El precio de la fama
Nov. 07 , 2009
Lo difícil no es llegar al Olimpo, sino mantenerte en él. Nadie quiere dejarlo una vez que has conseguido instalarte ahí. El aplauso es adictivo, lo mismo que el elogio, la genuflexión, la sensación de sentirte invencible. Hay quienes lo sobrellevan bien. Pienso en Franz Beckenbauer, en Dino Zoff, en Edson Arantes do Nascimento. Otros necesitan una mano para poder habitar ese caprichoso territorio.
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