Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Los ausentes trasplantes de órganos

Aug. 17 , 2010

6 Comments

Como marejada cansina, hay temas conflictivos que son reflotados cada cierto tiempo para ganar un fugaz protagonismo antes de volver al cajón de lo pendiente e insoluto. Lo cansino se refiere a que el recrudecimiento de las polémicas no lleva a mayores esclarecimientos ni permite avanzar hacia la resolución del conflicto o, al menos, a acercar posiciones en busca de acuerdos o compromisos. Uno de estos temas crónicos es el de la donación de órganos para trasplantes, una práctica que continúa siendo precaria e insuficiente, a pesar de haberse legislado el consentimiento presunto –todos son donantes a menos que expresamente se presente una negativa documentada-.

La autorización legal para disponer de los órganos de toda persona que fallece sin haberse negado explícitamente a ser donante, no ha tenido mayor impacto y la cifra de donantes en Chile continúa en descenso, en la actualidad solo alcanzando 1/5 a 1/6 de la tasa de donantes por habitantes que ejemplarmente ostenta España. La razón aducida es el temor de afectados y parientes que los médicos podrían acelerar la muerte del posible donante por omisión de esfuerzos ordinarios de mantención de la vida o -honi soi qui mal y pense*-, por comisión de actos que aceleren el deceso. Imputaciones estas que hablarían muy mal de los médicos y de la confianza de la sociedad civil en la práctica de la medicina.

Desde hace algunos años se ha planteado que si todo ciudadano tuviese el derecho de recibir un trasplante si lo requiriese, sería consecuente, también, que cada miembro de la sociedad debiese honrar la reciprocidad y ser presunto donante.  Esta propuesta respondería a una moral común tradicional, basada en la Regla de Oro de la ética: trata a los demás como quisieras que te trataran, regla contra la cual poco hay que decir salvo que no parece lograr convencer ni convocar, tanto menos en una sociedad que celebra la competitividad y la prosecución de metas, descuidando alegremente los medios a utilizar.

Tal como unos claman por reciprocidad, hay otros que la rechazan por su cercanía a la idea de una obligación, prefiriendo ensalzar  “los principios éticos fundamentales como son la libertad, igualdad y fraternidad”. La consigna de la Revolución Francesa fue política más que ética, proclamada pero violada de inmediato por Robespierre y sus jacobinos, así como a lo largo de los  sangrientos eventos  de los siglos siguientes, incluyendo el actual.

Pero bueno, estos principios  enfatizan la “obligación de que siempre el acto de donación debe ser libre, voluntario, altruista y gratuito”, según enseña una reciente Carta al Director, y continúa   “para que se generen estímulos para que todos los miembros de la sociedad participen en este contrato."

A ver: no es congruente rechazar una obligación (de reciprocidad) y luego “enfatizar” otra; lo que es libre no puede ser obligatorio, lo que es voluntario no puede convocar a todos;  altruismo y la gratuidad no lo son cuando responden a “estímulos adecuados”. Si rige el consentimiento presunto, no necesita ratificarse con un acto libre y voluntario.

Difícilmente se entiende que médicos y académicos dedicados a la bioética se entreguen a ensalzar y el valor moral de la donación de órganos hasta colocarlos en un limbo donde se gesta cada vez menos generosidad. Tanto y tan cuidadoso análisis de la donación, mientras la lista de espera de los receptores crece, así como sus sufrimientos, su deterioro y las muertes por claudicación orgánica reparable pero no reparada.

¿Qué tal si los guardianes de la salud y de la ética se concentraran en su verdadera tarea, que es preocuparse más de los enfermos requirentes de trasplante y estimular la obtención de órganos sin tanta altisonancia moral? El consentimiento presunto es un paso en la dirección correcta, sus opositores harían bien en recordar que la ética médica y la bioética, tienen por misión fundamental reducir la miseria humana y delatar a quienes, por convicción, por ebriedad de poder o indiferencia, ponen obstáculos al ejercicio de la decencia entre las personas. Y eso con discursos agujereados de contradicciones lógicas y flatus voci éticos: palabras que se lleva el viento.

Y si de la Regla de Oro se trata, piénsese cómo actuarían los detractores del consentimiento presunto y de otras medidas que faciliten la obtención de órganos, si urgencia y angustia de requerir un trasplante emergiera en su entorno cercano.

*Vergüenza caiga sobre quien piense mal.




Comments:

Hay muchos que piensan en no donar, pero gustosos aceptar un organo si lo llegaran a necesitar, eso es negativo por decirlo a menos, son como los politicos, mientras no les afecte a ellos esta correcto, ahora queda todo a la buena disposición de la buena voluntad de la familia.

Posted by JUAN on August 17, 2010 at 01:10 PM CLT #

No sé por qué el autor no lo menciona, pero una causa recurrente es la negativa de la familia, aún DESPUES de la muerte; y esto tiene que ver con la creencia arraigada, y divulgada por la iglesia, de la vida después de la muerte. Por tanto, creo que las iglesias deberian hacer su parte en la creación y difusión de una cultura de donación. Además, debería derogarse o modificarse la ley que permite a los parientes revocar la decisión y el deseo del difunto.

Posted by Julio on August 17, 2010 at 05:08 PM CLT #

Buen artículo, pero con demasiadas aristas a analizar. Como miembro de un equipo de trasplante, puedo decirles que las desiciones son muy duras y que lamentablemente deben tomarse en muy poco tiempo... por lo mismo, el respeto a la desición de la familia, bajo mi punto de vista, es sagrado.
Quien le sacaría el corazón a un hijo de 17 años, muerto en un accidente, cuando hay una madre desesperada que lo llora y se aferra a cualquier milagro? y más aun, que madre no se aferraría con dientes y...

Posted by Dr. Christian Espinoza on August 18, 2010 at 05:20 PM CLT #

...uñas?

Para la información de los blogueros, en Chile, muchos familiares se niegan incluso a la realizaciónde de la autopsia de pacientes largamente enfermos... y en dicha condición, la familia tuvo todo el tiempo del mundo para prepararse, sin embargo no quieren que le toquen el cuerpo al cadaver... quizás sea irracional, pero es una conducata explicable y entendible.

Este tema, como muchos otros tiene que ver con arraigadas costumbres y formas de ser de nuestro pueblo y la unica forma

Posted by Dr. Christian Espinoza on August 18, 2010 at 05:26 PM CLT #

es educar para que las generaciones futuras entiendan el problema y estén preparados desde pequeños para asumir estos temas. Imponer las cosas por ley solo generan rechazo a la medida.

Posted by Dr. Christian Espinoza on August 18, 2010 at 05:27 PM CLT #

Según mi opinión respecto al tema de la donación de órganos, debería bastar al renovar cédula de identidad o carnet de conductor nuestra intensión de ser o no donante, ya que al momento de encontrarnos en esta situación de ser posible donante acaban siendo nuestros familiares quienes deciden por nosotros, a veces sin importar nuestra opción, pero si la persona ya escogió porque la familia tiene que decidir de nuevo, esta bien que estén dolidos pero están impidiendo salvar otra vida o incluso muchas mas .

Posted by constanza cuevas moya on August 19, 2010 at 07:12 PM CLT #

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