Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Principios bioéticos

Jan. 26 , 2009

4 Comments

La aún breve historia de este blog ya ha tenido ocasión de irritar involuntariamente a algunos lectores, planteando la inconveniencia de establecer una ética de principios.

Los Diez Mandamientos son un fiel testimonio que una máxima ética va modificándose a lo largo de la historia, y hay una larga tradición social y académica que avala las modificaciones que ellos sufren a través del tiempo. ¿Qué se entiende hoy por el mandato de “Santificar las fiestas” y qué significa “No cometerás actos impuros”? Varía el número, el enunciado y la asignación acaso son de origen divino, teológico, social o profético.

El más reconocido de los principios éticos es el de Kant que requiere de cada uno comportarse de tal modo que pudiese servir de ejemplo universal, pero un planteamiento tan general necesita ser especificado y en ese momento pierde su condición de máxima absoluta. En la discusión ética contemporánea se hace cada vez más frecuente hablar de una “ética sin principios” y aportes filosóficos tan importantes como la “ética sin moral” se refieren al procedimiento del discurso ético, no a su contenido, que ha de ser elaborado en una comunicación abierta, democrática, no censurada, tolerante.

Sorprendente, por lo tanto, que la bioética debutase en la década de los 70 con un planteamiento principialista basado en la autonomía, la beneficencia, la no-maleficencia y la justicia. El principialismo bioético ha generado extensas polémicas, modificaciones, y la presentación de otros principios que, desde Europa serían la vulnerabilidad, la dignidad, la integridad y la autonomía. En el mundo de las prácticas biomédicas, donde la reflexión bioética ha de ser aplicada, se reconoce la dificultad respetar por igual los diversos principios, recurriéndose a caracterizarlos en forma modificada y condicionada: son prima facie (un principio es válido mientras no tenga que ceder circunstancialmente ante otro principio), son pro tanto (un principio es válido dentro de un ámbito determinado), o se aplican ceteris paribus (a igualdad de circunstancias).

El respeto a la vida es considerado con toda propiedad una exigencia moral fundamental y universal, pero para aplicarla requiere especificaciones que indiquen acaso se refiere a vida en general o a vida humana, acaso células embrionarias, pre-embriones y personas en coma irreversible poseen el mismo estatus moral. El respeto por la vida humana puede significar su conservación incondicionada, mientras que otros piensan que ese respeto consiste en aceptar el ejercicio de la voluntad autónoma aunque ésta sea contraria a continuar viviendo.

Las verdades están insertas en creencias y visiones de mundo, no se trata que unos estén errados y otros en la razón, que unos puedan imponer su verdad a otros, sino de establecer un clima de la deliberación bioética que se mantenga vigente. Más que una discusión en que unos buscan convencer a otros, se fomenta el debate donde las diversas posturas justifican su coherencia y su prestancia ética.

El peligro de los principios consiste en ser utilizados para defender actos y decisiones que no todos aprueban y pueden ser dañinos, como ocurre con la guerra santa, la tortura en supuesta defensa de la democracia, la provocación de muertes en nombre de la libertad, la persecución de disidentes.

La falta de principios estimula la reflexión bioética, pero de ningún modo desconoce ciertas condiciones básicas que toda ética ha de respetar, fundamentalmente la prohibición de provocar daño y la necesidad, precisamente, de dar cabida a diversas visiones de mundo en tanto puedan justificar sus fundamentos en forma racional, razonable ( = plausible, aceptable) y tolerante, generando un diálogo plural donde los principios no son universales pero sí válidos para quienes comparten una convicción o doctrina.



Comments:

Excelente comentario, concuerdo con todos sus planteamientos.
Por desgracia estamos en un entorno altamente dogmático que impide desarrollar una ética aterrizada y de minima cordura. Por el contrario, se intenta mantener lo más elevada y poco tangible posible.

Posted by José Luis Cerda on January 26, 2009 at 04:29 PM CLST #

Interesante opinión. Sin embargo, el ejemplo de los 10 mandamientos no es correcto, y me permito hacer la aclaración.
Para los cristianos, los 10 mandamientos fueron redactados por Dios y significan desde tiempos pretéritos exáctamente lo mismo. "No matarás", "no robarás", son claros y precisos, no hay segundas lecturas ni variaciones a través del tiempo. De hecho, quienes (al igual que Ud.) sostienen esta "relativización" son los que han fundado nuevos credos, alejándose de la doctrina madre.

Posted by Tamara on January 26, 2009 at 04:55 PM CLST #

Me parece muy apropiado el enfoque del artículo.
El problema radica en que los hombres (y lastimosamente no los más inteligentes y buenos)intentan interpretar lo que les rodea, con las precarias armas que disponen, y se engañan con sus propias experiencias y vivencias, perdiendo la necesaria lejania que debe tenerse de las cosas, para apreciarlas. Ejemplo: Tamara, que cree que la versión de los 10 mandamientos no ha sido interpretado por los hombres, aún asumiendo que éstos tengan origen divino

Posted by Alvaro Guzmán on January 26, 2009 at 05:49 PM CLST #

Interesante propuesta, no es opinion ya que la persona que redacta esta a caballo del tema, que expone la posibilidad de que el color "blanco" podamos verlo como blanco invierno, es relativo, y si agudizo el ojo puedo verlo casi gris, segun desde la perpectiva de donde lo mire; Creo que solo el pintor sabe la verdad del "color" que estoy mirando, por lo cual debo consultarle a "el", que en el caso de dar "vida" debo ir a la fuente y no tratar de modificar una disposicion superior ya otorgada...

Posted by Fantomas on January 26, 2009 at 05:53 PM CLST #

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