Pildoritas
Nov. 09 , 2010
Acaso sea idiosincrasia nacional desencadenar polémicas sobre temas que en otros ámbitos no son problemáticos o han sido solucionados en forma satisfactoria incluso en naciones con contextos históricos y culturales similares al nuestro. El debate sobre la píldora del días después, de uso rutinario en muchos países, también latinoamericanos, tuvo que ser llevado al nivel constitucional y, así y todo, no ha tenido una solución satisfactoria a las necesidades de la ciudadanía. Nuestra política y realidad en materia de trasplante de órganos es una de las más ineficaces imaginables. La acalorada discusión sobre quiénes tendrán la autorización legal para recetar lentes, acaso solo oftalmólogos o también optometristas o tecnólogos médicos, es una polémica provinciana y estrecha frente a lo que hace decenios y aun siglos ha sido reglado a satisfacción de todos en otras latitudes.
Ahora, nos hemos enfrascado en discrepar sobre el modo más apropiado de adquirir algunos medicamentos sintomáticos como los antigripales, los analgésicos, las vitaminas y otras cápsulas y píldoras que en EE.UU. se ofrecen en droguerías –mercadería conocida identificada como OTC (Over the Counter), en Gran Bretaña se compran, junto con la pasta de dientes y el papel higiénico en la ubicua y tradicional cadena de Boots.
Toda substancia con efecto farmacológico puede producir efectos secundarios graves. Ingerir aspirina podría provocar úlcera gástrica, hemorragias y otras reacciones adversas, con la misma baja probabilidad si es comprada en farmacia o sacada de un anaquel. Cuando las reacciones indeseadas son más frecuentes o severas, el medicamento solo se expenderá con receta médica o no se autorizará su incorporación a la farmacopea. Ningún asidero tiene el argumento que comprar un medicamento en el supermercado llevará a sobremedicaciones que no ocurren ahora con aquellos de venta libre en farmacia donde, además, se promociona e incentiva la compra de “ofertas” que no están relacionadas con la intención de compra: se va a comprar un laxante y el dependiente sugiere llevar también un antigripal en oferta.
Algunos llaman a la cautela por posibles efectos secundarios inaceptables. Ciertos antiinflamatorios habrían mostrado un efecto anticonceptivo en ratas y siempre que se asocien a otros fármacos. Son, se señala, medicamentos “ampliamente comercializados en Chile”, pero la lista incluye productos que han sido retirados del mercado mundial y local por otros motivos. Además, si se extrapolara directamente datos experimentales de ratas usando dosis y asociaciones no estudiadas en seres humanos, habría un caos farmacológico. Para eso existen las normativas, las autorizaciones y las regulaciones, tanto internacionales como nacionales. Si un medicamento es autorizado, y las disposiciones legales fijan acaso será entregado contra receta, receta retenida, o sin mayor trámite, quedará claro cuándo la intermediación de la farmacia es necesaria y cuándo no lo es.
La industria farmacéutica es, a nivel mundial, la más lucrativa de las grandes empresas, con ganancias que superan al rubro bancario y otras multinacionales. Chile es uno de los países donde más caros son los medicamentos, y muchas personas buscan abastecerse en países vecinos con un notable ahorro. Además, en nuestro país el gasto en medicamentos es muy pobremente subsidiado o reembolsado, nada menos que el 87% del gasto sale, por de pronto, del bolsillo privado. Si se aumenta los puntos de venta de medicamentos no sujetos a receta, es probable que la competencia en el mercado permita reducir precios y evitar su regulación por acuerdos entre proveedores. No creo en la colusiones, mas todos conocen el dicho de Garay: no creo en fantasmas, pero que los hay, los hay.
Pobres son los argumentos en contra de la libre venta de medicamentos no sujetos a prescripción médica. Y, si somos un país pujante, ansioso de entrar en las grandes ligas, tendremos que deshacernos de anteojeras y aprender de las experiencias establecidas en otros países que nos merecen respeto, pero cautelar los intereses nacionales frente a los predadores. Nos afanamos en firmar Tratados de Libre Comercio aunque vayan amarrados a clausulas leoninas, como sucede al aceptar el acuerdo TRIPS plus que, entre otras cosas, cautela las patentes farmacéuticas y permite mantener altos precios de los medicamentos de marca y dificultar la introducción de genéricos que son substancialmente más baratos.
Con todos estos antecedentes, aquí apenas esbozados, se vuelve difícil entender cómo profesionales de la salud y políticos ubicados del centro hacia la izquierda, se oponen a romper monopolios que, como están las cosas, constituyen otro factor que transforma los cuidados del enfermo en artículo de lujo.





LOS PRECIOS NO VAN A BAJAR POR DECRETO, VAN A BAJAR CUANDO SEA MÁS FÁCIL COMPRAR Y LOS VENDEDORES DEBAN COMPETIR PARA CAPTAR CLIENTES.
Posted by roberto on November 09, 2010 at 04:27 PM CLST #
Posted by Dr. Jorge Lizama León on November 09, 2010 at 05:05 PM CLST #