Los talk shows: Un juego mortal
Mar. 31 , 2011
Entre los problemas que enfrentan la dinastía de las Alvarado y las Argandoñas o Edmundo Varas y François Perrot, por solo mencionar algunos de los acontecimientos al extremo de la semana pasada, dije: ¡paren el mundo!, no quiero bajarme de este, pero va tan de prisa que cuesta reflexionar.
Los que tenemos más años, tenemos tantos recuerdos como refranes, y me acordé de un acontecimiento que quiero compartir.
Cuando llegamos con mi familia hace 20 años a Estados Unidos estaban de moda “los talk shows”, algo así como los programas de entrevistas (show o espectáculo hablado). Fueron el boom de esa década y llegaron a límites increíbles, como los que les contaré a continuación.
Nunca había vivido un proceso así como el que viví en uno de los programas más éxitos de la época, el programa de The Jenny Jones Show.
Era en 1995 cuando de repente pasó algo inesperado. Un invitado llamado Scott Amedure, un joven gay, fue asesinado tras confesar al aire que estaba enamorado de un amigo heterosexual. El personaje llamado Jonathan Schmitz, días después, lo mató en la puerta de su casa.
Ese día se había emitido el capítulo en vivo. La persona que cometió el asesinato culpó al programa de Jenny Jones, declarando que había sido engañado. De esta forma, la estrella, la conductora y los productores fueron culpándose de la responsabilidad que les competía, desapareciendo uno de los programas con más rating de los 90.
Es un claro ejemplo de los límites increíbles a los que pueden llegar estos programas tan populares. Esto da pie paraa cuestionar este tipo de espacios, por lo mismo, creo que es hora de llegar a pensar en crear manuales éticos para este tipo de mercado (lo único bueno de la mortal experiencia) y a lo que sin imaginar se puede llegar y todo por el rating.
Los invito a comprobar el incidente en Youtube y Google, para que vean lo que les comento y piensen en el juego mortal que existe en este tipo de espacios que se dan en la televisión en general... Es un tipo de bomba que en cualquier momento hace ¡boom!
Lo que pasó, es que tras la búsqueda del rating y el impacto esto se iba acrecentando día a día. Cada vez se volvía más difícil mantener este programa con gran audiencia y sorprender al público con el objetivo de retenerlo. La gran palabra que es obligatoria en la carrera por el éxito y que traspasó todos los límites aquel día.
Sólo queda preguntarnos: ¿Cuál es el límite?, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar?, ¿quiénes?
La respuesta es, los que la hacen, los que la emiten y los que la ven, evidentemente, en diferentes grados de responsabilidad.
Esto es un ejemplo que dolorosamente pagó un precio, es una experiencia de vida y no debemos estar lejanos a eso.
Considerar los excesos a los que las figuras mediáticas se someten y a la vez lo que la audiencia empieza a considerar cotidiano y “normal” en eso hay un espacio imposible de medir, es un hilo fino y delgado con un resultado enormemente doloroso, ¡Si no se mide!
Tal vez sólo los valores más profundos y el criterio o sentido común estrujado al máximo podrían hacer algo para mantenernos en alerta.
La pregunta: ¿Ustedes son los televidentes y ellos son los protagonistas?, esa delgada línea que la escribe la vida y el increíble mundo que habita en nuestras mentes de el que sabemos tan poco… ¿cuándo nos pasará la cuenta?
Y más bien ¿Qué hace que nos pase la cuenta… cuándo hay que pagar la deuda, esa que nosotros mismos vamos creando en nuestras emociones?, ¿Cuándo realmente se llega al límite y cómo lo sabremos?, ¿Nos avisa o se presenta sin consideraciones?
La vida real se presenta siempre sin consideraciones de nada, la vida no se ensaya, les llega lo malo a los buenos y a los buenos lo malo, lo terrible a los que se lo merecen o no, y lo que se merece a veces jamás les llega, a los adecuados. O sea…. aplicando esa lógica está claro que el límite sólo podemos ser nosotros mismos.
