El secreto del Dakar
Jan. 09 , 2010
Publicado en La Tercera, Sábado 9 de Enero de 2010.
Escribo sin saber qué ocurrirá con Luca Manca, el piloto italiano que volcó en su moto durante la sexta etapa del Dakar 2010. El último parte médico decía: estable dentro de su gravedad. Veo la imagen de la caída registrada por un fotógrafo italiano: Manca recibió todo el peso de la moto sobre sí. Nadie sabe si logrará salir con vida.
El episodio no es nuevo en el Dakar. Desde su creación en 1979, la carrera suma casi 60 muertos entre pilotos, periodistas y público en general. Los heridos deben quintuplicar esa cifra. La muerte está al acecho.
Hace un año, casi en el mismo lugar en el que cayó Manca, un español, Cristóbal Guerrero, se accidentaba de gravedad. Era el primer Dakar de este asturiano de 42 años. En los '80 había hecho motocross y enduro, pero había postergado su pasión por la familia. A sus hijos les inculcó el bichito: antes de aprender a caminar ya andaban en moto.
Guerrero había retomado su pasión hacía poco. Volvía en grande: el Dakar. En un blog resumía sus impresiones antes de la carrera: "Dios quiera que termine este primer Dakar. Esa es mi intención. Así veré de qué se trata y recién entonces podré pensar en volver".
El asturiano no terminó la carrera. Cayó de la moto y desde entonces vive en un coma profundo. Quizá en su mente siga arriba de su KTM 525 serpenteando las arenas del desierto de Atacama.
Sus hijos, lejos de tomar distancia, han persistido. Cristóbal (hijo) y Víctor han conseguido ser los campeones del Enduro español en la temporada que acaba de terminar. Y no sería raro que en unos años más sus nombres aparezcan en la lista de participantes del Dakar.
Y es que hay algo en esta prueba que seduce a los amantes de la velocidad. Algo que está más allá de lo racional. ¿Por qué habrías de correr en una competencia en donde la posibilidad de matarte es alta? ¿Por qué lo harías? ¿La adrenalina que libera tu cuerpo, vale la pena? A juzgar por el entusiasmo con que los corredores se vuelcan a la prueba pareciera que sí. Tengo mis dudas.
Hace algún tiempo un viejo corredor me explicaba que detrás de esta atracción enfermiza está la muerte. Que en un rally tan extremo, la muerte corre con ellos. Que a medida que pasan las motos y los autos, se deja ver y les hace reverencia. Pero que ante tamaña concesión (la de dejarse ver como si fuera una chica que modela ropa interior), la muerte se reserva una recompensa: se deja para sí uno que otro piloto. Sé que la explicación estaba influida por las circunstancias: eran las cuatro de la mañana y el español se había tomado casi tres botellas de un vino del Maule.
Pero como ocurre con las explicaciones bellas (trágicas, tristes, pero bellas), la doy por cierta, con la debida aclaración que espero que ni Manca ni Guerrero sean parte del botín de la Parca.
Marcelo Simonetti
Escritor y Periodista





Posted by SHAH RUK KAN on January 09, 2010 at 06:57 PM CLST #
Posted by Lautaro on January 10, 2010 at 04:49 AM CLST #
Posted by Luis on January 11, 2010 at 09:22 PM CLST #
Posted by Juan Carlos on January 12, 2010 at 12:53 AM CLST #