Dios que está en tantas partes
Sep. 05 , 2009
Los argentinos aseguran que hoy a la noche Dios irá a la cancha con vincha y una camiseta albiceleste. Saben, o al menos eso dicen, que si por alguien se desvive el que está allá arriba es por ellos, y qué mejor argumento que la mano que les dio en México '86, la mano de Maradona que obró por mano de Dios. Para asegurarse de que estará en la cita del Gigante de Arroyito, Maradona y los suyos fueron a visitarlo. Así, no tendrá excusa en caso de que quiera ausentarse arguyendo tareas más urgentes.
Lo que no saben los argentinos, o lo que prefieren no saber, es que la relación de algunos de los jugadores brasileños con Dios es tanto más cercana que la que tiene con el "10". Desde que hace unos años se creó la organización Atletas por Cristo, si alguien ha llevado la enseña divina en el pecho, literalmente, han sido los brasileños. Kaká, Edmilson, Zé Roberto, Luisao, Lucio, Gilberto Silva, por nombrar a algunos, no sólo militan en la organización sino que, cada vez que pueden, hacen gala de su fervor por el Altísimo con leyendas que rezan, en otras cosas: Amo a Dios o Pertenezco a Jesús. En la última Copa de Confederaciones, tras obtener el título, los jugadores hicieron un círculo en el centro del campo y agradecieron a Dios por el favor concedido.
A la FIFA no le gustó nada esto y ya anunció que en el Mundial 2010 se prohibirá cualquier manifestación religiosa. Claro, que Dios te eche una mano en una jugada fortuita, pase; pero de ahí a que empuje por un equipo durante todo un torneo, ¡por favor! Ganar un título con el favor de Dios podríamos decir que es moralmente reprochable, sobre todo si futbolísticamente a tu equipo le faltan palos para el puente.
Como fuere, el tema no es tan fácil, porque Dios pareciera estar en demasiadas partes y no falta el que se pone a su altura como si se tratara de un amigo del barrio o el compañerito con el que compartíamos banco en el colegio.
Hace algún tiempo Cristiano Ronaldo dijo que si Dios no dejaba contento a todos, cómo iban a pedirle a él que lo hiciera. En los días gloriosos del Boca de Carlitos Bianchi, los medios aseguraron que el DT tenía el celular de Dios. Mucho antes, en España, hubo un arquero al que le decían el Divino (Ricardo Zamora, por cierto). Y no hará cosa de 15 años, por Chile se paseó un brasileño que pudo ser el junior del Todopoderoso: hacía uno que otro gol y repartía biblias. Se llamaba Toninho, ¿lo recuerda?
Enfrentado a tantos pedidos, no será fácil para Dios tomar partido esta noche. ¿Qué hacer en ese caso? El grandísimo poeta Erick Pohlhammer tiene un poema en donde sitúa a Dios en la misma disyuntiva. Por un lado el artillero manos en jarra se prepara para lanzar el penal; por el otro, el arquero que espera agazapado. Tras el pitazo, portero y goleador se persignan. ¿A quién ayuda Dios? El poeta no lo resuelve, deja el poema suspendido en el tiempo. ¿Qué ocurrirá ahora? Ni idea. Lo que sí tengo claro es que si en algún estadio estará presente Dios, ese no será otro que el Gigante de Arroyito. De todas las eliminatorias, el Argentina-Brasil es el partido más importante. Y ni Dios querrá perdérselo.





Posted by mare on September 05, 2009 at 01:47 PM CLT #
wildo
Posted by Wildo Argandona on September 05, 2009 at 01:49 PM CLT #
Posted by Dios on September 05, 2009 at 02:19 PM CLT #
Posted by Blenda Irarrázabal on September 05, 2009 at 05:26 PM CLT #
Posted by Fabian on September 05, 2009 at 10:44 PM CLT #
Posted by Oscar E. Herreros Rojas on September 06, 2009 at 01:38 AM CLT #
Posted by LUIS on September 07, 2009 at 10:13 AM CLT #
Posted by Daniel on September 07, 2009 at 12:32 PM CLT #
Posted by Alejandro on September 07, 2009 at 12:34 PM CLT #
Posted by Emilio on September 07, 2009 at 12:49 PM CLT #
Posted by david on September 07, 2009 at 07:57 PM CLT #