No eludamos la responsabilidad, no importa en qué lado de la escena estemos y si estamos dispuestos a no quejarnos porque nos quitaron el juguete… si sabemos lo que estamos construyendo. Si a pesar de esto cada uno tiene derecho a hacer lo que le parezca… Pero afrontando las consecuencias y sin llorar después ¿ya? (Hay que ser bien machito para aguantarse). Me refiero a ser capaz de ver bajar el rating, sacrificar el resultado brillante y económico por estar conciente de lo que influimos a través de la pantalla, que tenemos un gran poder
Démosle una miradita a la paja, no la de el ojo ajeno sino a la propia, querámonos un poco más, no es una crítica a nadie en especial es sólo responsabilidad con lo que se hace, entender a dónde les puede llevar, en mi caso uno es cómplice si no plantea lo que teme.
Al entender que nosotros vivimos con nosotros mismos, con nuestro mundo interior, y no podemos dejar de sentir, no podremos dejar de sufrir, y el que piense que la tele es todo, no es necesario aceptarlo todo por ser parte de ella.
Un consejo para los jóvenes, los que tenemos más de 50 años los que sólo ven en personas como yo una reliquia y lo más probable que tiendan a decir ¿y éste a quién le ha ganado?
Como antecedente suelto les acoto, son 45 años o más en relación con la televisión, desde el blanco y negro al digital, debo reconocer que me encanta el medio, la tecnología al servicio de las idea y la creación, la maravilla del impacto de lo que se hace y que eso trascienda, se vea y se multiplique, no se compara con otro medio para ser protagonista.
Formé parte de tanta batallas, aquí y en el extranjero, no me cuenten de la tele, y hasta me nominaron a un Emmy en el extranjero, todo por mi trabajo como productora.
Conozco el ambiente de la televisión, sé de lo que hablo, sólo hace 4 años la dejé y lo hago esporádicamente, por decisión personal y me siento una sobreviviente de ella.
Estuve dentro y fuera de la pantalla, en bancadas muy diferentes pero necesarias, pioneras, motivadoras, locas, difíciles, atrevidas, inestables, censuradas, buenas y malas. Consideré siempre que eran crecederas y me sentí feliz de escuchar mi intuición y mi sentido de supervivencia emocional, siempre estuve alerta ya que logré manejarme en esas aguas, para serles honestos, nada fáciles.
Menos mal que nunca tuve que enfrentar a algo como lo del show de Jenny y les digo que no creo que hubiera sido capaz de enfrentarlo. Responsabilizarme de algo que le pueda provocar daño a otros o a mi misma, sabiéndolo de ante mano.
Y no se cómo lo hice, pero me habría ayudado el que me hablaran de esto….si es algo que no les parece, agarren su control remoto y cámbienme, siempre existe esa posibilidad.
Pero no conozco ningún control remoto que cambie la vida. Los hechos reales no son manejables… solo la ficción… ¡y quién sabe! La ficción en momentos se ve tan real en ese mundo virtual.





posteriormente, nos encontramos en USA cuando ella ya era productora musical y de talento de Sabado Gigante.
siento profundo respeto por ella, como ser humano
Posted by juan enrique gandara on March 31, 2011 at 02:16 PM CLT #
Posted by Miguel on March 31, 2011 at 10:36 PM CLT #
Posted by FRANCISCO SAAVEDRA on March 31, 2011 at 10:56 PM CLT #
Posted by maria jose on April 01, 2011 at 04:34 AM CLT #
Posted by maria jose on April 01, 2011 at 04:41 AM CLT #
con todo el respeto que puedo tenerle ante la gran trayectoria que ud tiene, yo creo que la solucion es muy simple: botar la television por la ventana , no la necesitamos para vivir, y con la television fuera del hogar se descubren nuevas maneras de compartir que han desaparecido por causa de ese aparato inutil, hoy la television no es necesaria nisiquiera para informarse
eso pienso yo, yo tengo un televisor en mi casa , pero bueno solo lo uso para hacer funcionar mis consolas
Posted by marcelo zavala on April 01, 2011 at 08:10 AM CLT #
Posted by Erasmo bernales ochoa on April 02, 2011 at 09:11 PM CLT #