Creación versus licencia
Jan. 26 , 2011
La seguridad de un éxito mundial se contrapone con la apuesta por algo nuevo. 16 años fuera de Chile me consolidaron como una persona open mine. Me sentí orgullosa de ser latina, más que chilena de nacionalidad. Durante ese tiempo el valor de ser de algún lugar ganó terreno en mí.
A esta edad uno se permite pequeños lujos. Éste será uno, como el regreso, para aportar y construir. No para llorar. Como protagonista de la TV durante 45 años -en distintos campos de batalla- me siento con algún derecho, y sobre todo el deber de, comentar inquietudes que dan vuelta en la calle y en mi cabeza.
Hoy algunos ángulos de la televisión me inquietan y no es porque no estoy dentro. Decidí voluntariamente salir de la televisión. Sólo me conecto en Chile con lo que me interesa y creo que es un aporte de opinión o cooperación, para traspasar experiencias, ayudar o recordar.
Trascender no es el interés del momento. Lo prueba el limitado abanico de programación. En la variedad esta el gusto y estamos algo desabridos, en un país que le gusta tanto recordar.
La gente se sorprende porque estamos llenos de esquemas foráneos, licencias adquiridas, éxitos ajenos e ideas probadas. Algunos se han arriesgado más que otros, pero estamos en la etapa de cuidar el rating y, a veces, el fin justifica los medios. Por ejemplo comprar una lata es más económico que producir algo nuevo.
Insertar un éxito de otra parte sin intentar una adaptación es el camino más corto. No es fácil, lo sé. Cuando adquieres una licencia ellos envían una “Biblia”, término que se aplica en la televisión, para que se salvaguarde la idea original. Esto porque los dueños pasaron varias etapas previas: Crearla, inscribirla y patentarla. Luego apostar, encontrar un visionario que invirtiera y finalmente disfrutarla como una jubilación anticipada, porque te permite cobrar por ella toda la vida: es tu idea, una cosecha asegurada. Eso es lo que me gustaría que lográramos, sembrar y recolectar. Vivir un nuevo Chavo del ocho, Una Betty la fea, proyectos que marcaron rumbos. Larga vida a Los 80’ s y a Kramer.
Por eso cuando algunos hacen crítica a esas series, y dudan de su verdadero aporte, no debemos perder de vista que ese éxito sólo apunta a un fenómeno y eso son - muchos de los éxitos externos, experiencia de un país -una idiosincrasia, un estilo, una moda acorde a una necesidad y le pertenece a esa realidad, a ese momento y ese lugar. Su gran mérito es traspasar las fronteras. La televisión por cable hace lo suyo repartiéndolo por el mundo.
Los jóvenes me comentan ¿para qué profesionalizarse? ¿Para qué persiguen un cartón los actores, músicos, guionistas, diseñadores, bailarines, directores y compositores si es tan difícil ejercer después? Será que llegamos tarde ¿se agotaron las ideas, las oportunidades o es muy temprano y aún no abren? No tengo todas la respuestas, pero lo he visto y vivido. No es nuevo , aunque es más notorio que otras veces.
Es decepcionante esforzarse tanto, para terminar realizando lo ya hecho. Lo que es peor , este sistema atrofia la creación, la mediocriza y encontrar propuestas interesantes se hace complicado.
Cuando las alternativas bajan en el mercado el ingenio reaparece. En crisis se experimenta y se da paso a nuevas fórmulas. Hay menos que perder por lo que ganar es una esperanza y no queda nada mejor que arriesgar. Para allá vamos. Este seria el momento, para regresar a lo propio, a las raíces, volver a sentir orgullo de lo que es nuestro.
En este marco, desarrollar una estrategia a favor de la especialización de contenido nos asegura diversidad . Eso ya seria un cambio. Trabajemos por gustar acá con lo que somos hoy, lo que nos mueve y llena, para que nuestros niños y jóvenes tengan lo propio. Demos paso a nuestros talentos nacionales. Ellos son capaces de alcanzar un lugar real, por lo menos adaptemos.
Casado con hijos y algo de Quién quiere ser millonario -que lo enriquecieron para nosotros- son ejemplos de una impecable realización y aporte, pero que llegue a ser propio y querible en el tiempo, lo dudo. Por eso los invito a unirse al Frente Patriótico de la Creación Original. Los alcances del término no son peyorativos. Si lo de patriótico les asusta no nos haría mal, pero las batallas hay que darlas haciéndose partícipe. La unión hace la fuerza.
Los 25 o 30 puntos de hace dos años se ven coronados con 15 a 18 en la actualidad ¿no les parece una buena señal? El respetable se hace notar.
Nuestros talentos nacionales son capaces aportar, entonces que trabajen para lograrlo. No es un camino fácil y se ha dejado un poco esta práctica. El temor es la falta de locura, sueños y riesgo. La esencia de un artista es atreverse, arriesgar, hacer camino e ir contra los molinos de viento. Sorprender.
Necesitamos oportunidades reales, trabajo para las minorías creativas nacionales, menos manipulación del gusto y triunfaremos.
¡Maitengamonos juntos!
