El masoquista y la gloria
Nov. 28 , 2009
Para muchos es un bicho raro. Un hombre que vive a contramano. Un masoquista en ciernes, amigo del cadalso y el oprobio. Pocas veces lo felicitan en las victorias. Las palmas, los abrazos, los elogios excesivos suelen ser el bálsamo del goleador, del puntero escurridizo y gambetero. Ay de que la derrota pase por sus manos: al arquero lo crucificarán, lo harán morir en vida y hasta lo sepultarán eternamente. Para su esmirriada fortuna, la eternidad en el fútbol sólo dura una semana (salvo excepciones, como le ocurrió a Barbosa, el arquero brasileño de la final de la Copa del Mundo de 1950; en su caso, el repudio se ha mantenido, incluso luego de su muerte)...
[Read More]Henry y el fair play
Nov. 21 , 2009
Me acuerdo de la otra mano, la de Maradona. Recuerdo más de una frase que salpicaba de elogios la viveza del mocoso de Villa Fiorito. Después de todo lo que habían vivido los argentinos en esa guerra contra los ingleses, la de Las Malvinas, ese gol tramposo parecía la vendetta perfecta
[Read More]El precio de la fama
Nov. 07 , 2009
Lo difícil no es llegar al Olimpo, sino mantenerte en él. Nadie quiere dejarlo una vez que has conseguido instalarte ahí. El aplauso es adictivo, lo mismo que el elogio, la genuflexión, la sensación de sentirte invencible. Hay quienes lo sobrellevan bien. Pienso en Franz Beckenbauer, en Dino Zoff, en Edson Arantes do Nascimento. Otros necesitan una mano para poder habitar ese caprichoso territorio.
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