El presidente y su velada apología a la violencia sexual
Dec. 07 , 2011
“Cuando una dama dice que 'no', quiere decir 'tal vez', cuando dice 'tal vez', quiere decir que 'sí', cuando dice que 'sí', no es dama"
Frecuentemente se intenta hacer pasar los desaciertos comunicacionales de nuestras autoridades por chascarros inocentes que no tienen real importancia, y de paso aquellos que levantan la voz en indignación corren el riesgo de parecer individuos que se toman las cosas más en serio de lo necesario. Esto lo podemos ver por ejemplo en los comentarios de la Ministra Schmidt con respecto a los dichos del Presidente Piñera, considerándolos solamente una mala broma. Los comentarios del Presidente son más que eso.
Los comentarios del Presidente Piñera son una velada apología a la
violencia sexual. Son una muestra de conformidad con, y aceptación de, la
violencia basada en género hegemónica de nuestras sociedades latinoamericanas.
Son, de forma imprudente, validaciones de la violencia que sufren las mujeres,
desde los comentarios incómodos en la calle hasta la violación y el femicidio.
Veamos por partes porqué es tan severo mi juicio frente a lo que algunos
calificarán como una broma inocente y desafortunada. Vale la pena antes recordar que comentarios de este tipo han sido en otros países parte de argumentos de parlamentarios para evitar aprobar leyes que condenan los crímenes sexuales.
Violencia Sexual
Chile no es un país ajeno a la violencia
sexual. Recientemente la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía Nacional de
Chile reveló un estudio indicando que
cada día en Chile 17 personas son violadas y 34 abusadas sexualmente. En 2010
se denunciaron cerca de 18 mil de estos delitos, siendo un 96% de los agresores
hombres, y un 81% de las víctimas mujeres.
La pregunta relevante aquí es: ¿Cuántas de estas mujeres violadas o abusadas sexualmente dijeron que no? ¿Cuántas de ellas pasaron por la experiencia traumática y humillante de que un no fuese considerado un tal vez, y un tal vez un sí, tan sólo para darse cuenta que si consentía o no ya no era de importancia para su agresor?
Con el SERNAM llevando a cabo una campaña para erradicar la violencia en el pololeo, es legítimo tener dudas de cuán efectivo será educar a hombres jóvenes con respecto a “no significa no”, con nuestro primer mandatario deleitando a otros lideres regionales con la gracia que significa que las palabras que salen de la boca de una mujer no tienen un significado comprensible, ni menos que sus negativas deban ser tomadas como fronteras a la acción del hombre. Los estudios publicados por el SERNAM con datos de la Encuesta de Victimización indican que en Chile alrededor de un 16% de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia sexual y un 25% violencia física. ¿No es acaso parte del plan para erradicar estos males educar a nuestros líderes para que no validen los aspectos culturales que facilitan estos desenlaces?.
Un Enfoque de Género
A pesar de figurar en forma constante en programas de gobierno, el mirar este tipo de comentarios de nuestra principal autoridad desde una perspectiva de género se suele pasar por alto, dando paso a explicaciones más digeribles que plantean que estos comentarios son solamente desatinos. La vulnerabilidad de las mujeres a la violencia sexual y física no está dada por una condición biológica de mayor debilidad física con respecto a los hombres, sino que se enmarca dentro de una estructura cultural, económica y legal que favorecen y permiten la existencia del abuso. Un enfoque de género se preocupa de analizar las inequidades que se generan a partir de pertenecer a un sexo u otro, especialmente aquellas que crean, mantienen y exacerban riesgos en base a diferencias sexuales. El género, a diferencia del sexo, se refiere principalmente a los roles y responsabilidades socialmente determinados para individuos en base a su sexo biológico, y por lo tanto se relaciona con la forma en que se les percibe y se espera que piensen y actúen como hombres y mujeres por la forma en que la sociedad está organizada, y no por razones biológicamente determinadas.
Los comentarios del Presidente Piñera son parte de una plétora de validaciones constantes que ocurren en forma permanente en nuestra sociedad de las inequidades de género, las asimetrías de poder entre hombres y mujeres, y la trivialización del variado abanico de agresiones de las cuales las mujeres son víctimas en nuestro país. Contribuyen a mantener una estructura social donde las preocupaciones de la mujer son banalizadas, sus problemas son vistos como inherentes a su sexo y las causas de la discriminación que sufren son tratadas como inevitables y naturalmente determinadas en vez de socialmente construidas y, por lo tanto, evitables.
Del Acoso Urbano al Femicidio
A pesar de que parezca que estoy extremando mi argumento, las palabras del Presidente Piñera son un reflejo del estado actual de nuestras inequidades de género en Chile, y contribuyen a la abundancia de aspectos culturales que tan escandalosamente mantienen al femicidio como una causa de muerte de mujeres en Chile.
El
femicidio es el final extremo de un continuo de terror dirigido a las mujeres,
el cual incluye desde mutilaciones en el nombre de la belleza y generación de
incomodidad al caminar por la calle, hasta exclusión de la participación en
espacios de toma de decisión, violencia sexual, abuso psicológico, físico, etc.
(Caputo y Russell, 1990). En Chile este
año van 38 femicidios.
Los homicidios, como fenómeno, son un acto con un componente
de género importante. Las condiciones en las cuáles las mujeres son
asesinadas denotan que el hecho de que fuesen mujeres tuvo relevancia en que fueran
asesinadas, y sus victimarios son casi siempre hombres, particularmente parejas.
Esto marca un problema de violencia basada en género y no solamente hechos de
violencia particular. Como tal, en el abordaje de éstos crímenes deben
incluirse las políticas públicas destinadas a eliminar la violencia contra la
mujer y las condiciones que la generan. Las campañas
de denuncia para la generación de un ambiente de repudio hacia los
agresores son necesarias, pero no reemplazan el tener que hacerse cargo de
cambiar la sociedad que no sólo los valida, sino que los engendra. El año 2009
hubo 52 femicidios, de los cuáles un
tercio habían hecho denuncias previas por violencia intrafamiliar. ¿No es
esto, Señor Presidente, una mujer diciendo que no?
Las acciones políticas en contra de estos males deben tener como eje común eliminar la violencia basada en género. Esto incluye terminar con las validaciones “graciosas” de aspectos de nuestra cultura que hacen a las mujeres vulnerables. No sólo debemos abrir espacios de participación política, sino también educar a los jóvenes, especialmente hombres, para evitar que se continúen replicando nuestras estructuras patriarcales y estén dispuestos a convivir con mujeres cada vez más activas en la vida pública, tomadoras de decisiones en sus vidas familiares y agentes morales en sus vidas privadas. Reconocer que cuando una mujer dice no, es no, es una de las clases que nuestro presidente no tuvo en el colegio, pero que podrían ser parte de lo que generaciones futuras de hombres aprendan.
Posdata….las que dicen que sí
La opinión de esta columna no se hace cargo del último aspecto del comentario del Presidente Piñera: qué sucede cuando las mujeres “dicen que sí”. La razón es simple. Esa idea solamente puede venir de alguien que se quedó en el “tal vez” y quizás en un “si” a regañadientes, nunca de alguien que haya recibido un si. A veces hasta los presidentes hablan por temor a lo desconocido.




