Michel Nahas

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La "Roja" cambia de forma, pero no de fondo

Mar. 30 , 2011

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 Publicado en La Tercera, 30 de marzo

 


La transición ya está en curso. Comenzó tímidamente en Portugal (1-1), pero ayer en La Haya el modelo Claudio Borghi dio señales concretas de lo que será la selección chilena bajo su mando. La victoria 2-0 sobre Colombia puede ser leída como el triunfo del cambio, pero en realidad debe entenderse como mérito de la continuidad.


El "Bichi" no tiene un pelo de tonto y lejos de minimizar la obra de Marcelo Bielsa, recogió el testimonio para seguir por el mismo carril, apostando al juego ofensivo y la recuperación rápida del balón.


Es cierto, hay matices importantes, como la ubicación de dos volantes de contención (Medel y Vidal) y el destierro de los wines como protagonistas invariables. Hoy Chile jugó con dos delanteros, pero atacó con tres hombres de manera permanente. En la teoría los encargados de pisar el área rival eran Alexis Sánchez y Héctor Mancilla. Sin embargo, Jean Beausejour, al igual como lo hacía bajo las órdenes del rosarino, se transformó muchas veces en un puntero izquierdo y de hecho anotó el 2-0.


Entendiendo que la nueva era es más bien una extensión de la anterior, hay detalles que  marcarán el sello de Borghi en este equipo.
La flexibilidad es uno de ellos. Con Bielsa, Chile era un equipo estructurado, donde el libreto se conocía de memoria y la influencia de la banca era tanta que ofrecía una respuesta para cada decisión de juego. "Uno de los objetivos de un equipo es reducir la influencia del azar al mínimo", sentenció alguna vez el rosarino.


Con Borghi,la suerte no se esquiva, al contrario, se busca. El "Bichi" aplica una "libertad controlada", donde en materia ofensiva, Alexis Sánchez no tiene restricciones. Recorre todo el campo rival y muchas veces el propio también. Ya no está encasillado a la banda derecha y ni amarrado a la cobertura del carrilero de su sector.


Con el "Niño Maravilla" provocando a los defensas rivales y Matías Fernández afinadísimo en cada tiro libre, la fórmula, por ahora, promete grito y plata.


Durante tres años, las bandas fueron el mejor camino de Chile al gol. Hoy con una línea de cuatro volantes en el centro, la misión de apoyar a los delanteros se alterna por los costados. Ante Portugal, la responsabilidad corrió por cuenta de Mauricio Isla, ayer el turno lo asumió Beausejour. Nunca ambos juntos.


La velocidad ya no es un requisito. Hoy se dosifica en la medida de los espacios, como ocurrió en el segundo gol. Lo regular es que se busque una salida más asociada. Chile, en pocas palabras, se toma una pausa, pero con la promesa de llegar donde mismo.

Michel Nahas, Subeditor de Deportes



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