La letra chica del Grammy
Feb. 14 , 2012
Publicado en La Tercera, 14 de febrero
Igual que todos en la sala, Paul McCartney la aplaudía de pie y ella, que tuvo varios meses para asumir que sería la gran ganadora de la noche, que tuvo un año con cifras sobresalientes y récords suficientes como para creerse el cuento, tiritaba. Adele Adkins agradecía el primero de un total de seis trofeos que la dejaron como la más premiada en la última entrega de los Grammy, con un ingenuo discurso que recordaba sus 23 años. Que aunque tenga a toda la industria rendida ante su talento, en la noche en que se graduó de estrella, estaba con los nervios de alguien que está empezando.
Y efectivamente, Adele está empezando. El principal barómetro de la industria musical quiso celebrarla con la oportunidad de demostrarle al mundo que está ahí por esa estremecedora voz capaz de llenar hasta el último rincón del Staples Center y de llevarse esa típica foto donde el ganador de la noche apenas puede sostener sus premios. En una noche llena de símbolos, la industria quiso darles la bienvenida oficial a las grandes ligas con un triunfo que cierra el círculo virtuoso derivado de su segundo disco, 21, y establece el inicio del desafío más importante de su ascendente camino.
Ahora empieza otra historia para la inglesa. La bendición del Grammy no sólo marca el punto donde se cristalizan todos esos logros que hacen cada vez más vistosas sus abundantes biografías. También es el empujón que la obliga a demostrar que de aquí en adelante puede construir una carrera sólida desde el incómodo lugar que indica la letra chica del contrato que se firma cuando se apuesta por el éxito. Lo conseguido por Adele llegó con las escasas presiones que hay en el terreno de los principiantes, donde nadie espera mucho a cambio, donde todo lo que venga es bienvenido. Ahora es distinto: todos esperan de todo.
Si a fines de los 80 alguien hubiera adelantado los finales de Whitney Houston y Michael Jackson, muy pocos habrían creído en desenlaces tan amargos para enormes artistas que entonces eclipsaban a cualquiera. Impedir el mareo que viene con los grandes triunfos es la tarea que Adele se lleva a su casa. Por ahora hay buenas señales. Aún se ve sencillez y el nervio de los comienzos, y ese gran talento vocal y compositivo capaz de lograr la difícil misión de hermanar los gustos de la industria, la crítica y un público transversal, sigue intacto. Lo artístico sin duda que está. Ahora su desafío es saber lidiar con la misma industria que le acaba de abrir las puertas, para pasar a la historia como una artista de carrera.





Posted by Carlos Rojas on March 02, 2012 at 11:16 AM CLST #