Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Fallas humanas en atenciones médicas

Aug. 10 , 2009

2 Comments

La investigación de accidentes médicos fatales recientemente ocurridos en un hospital capitalino, insinúa "fallas humanas" como causa posible. ¿Acaso podía ser de otro modo? Siempre que se producen efectos indeseados o complicaciones en acciones de seres humanos la falla será, en última instancia, por causa humana.  Si es una falla técnica, no por eso deja de ser humana, pues en el diseño, la construcción, la utilización, en última instancia, la confianza en la técnica  se ha cometido algún error. Involuntario, por supuesto, pues de no ser así lo que se considera falla habrá sido un fracaso intencionado, una acción dolosa.

La falla podrá deberse a negligencia (debiera haberse sabido actuar mejor), impericia (no se tenía la competencia para actuar), infortunio (lo distrajo del recto actuar una gripe en incubación). En todo caso, la falla humana ocurrió y su(s) autor(es) deben responder por ello, lo que significa explicar y eventualmente justificar lo sucedido.  La instancia ante quien se debe responder determinará si hay culpa y sanción, o si el hecho queda aclarado como tolerancia de la cuota de insuficiencias y fracasos que se da en toda actividad . Esta estructura de los actos humanos que afectan y pueden dañar a otros constituye el entramado ético, el cual  que siempre habrá de aplicarse y que podrá o no desencadenar el juicio legal y eventuales sanciones.

Tal es el punto central de la ética: actuar libremente y hacerse cargo de lo obrado. La responsabilidad consiste en explicar lo que se ha hecho, justificarlo si es posible, asumir la culpa cuando la haya.

El campo de la medicina, donde coexisten factores biológicos poco conocidos junto a fuerzas técnicas cuya aplicación puede tener consecuencias irreversibles, es especialmente sensible a los efectos secundarios indeseados, a las complicaciones y a los fracasos. Por eso es de extrema importancia vigilar las fallas y determinar si eran evitables o si ocurrieron en el marco de la incertidumbre que no pueden evitar quienes están encargados y autorizados por la sociedad para tratar y paliar las enfermedades que tarde o temprano nos aquejan  a todos.

En esta delicada área de la atención médica, la opinión pública ha conocido una serie infortunada de complicaciones, desde la falta de registro y notificación de personas HIV (+) o portadoras del virus de la hepatitis C, hasta las nefastas extravagancias ocurridas en un hospital de provincia y, ahora, las severas complicaciones y muertes sufridas en el curso de atenciones obstétricas.  Ocurridos los hechos, no hay que buscar acaso se produjeron por falla humana, porque ésta no puede sino haber existido, sino de identificarla con precisión. Quien hace la investigación no es un detective, es un deudor de los afectados y de la sociedad. Su deuda consiste en esclarecer los hechos de tal modo que se evite que vuelvan a suceder.

Si hubo culpa, deberá haber sanción por norma básica de justicia retributiva, sanción que será tanto más insuficiente mientras más graves son los daños ocasionados: ¿Qué castigo proporcionado puede haber si la negligencia termina con la vida de una persona? Por eso la deuda de quien investiga los hechos no queda en absoluto saldada con la asignación de culpa y la sanción. Mucho mayor es su obligación de llegar a tal claridad sobre lo acaecido, que pueda proponer medidas que eviten que estas desgracias  se repitan. Cuando la responsabilidad parece diluirse en una concatenación de errores que ocurren en el seno de una institución, es deber fundamental detectar esos errores y mostrar públicamente que se ha hecho un diagnóstico correcto de lo ocurrido, para recuperar la confianza de la ciudadanía que se siente amenazada.

Nuestras autoridades sanitarias se han precipitado a dar explicaciones antes de haber esclarecidos los hechos.
  Apenas se detectó la crisis de notificación de HIV y luego de hepatitis C, altos funcionarios dijeron que el personal era mal pagado y por lo tanto no tenía motivación para trabajar bien.  Hizo exactamente lo que no debía: dejar a oscuras los errores cometidos y justificar impropiamente lo injustificable. Cuando un hospital regional acumula incompetencias y mala gestión, hay que buscar las causas y no escudarse tras explicaciones contextuales que culpan a la escasez de recursos, al "burn-out" por labores tediosas y mal diseñadas, a la dificultad por encontrar personas idóneas para cargos directivos. En las recientes muertes obstétricas ha primado el lenguaje político que pide destituciones o busca blindar a quienes pudiesen ser administrativamente responsables  pero no fueron los ejecutores de lo sucedido, de manera que la remoción o conservación de los cargos no será el factor determinante para esclarecer los hechos y evitarlos en el futuro.

Enfermedad fundamental de la sociedad actual es la pérdida de la confianza, que ha afectado también al mundo médico, y todos los involucrados estamos haciendo demasiado poco para intentar recuperarla. Frente a las fallas, hay demasiados cojos y una excesiva acumulación de empedrados sin reparación.



Comments:

Lamentablemente en el sector publico de salud, las administraciones han avanzado, pero NO lo suficiente en todo lo es cuanta inversion se necesita a 10 años, que recursos adecuados se necesitan y que debe hacer cada uno con estandares de buena calidad, todo ello enmarcado en un proceso de gestion (como hacerlo). Sin embargo, las limitaciones de los directores es una de ellos, basado en una profesion como la medicina que debería ser la mas controlada en el sector publico por su ineficiencia como

Posted by Dra. Carmela on August 10, 2009 at 01:47 PM CLT #

Siempre me ha impresionado la facilidad con que se atribuyen las culpas en la cultura hospitalaria.
Creo que más que estigmatizar el error, se debe empezar por reconocerlo y evitarlo.

Posted by Jorge Pacheco on August 10, 2009 at 04:47 PM CLT #

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