Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Tortura

Jan. 14 , 2009

2 Comments

“Obama rompe con la era Bush y descarta el uso de la tortura”. El titular aparecido en nuestra prensa no deja de ser impactante, porque ratifica lo que todos sabían y nadie negaba, aunque lo reconocido era una fracción de lo que en realidad sucedía: durante el gobierno de Bush se autorizó la tortura en diversos centros de detención.  Tampoco parecería necesario volver a condenar enfáticamente la tortura como la mayor brutalidad y violencia a los derechos humanos que el ser humano sabe infligir. Cualquier ética, sea de principios o no, tiene como fundamento trascendental –condición  necesaria sin la cual no hay ética- el no dañar injustificadamente a ser vivo alguno. La tortura es  la peor transgresión ética posible y todas las justificaciones pragmáticas que se ha esgrimido no se sustentan frente al mandato ético básico e indiscutible de no causar sufrimiento.

¿Por qué tendría la bioética, que tiene su agenda propia, que ratificar lo que toda ética tiene por absolutamente cierto?  La razón estriba en que algunos representantes de la bioética académica se han coludido con otras formas de pensar como la política y la militar, para aceptar que la tortura es una estrategia útil y permitida en determinadas circunstancias.  Desde la ética militar se informa que el título de médico “no es un voto sacramental” sino una “certificación de competencia”, lo cual significa que “los terapeutas tienen una limitada relación médico-paciente con prisioneros”. En suma, en las sesiones de tortura el médico “no está funcionando como médico, pues la ética hipocrática de dedicación al bienestar del paciente no tienen aplicación.”

Del reciente libro “Bioethics and armed conflict” (M. Gross, Cambridge, Massachusetts  Institute of Technology, 2006) extraigo la siguiente cita (p. 28): “En el fundamento de la ética médica y de la ética bélica  se encuentran cuatro  conjuntos de principios –el derecho a la vida, el respeto de la autonomía, la dignidad humana, y la utilidad. Hay una simetría general entre los principios que subyacen a la guerra santa y a la bioética”. De donde el mismo texto deduce que el “terrorista…que abusa de la inocencia de sus víctimas, ha puesto en juego su propio estatus moral como ser humano”, por lo cual “los profesionales de la salud que aceptan la inevitabilidad de la tortura indagatoria deben utilizar su experticia médica a fin de facilitar la provocación de daños a ciertos individuos”. Es éste un modo racional pero no razonable de hacer bioética, por lo tanto repudiable.

Más allá de rechazar decididamente este acercamiento entre bioética y tortura, es conveniente notar que las defensas de la tortura y de la guerra justa se hacen en nombre de ideales o principios considerados superiores y justificantes, como la defensa de la libertad y de la democracia, la protección de poblaciones civiles contra ataques terroristas.

El combate de la violencia mediante violencia nos vuelve a la ley del Talión: ojo por ojo…. Se santifica principios en nombre de los cuales sería válido ejercer extremos de violencia. El argumento es perverso porque los perpetradores no definen qué clase de bien común están defendiendo y en nombre de quiénes, ni reconocen que no hay principio ético alguno que justifique el maltrato y la extinción de vidas humanas. Proclaman, además, que estos ideales están amenazados y solo podrán rescatarse por la guerra justa propuesta. No es de extrañar que existan [bio]eticistas que miran con sospecha los discursos basados en principios.



Comments:

Hacer filosofía de los actos de terroristas, tortu-
radores y cualquier otro delincuente es darles la posibilidad de justificar y validar sus prácticas inmorales y antihumanas.La Sociedad debe defenderse
de estos antisistema con medios legales conocidos por
todos y sin medidad paliativas que puedan ser aprovechadas por leguleyos inmorales

Posted by Alejandro Castillo C on January 14, 2009 at 11:15 AM CLST #

Interesante la columna, Dr. Kottow.
Ahora me pregunto, ¿cómo se hace una ética sin principios? O bien, ¿es siquiera pensable? Sin principios tampoco hay criterios o determinaciones que permitan inclinar la balanza en alguna dirección.

Por cierto, el argumento de Gross es "ziemlich gros" pues la supuesta simetría de principios queda sin fundamentar, y para fundamentarla debería recurrir a algún principio anterior. P. ej., ¿es la utilidad equivalente a la dignidad humana? ¿Por qué?

Posted by Cristián Rodríguez on January 14, 2009 at 12:20 PM CLST #

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