Sobre la objeción de conciencia
Feb. 23 , 2010
A comienzos del siglo pasado, propuso el sociólogo y economista Max Weber (1864-1920) que la tradicional ética de conciencia se había vuelto insuficiente en una sociedad tan compleja que las personas estaban en permanente interacción, influyéndose mutuamente en su quehacer y por lo tanto llamadas a responder ante los demás por sus decisiones y acciones. Inauguraba así la ética de responsabilidad, de carácter interpersonal. Ya no bastaría con someterse únicamente a la propia conciencia para juzgar acaso se cumple, o se trasgrede, alguna norma ética. Ya no se podía ser juez y parte del propio actuar, ni sería suficiente decidir cuándo se actúa “en buena conciencia” o se debe padecer los aguijones de una “mala conciencia”. La evaluación ética deja de ser asunto personal, ni obedece ya solo a alguna trascendencia frente a la cual se estima ser juzgado. Son ahora los demás, los afectados y las instancias sociales que regulan la convivencia comunitaria, quienes mensuran nuestros actos y nos llaman a responder por ellos.
El reclutamiento obligatorio, fuese para participar en la tan criticada guerra en Vietnam o para cumplir con el servicio de instrucción militar, dio origen a la objeción de conciencia. Quienes podían demostrar, por su biografía personal o mediante argumentación coherente y convincente, que sus convicciones morales les impedían participar en actividades bélicas, podían quedar eximidos a cambio de realizar un servicio civil equivalente. La objeción de conciencia se presentaba frente a una exigencia legalmente instituida y no iba contra las personas ni contra la actividad requerida; su intención era eximir al objetante de participar.
En el mundo civil se fueron estableciendo leyes que cautelan el derecho de las personas a solicitar prestaciones médicas que muchas culturas, tradiciones y creencias religiosas habían considerado inaceptables. Fue autorizado el empleo de anticonceptivos, legalizado el derecho al aborto en la gran mayoría de las naciones occidentales, proclamado el derecho del paciente a rechazar tratamientos médicos, en algunos países fueron despenalizados el suicidio médicamente asistido y la eutanasia médica. Se levantaron las voces de protesta de quienes, siendo profesionales de la salud, rechazaban participar en actos que consideraban atentatorios contra la ética e inaceptables para sus creencias más íntimas, religiosas o personales. Estas personas, y muchas instituciones confesionales, presentaron su objeción de conciencia para no ser partícipes en actos que consideraban irredimiblemente inmorales.
La objeción de conciencia ante la prescripción de anticonceptivos, la procuración del aborto o la participación en actos que aceleran la muerte, es moralmente impecable, socialmente aceptada y legalmente cautelada. Su validez depende, no obstante, de que tenga por finalidad eximir al objetante de realizar actos que considera inaceptables. No se trata de ir contra la ley sino de ser autorizado a abstenerse de cumplirla. No es tampoco parte de la legítima objeción el imposibilitar el acceso al servicio que las personas legalmente tienen el derecho de recibir. La objeción de conciencia es, ni más ni menos, el derecho a no realizar ciertos procedimientos, derecho a respetar pero que no incluye la obstrucción ni la retardación a requerimientos legítimos y legales.
Las leyes que autorizan o despenalizan ciertos actos médicos son siempre acotadas y condicionadas, de manera que el aborto permitido o la eutanasia médica autorizada son aceptados, allí donde lo son, bajo condiciones muy determinadas y dentro de períodos limitados de tiempo. Si la objeción de conciencia tiene por consecuencia que se pierda la oportunidad de proceder dentro de los límites legales, se habrá producido la conculcación de los derechos del solicitante. Una objeción de conciencia que obstruye el cumplimiento de lo autorizado por la ley pierde su legitimidad moral y legal, puesto que se hace culpable de haber incumplido los derechos del solicitante, con consecuencias irreversibles, muchas veces deletéreas y penosas. Y es principio ético fundamental que nadie tiene el derecho de causar daño injustificado.
Las propias creencias personales y religiosas son, quién lo duda, la brújula fundamental que orienta el actuar de cada uno. Tampoco cabe cuestionar la certeza que cada uno tiene en la verdad de sus convicciones. Pero ello no autoriza a imponer estas creencias a quienes piensan de otro modo, ni a conculcar derechos que la ley ampara. La ética no conoce otro principio absoluto que la prohibición de provocar daños injustificados a las personas, a los seres vivos o a la naturaleza inerte.
Que la sociedad, la ley y la ética den plena validez a la objeción de conciencia es un acto deseable y necesario de tolerancia. Quienes ejercen su legítimo derecho a eximirse de actos que van contra sus íntimas convicciones, deben también ser tolerantes, aceptar los derechos de otros y no obstruir su cumplimiento. Si la situación se diera, que el objetante es el único agente disponible, será un acto de legitimidad ética, de legalidad y de compasión sacrificar la propia convicción para oportunamente llevar a efecto lo que de otra manera quedaría incumplido. La doctrina del doble efecto podrá invocarse en estos casos para salvaguardar la buena fe de lo realizado.





En el caso bélico la objeción de conciencia es una patudez y una injusticia para los que no pueden esgrimirla.
No hay ningún sacrificio comparable al de servir al país en guerra. Por supuesto hay servicios más fáciles y más cómodos, pero lo justo es que cuando hay conflictos graves salgamos todos a defender al país.
Esto en Chile se olvida fácilmente, ya que hemos tenido la suerte de no tener guerras desde el siglo XIX. Ojalá sigamos así.