A esta edad uno se permite pequeños lujos. Éste será uno, como el regreso, para aportar y construir. No para llorar. Como protagonista de la TV durante 45 años -en distintos campos de batalla- me siento con algún derecho, y sobre todo el deber de, comentar inquietudes que dan vuelta en la calle y en mi cabeza.
Hoy algunos ángulos de la televisión me inquietan y no es porque no estoy dentro. Decidí voluntariamente salir de la televisión. Sólo me conecto en Chile con lo que me interesa y creo que es un aporte de opinión o cooperación, para traspasar experiencias, ayudar o recordar.
Trascender no es el interés del momento. Lo prueba el limitado abanico de programación. En la variedad esta el gusto y estamos algo desabridos, en un país que le gusta tanto recordar.
La gente se sorprende porque estamos llenos de esquemas foráneos, licencias adquiridas, éxitos ajenos e ideas probadas. Algunos se han arriesgado más que otros, pero estamos en la etapa de cuidar el rating y, a veces, el fin justifica los medios. Por ejemplo comprar una lata es más económico que producir algo nuevo.
Insertar un éxito de otra parte sin intentar una adaptación es el camino más corto. No es fácil, lo sé. Cuando adquieres una licencia ellos envían una “Biblia”, término que se aplica en la televisión, para que se salvaguarde la idea original. Esto porque los dueños pasaron varias etapas previas: Crearla, inscribirla y patentarla. Luego apostar, encontrar un visionario que invirtiera y finalmente disfrutarla como una jubilación anticipada, porque te permite cobrar por ella toda la vida: es tu idea, una cosecha asegurada. Eso es lo que me gustaría que lográramos, sembrar y recolectar. Vivir un nuevo Chavo del ocho, Una Betty la fea, proyectos que marcaron rumbos. Larga vida a Los 80’ s y a Kramer.
Por eso cuando algunos hacen crítica a esas series, y dudan de su verdadero aporte, no debemos perder de vista que ese éxito sólo apunta a un fenómeno y eso son - muchos de los éxitos externos, experiencia de un país -una idiosincrasia, un estilo, una moda acorde a una necesidad y le pertenece a esa realidad, a ese momento y ese lugar. Su gran mérito es traspasar las fronteras. La televisión por cable hace lo suyo repartiéndolo por el mundo.
Los jóvenes me comentan ¿para qué profesionalizarse? ¿Para qué persiguen un cartón los actores, músicos, guionistas, diseñadores, bailarines, directores y compositores si es tan difícil ejercer después? Será que llegamos tarde ¿se agotaron las ideas, las oportunidades o es muy temprano y aún no abren? No tengo todas la respuestas, pero lo he visto y vivido. No es nuevo , aunque es más notorio que otras veces.
Es decepcionante esforzarse tanto, para terminar realizando lo ya hecho. Lo que es peor , este sistema atrofia la creación, la mediocriza y encontrar propuestas interesantes se hace complicado.
Cuando las alternativas bajan en el mercado el ingenio reaparece. En crisis se experimenta y se da paso a nuevas fórmulas. Hay menos que perder por lo que ganar es una esperanza y no queda nada mejor que arriesgar. Para allá vamos. Este seria el momento, para regresar a lo propio, a las raíces, volver a sentir orgullo de lo que es nuestro.
En este marco, desarrollar una estrategia a favor de la especialización de contenido nos asegura diversidad . Eso ya seria un cambio. Trabajemos por gustar acá con lo que somos hoy, lo que nos mueve y llena, para que nuestros niños y jóvenes tengan lo propio. Demos paso a nuestros talentos nacionales. Ellos son capaces de alcanzar un lugar real, por lo menos adaptemos.
Casado con hijos y algo de Quién quiere ser millonario -que lo enriquecieron para nosotros- son ejemplos de una impecable realización y aporte, pero que llegue a ser propio y querible en el tiempo, lo dudo. Por eso los invito a unirse al Frente Patriótico de la Creación Original. Los alcances del término no son peyorativos. Si lo de patriótico les asusta no nos haría mal, pero las batallas hay que darlas haciéndose partícipe. La unión hace la fuerza.
Los 25 o 30 puntos de hace dos años se ven coronados con 15 a 18 en la actualidad ¿no les parece una buena señal? El respetable se hace notar.
Nuestros talentos nacionales son capaces aportar, entonces que trabajen para lograrlo. No es un camino fácil y se ha dejado un poco esta práctica. El temor es la falta de locura, sueños y riesgo. La esencia de un artista es atreverse, arriesgar, hacer camino e ir contra los molinos de viento. Sorprender.
Necesitamos oportunidades reales, trabajo para las minorías creativas nacionales, menos manipulación del gusto y triunfaremos.
¡Maitengamonos juntos!
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su experiencia y exito van de la mano y sus comentarios "calan hondo" en lo mediocre de nuestro medio actual.
los que hemos tenido el privilegio de conocerla sabemos que envia un mensaje urgente.
pueda ser que no sea en vano.
Posted by juan enrique gandara on January 26, 2011 at 07:18 PM CLST #
Posted by roberto on January 27, 2011 at 07:00 AM CLST #