Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Obesidad: Para la foto

Jul. 02 , 2010

4 Comments

Eso de que una foto dice más que mil palabras es un elogio a la fotografía pero al mismo tiempo es una crítica al acumulo de palabras que no logran expresarse en forma convincente. Desde hace algún tiempo la ciudadanía está recibiendo críticas por sus hábitos alimentarios que han llevado a una verdadera epidemia de sobrepeso y obesidad. Adultos y niños, mujeres y hombres, ingieren más calorías de las que consumen y depositan el excedente en forma de grasa, las mujeres engrosando muslos y nalgas, los varones ensanchando cintura y abdomen. Mucho sillón, excesos de  televisión masticando bombas calóricas, flojera gastronómica y consumo descontrolado de comidas rápidas, estandarizadas, que han recibido el epíteto de ser chatarra. En suma, todo un estilo de vida que lo lleva a echar cuerpo, romper los límites aceptables de colesterol y triglicéridos en la sangre, convertirse en un obeso mórbido susceptible de múltiples enfermedades como diabetes y afecciones cardiovasculares, así como disfunciones respiratorias, articulares.

La sociedad participa del reproche que la medicina hace a esta epidemia de gordura autoinflingida, derrumbando la idea del “gordo feliz”  al mostrarle que los diseños de butacas, asientos de avión, ropa o pasillos desconocen las necesidades y penurias del sobredimensionado. Y, como todo lo que escapa a la norma, el gordo termina por sufrir discriminaciones, es ridiculizado y rechazado al punto de poner en riesgo su jovialidad y llevarlo a medidas terapéuticas desesperadas, desde la dieta cero hasta la cirugía que con tesón de gásfiter le va remodelando su tubería gastrointestinal o rediseña su anatomía mediante ingeniosas, mas no siempre inocuas, técnicas reconstructivas y plásticas.

Todo esto alarma a nuestros expertos sanitarios y al Ministerio del ramo, que se empeñan en promocionar hábitos de vida sanos y en programar intervenciones estratégicas o tributarias que desincentiven la gula: los vendedores de chucherías masticables deben alejarse de los colegios, el “fast food” debe encarecerse mediante impuestos que lo hagan menos atractivo que un fruta o un plato vegetariano.  Nadie sabe si hay una relación sustentable entre los costos de estas campañas de educación sanitaria y la recuperación de dimensiones corporales aceptables, y nadie sabe si la ciudadanía prefiere salirse de la norma y quién debe correr con las consecuencias económicas de estos desórdenes nutricios.

Por ahí hay una publicación seria que le dice a los gorditos que bajar un 10% de su peso prolongará su vida en 2 a 7 meses.
Sabemos que pesamos demás y, aunque incrementamos los gastos médicos que la gordura provoca, gozamos en general de mayor longevidad, celebramos un devoto culto a la gastronomía equipando nuestras cocinas y despensas, transformando los locales que hospedan nuestros apetitos desde lugares de restauración en altares digestivos.

Tudo bem, como dicen en Brasil.

El problema es que la medicina insiste, y con fundamento científico irrefutables, que la obesidad es una mala cosa, y los recolectores de estadísticas nos informan que en el mundo hay tantos obsesos como desnutridos, a razón de un billón de personas por cada grupo.  Si levantamos la vista de la tabla de calorías y miramos los documentos que propagan los derechos humanos universales y la necesidad de una justicia global, nos veremos en la inquietante posición de que comemos en exceso mientras otros mueren de inanición.

Pero, sería una moralina barata si se tratara de crear una mala conciencia frente a situaciones mundiales de las cuales no somos responsables ni culpables. Y aquí viene, a último suspiro, el asunto de las fotos, a propósito de ver en los diarios la imagen  de dos líderes mundiales comiendo hamburguesas en un local público, mientras los poderes políticos, allá como acá, están preocupados de cómo convencer a los ciudadanos que se dediquen a otra cosa que a la hamburguesa, el hot dog y la bolsa de popcorn. Los buenos consejos se estrellan contra la realidad gráfica de una foto.

La crisis, entonces, parece no ser de nuestro estilo de vida, sino de quienes son nuestros jefes pero no nuestros líderes. En todo ámbito, en los poderes públicos, en las universidades, en las direcciones de los colegios y en nuestros ambientes laborales, tenemos directores y jefes, pero ¿dónde están los líderes cuyo ejemplo inspire nuestras conductas?

Nuestro abuelos se aferraban a un dicho clásico que los eximía de servir como ejemplo de lo que ellos mismos predicaban: quod licet iovi, non licet bovi -Lo que es permisible a Jupiter no lo es al buey.

Sólo que, ¿dónde están los dioses? Y ¿acaso somos nosotros los bueyes?




Comments:

siempre hemos sido buenos para comer lo malo es que ahora el tiempo no alcanza para hacer algo mas.Imaginemos a un trabajador de Pudahuel que trabaja 9 horas diarias y gasta alrededor de 2 horas mas en movilizarse,en que momento podra hacer ejercicio,esta persona debe dejar algo de tiempo para comer y relacionarse con su familia y amigos.Aparte estamos bien flojos por que son pocos los que pudiendo caminan a la pega. En fin varios factores que muchos "compensan" con cosas empolvandose en casa

Posted by Name: on June 30, 2010 at 11:07 AM CLT #

Estimado Miguel, muy interesante su columna, al igual que usted pienso que la obesidad es uno de los problemas mas serios de salud mundial.
Bueno lo que me motiva a escribir este comentario, son las propuestas que usted hace para lograr desincentivar el consumo de comida poco saludable. Creo que el encarecimineto de este tipo de comida (mediante impuestos o similares) solo es una solución "parche" a este problema, ya que los malos hábitos siempre encuentran la manera de sobrevivir.

Posted by Diego Sierra on June 30, 2010 at 01:24 PM CLT #

Creo que la mejor forma de combatir la obesidad, es ciertamente una alimentación sana, equilibrada y en las cantidades adecuadas a cada persona, pero también es de suma importancia hacer ejercicio físico, creo que ambas deben ser enseñadas desde los padres a los niños desde temprana edad, también los padres deben dar el ejemplo, si bien el estado y demás instituciones deben cumplir su rol, es fundamental que las buenas costumbres sean de cada persona.

Posted by Victor Segovia on July 02, 2010 at 01:14 PM CLT #


Sip, cada persona apenas gana un sueldo empieza a soñar, merced a la propaganda automotriz, con tener un modelito de auto nuevo y no se preocupa de remodelar, acondicionar, embellecer, ajustar, etc, el auto que traemos todos al nacer: nuestro propio cuerpo.

Posted by jaime on July 04, 2010 at 11:54 AM CLT #

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