Descomposición de la Matriz Ética
Apr. 21 , 2011
Por Marta Maurás y J.F. Coloane
En la sociedad cristiano-occidental como la conocemos, todos los días observamos manifestaciones públicas y privadas que exhiben una descomposición de la matriz ética. Esa descomposición ética afecta en particular al Estado y es grave porque éste encarna el espacio en el cual los diversos poderes de la institucionalidad democrática interactúan y al cual acuden para su propia sustentación.
Se supone que el Estado representa la posibilidad de la intermediación entre poderes dentro de ciertos parámetros básicos que ante todo son éticos y que en su mayoría están codificados en los preceptos constitucionales y las leyes, pero también en los procedimientos y las costumbres.
Esta observación es aplicable a cualquier nación. Se ha observado en una tan gravitante para el mundo como es EEUU, donde el Estado estuvo prácticamente "secuestrado" en una especie de "inanición financiera" al borde de la parálisis debido a las dificultades entre demócratas y republicanos para negociar y lograr un acuerdo sobre el presupuesto de la nación. No es la primera vez que sucede, sin embargo la divergencia se produce cuando EEUU lucha en varios frentes militares, trata de recomponerse de la mayor crisis financiera de las últimas décadas (¿provocada por una descomposición de la matriz ética del mercado y su interacción con el Estado?) y mientras acumula una deuda de dimensiones estelares. Este impasse en el Congreso de EEUU ofrece un triste espectáculo.
En Chile, los episodios poco edificantes en torno a la ex intendenta Van Rysselberghe y la renunciada ministra Matte, logran disminuir la atención pública al recorte importante del gasto público en el área social mientras proclama sus éxitos económicos. El recordatorio de la OECD de ser el país en este club con la peor distribución del ingreso y con una mortalidad infantil sólo superada por Turquía y México, exhibe la debilidad de nuestras políticas, así como la precariedad de un Estado inconsistente para definir los objetivos de la justicia social dentro de la bonanza económica.
Cada vez más, la cuestión presupuestaria fiscal en una nación es el eje para decidir los espacios de control y participación de los diferentes poderes. En el debate y en el proceso de ejercer mas influencia en la aceptación pública, la contienda es dispar. Son precisamente aquellas fuerzas políticas con mayor capacidad financiera las que pueden convertir una espuria legitimidad en una fuerza que incline la balanza a su favor. Y si además ostentan la propiedad de los medios de comunicación, estos se convierten en un apéndice del poder económico.
En este plano, aquellos partidos respaldados por el lobby (y las ¨lucas¨) del gran capital privado, tendrán una ventaja por sobre aquellos que se oponen a la interferencia del gran capital privado en los asuntos de Estado.
Es así que el análisis y la transparencia del detalle estadístico a nivel micro es insignificante cuando a nivel macro y estructural existe una descomposición ética como la que expresa un Estado secuestrado por este gran capital privado inmerso además en el mundo de las corporaciones transnacionales. Los medios de información pública, a su vez, operando con diversos grados de independencia, en vez de contribuir a la intermediación en pos de bien común, interceden en favor de uno u otro poder en la disputa por imponer determinada agenda pública.
Los partidos políticos, que forman el eje del sistema político –cada vez más por el ejercicio de influencias que por legítima representatividad-, no hacen más que profundizar el fenómeno al usar el entramado del poder para sus fines políticos, ya no por ¨razones de estado¨.
El Estado se convierte así en un botín para repartir y es allí donde se gesta la descomposición de la matriz ética. En el tráfago, sigue siendo atractivo como instrumento de control para el gran capital, porque al apoderarse de aquel lo neutraliza como la fuerza que debería estar al frente para negociar, equilibrar y mediar en favor de la sociedad.
Es un fenómeno que desestabiliza la integración entre economía y sociedad, rompiéndose el hilo conductor de la matriz ética debido a que un poder controla todo por sobre las diversas expresiones de la sociedad. Un Estado que es cooptado o virtualmente secuestrado por un debate político entre poderes con aspiraciones de supremacía y donde no participa la sociedad mayoritariamente es el camino más corto para la ruptura ética de la sociedad como un todo.
¿Qué es lo ético en política? ¿Quién define lo que es ético?





Saludos
Antonio
Posted by Antonio on April 26, 2011 at 01:58 PM CLT #
Posted by Arriechi on April 26, 2011 at 06:26 PM CLT #