Posted by Roberto on February 23, 2010 at 12:02 AM CLST #
Posted by José Luis on February 23, 2010 at 10:29 AM CLST #
Si objeto una guerra no es porque sea injusta para mí, pero justa para cualquier otro que vaya a matar ciudadanos inocentes, es porque la guerra en sí misma y para todos, es injusta.
Lo mismo con el aborto: si es un crimen abominable que destruye a un ser humano inocente, es absurdo exigirme que lo refiera a otro.
Posted by Patricio Acevedo on February 23, 2010 at 10:38 AM CLST #
Además, los derechos de los individuos nunca son absolutos y nunca pueden imponerse sobre otros al punto de forzar conductas inmorales. Eso sería trabajo forzado.
Posted by Patricio Acevedo on February 23, 2010 at 10:47 AM CLST #
Pienso además que la objeción de conciencia debe EXPLICITARSE para ser legítima.
Posted by Daniel Rodriguez on February 23, 2010 at 11:19 AM CLST #
Posted by Daniel Rodriguez on February 23, 2010 at 11:26 AM CLST #
Posted by daniel on February 23, 2010 at 11:30 AM CLST #
Según mi punto de vista, el caso bélico es el que más justifica la objeción de conciencia.
En estos tiempos, las guerras se pelean porque a alguien le conviene, económicamente hablando... y me parece que somos muchos los que no estamos dispuestos a participar de conflictos artificiales por defender los intereses de unos pocos.
Saludos.
Posted by Esteban on February 23, 2010 at 11:55 AM CLST #
PORQUE TENDRIAMOS QUE SALIR TODOS?? NO AMIGO, ESO ES UNA PATUDEZ Y UNA INJUSTICIA.
NO HAY NINGUN SACRIFICIO COMPARABLE AL DE PERDER LA VIDA POR UNA ESTUPIDEZ,
Posted by RODRIGO on February 23, 2010 at 02:37 PM CLST #
POR ESO MI IDEA, MIENTRAS MAS TIENES,MAS DEBES DEFENDER. O CREES QUE UN POBRE TIPO QUE GANA EL SUELDO MINIMO, MAS ENCIMA TIENE QUE IR A PERDER SU VIDA.
NO AMIGO, SI HAY UNA GUERRA, DIOS QUIERA QUE NO, NO CUENTEN CONMIGO.
Posted by 163.247.62.120 on February 23, 2010 at 02:41 PM CLST #
"Y es principio ético fundamental que nadie tiene el derecho de causar daño injustificado"
Si existe un principio absoluto entonces hay algo que rige el actuar de todos, y no es uno libre de hacer cualquier cosa que le parezca alegando que lo hizo o dejó de hacerlo por su conciencia.
No todo es aceptable como objeción de conciencia, "Quienes podían demostrar[...] mediante argumentación coherente y convincente"
Posted by Gonzalo Doña on February 23, 2010 at 04:58 PM CLST #
Posted by Eduardo on February 23, 2010 at 05:30 PM CLST #
Saludos
Posted by pablo on February 23, 2010 at 05:42 PM CLST #
Posted by Luciano Rodriguez on February 23, 2010 at 07:55 PM CLST #
La objeción de conciencia (legímita) en materia médica ¿Incluye el dar una versión parcializada de los métodos existentes? (estoy pensando -por ejemplo- en el método Billings v/s otras alternativas anticonceptivas).
Saludos. Su columna es de las mejores que esta sección tiene.
Posted by Pablo Gomez on February 23, 2010 at 08:26 PM CLST #
¿Y quién decide lo que es justificado?
Volvemos a caer en un razonamiento circular.
Posted by Hans on February 23, 2010 at 10:34 PM CLST #
Los mecanismos de conscripción son justos cuando todos están afectos, y no sólo ricos o pobres. Por eso la objeción de conciencia es injusta, porque protege a quienes pueden demostrarla, enviando a otros al frente.
Rodrigo:
Seleccionar a los combatientes por su nivel económico es una injusticia. La vida de todos vale lo mismo.
Pablo:
La Patria no es un concepto vago; sus fronteras están clarísimas. La idea es proteger a su población de ataques y otros peligros.
Posted by Roberto on February 23, 2010 at 11:06 PM CLST #
Lo del beneficio económico es discutible: naciones enteras han desaparecido por guerras, con costos son mucho peores que las finanzas de la élite.
Naciones azotadas por hambre han sufrido guerras en que su supervivencia estaba en juego. Éste es un problema económico que afecta a toda la población.
Chile no ha estado amenazado recientemente, pero puede pasar. Si la supervivencia de todos esta en juego, lo justo es que todos podamos ser reclutados; ricos, pobres, etc.
Posted by Roberto on February 23, 2010 at 11:13 PM CLST #
Posted by rene henriquez on February 23, 2010 at 11:22 PM CLST #
Posted by Evaristo Cienfuegos on February 23, 2010 at 11:50 PM CLST #
Lo guardé en mi computador con su respectiva referencia, por si lo necesito para alguna actividad. Espero no le moleste, de lo contrario, tiene mi correo.
Atte.
Posted by Walter Alvial on February 24, 2010 at 09:40 AM CLST #
Primero apoyar a los detractores de Roberto, por su falta de conciencia global y opoyo al genocidio injustificado y las falsas banderas.
Segundo poner de manifiesto la coplejidad del tema cuando se trata de valores comunes como el medio ambiente. En este caso la OC no tiene ningun sentido sin la accion contraria y por lo tanto "daño justificado". En el caso de Pascua Lama y las hidroelectricas de Aisen, la OC no protege (o respeta el fundamento) al ciudadano y su decendencia.
Posted by gustavo Rodriguez on February 24, 2010 at 09:57 AM CLST #
Posted by Luciano Rodriguez on February 24, 2010 at 12:20 PM CLST #