos años, cuando la década del 70 aún no terminaba, en Coquimbo Unido compraron un pack de brasileños: Torino, Bene y Liminha. Recomendados por Elías Figueroa, no eran superhéroes, pero instalaron un carnaval en la cancha y en la noche pirata. Más allá de los excesos, no hay un trío de brasileños que haya hecho mejor fama.
Es cierto que en ese entonces la oferta era más restringida y la posibilidad de equivocarse, por lo mismo, era menor. Sin embargo, más de una vez los clubes nacionales se sintieron estafados.
A Mario Luthar, promesa del fútbol uruguayo de mediados de los 70, lo trajo el Everton luego que los dirigentes ruleteros lo vieron en acción en un Sudamericano juvenil. Luthar era una bestia en la marca y un jugador que sabía salir jugando, capaz de amagar con elegancia a un rival. Físicamente era una máquina. Pero cuando lo hicieron debutar, fue un fantasma. Al segundo partido, luego de pifiar groseramente un par de rechazos, la hinchada comenzó a burlarse de él. No pudo levantar cabeza nunca.
¿Qué había pasado con Luthar? ¿A los viñamarinos les vendieron jurel creyendo que compraban salmón? Nada de eso. Luthar era el mismo, pero algo había cambiado en su vida. El que habían visto en el Sudamericano era un Luthar soltero. El que llegó a la Ciudad Jardín, venía recién casado. Para qué abundar en detalles.
Recuerdo la llegada del 'Beto' Acosta al aeropuerto de Pudahuel, en 1994. Grueso e intimidante, tenía más pinta de boxeador que de artillero. El "Pipo" Gorosito no se le parecía en nada. Pero en la cancha hicieron una de las sociedades más brillantes del fútbol chileno. Refuerzos como esos, hace rato que no vemos.
Y es que parece que ya nada es como antes. Que los refuerzos que llegan por estos lados ya no vienen a hacer historia. Que hoy en día tenemos que poner más de nuestra parte para ilusionarnos con la idea de que algún refuerzo extranjero hará que recuperemos el asombro.
De la cosecha 2010, me quedo con Giovanni Espinoza. No sé si terminará siendo fundamental para Unión. Tiene más de 30 años y venía calentando banca en la liga inglesa. Pero ya su apodo, es un aporte al folclor pelotero: "La Sombra". Sólo comparable con "Carecueca" Rodríguez (ex lateral de Wanderers) y "Patitas con Sangre" Herrera.
Escritor y Periodista. Autor de El Fotógrafo de Dios.





Posted by J.J.G. on January 16, 2010 at 10:29 AM CLST #
Con todo mi corazón.
Posted by Una salamandra en Dark City on January 22, 2010 at 06:11 PM CLST #
Esperemos que Giovanni Espinoza nos llene de satisfacciones y muestre su calidad como jugador de trayectoria mundial.
Suerte "Sombra"!!!
Posted by Angelse on January 24, 2010 at 09:23 AM CLST #