Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Eutanasia: un hito en el debate

Feb. 14 , 2009

8 Comments

En torno a la muerte de Eluana Englaro se ha tejido una maraña de opiniones, decisiones médicas, dictámenes judiciales y afanes legales que confunden a cualquiera e impiden abordar la reflexión del caso en forma prudente, así como ponderar su significado para la  bioética. En buena hora se ha vitalizado el debate también en nuestro país: se argumenta, se ventila posturas, se defiende valores.  Es de desear que legisladores y ejecutores ministeriales de las leyes pulsen con acuciosidad el sentir  de la sociedad civil y se aboquen a dictar normativas basadas en la legitimidad ética otorgada por el debate democrático, en vez de imponerlas desde una autoridad que opera de espaldas a la ciudadanía.

Para sacar provecho a la deliberación, es conveniente apurar los términos y afinar los conceptos. Que Eluana no pudiese expresarse queda saldado por nueve años de solicitud paterna representando legal y moralmente a su hija por ejercer el derecho a no seguir viviendo. Más aún, la solicitud directa de ayuda para morir por personas lúcidas pero profundamente discapacitadas o críticamente enfermas tampoco garantiza que serán oídas, ni Eluana hubiese sido más convincente en caso de poder  comunicar sin intermediarios su deseo de no seguir viviendo.

Sostener que el derecho a la vida  hace inaceptable la eutanasia es un error de concepto, pues todo derecho es de ejercicio voluntario; tener un derecho implica ejercerlo a discreción y no por obligación. Quien tiene derecho a expresarse libremente también lo tiene de callar. Quien tiene el derecho de vivir, también tiene el derecho de no vivir. El derecho a la vida significa que cada uno puede requerir protección para no ver amenazada su existencia, pero también implica que cada uno puede ejercer el derecho a no seguir viviendo.

La filosofía política enseña desde el siglo XVII que la obligación del  Estado por respetar a la vida se refiere a la protección personal de los ciudadanos contra agresiones y amenazas indeseadas. Tal  es el sentido que tiene el derecho a la vida expresado en nuestra Constitución, ¡y eso en 1980! Desear o provocar la propia muerte no es materia que competa a la Constitución, ni debiera ser sancionado por el Estado: no en vano ya no es penalizado el suicidio. El uso incorrecto de un derecho a la vida hace caer en contradicciones como las de un ex-Presidente de EE.UU.,  quien adujo el argumento pro vida para rechazar la investigacion en células embrionarias al mismo tiempo que desencadenaba en Irak una feroz guerra en nombre de la democracia y la libertad.

Tampoco es asunto del Juramento Hipocrático, que requiere del médico a nadie darle droga mortal pero no se refiere a la eutanasia. Ninguna interpretación permite sostener que Eluana recibió indebidamente una droga mortal. El médico tiene por mandato prevenir y curar enfermedades, así como paliar padecimientos que no logra eliminar. Su función no es obstinarse en preservar la vida a toda costa, ni menos contra la voluntad de las personas. Aceptada una legítima solicitud por acelerar  la propia muerte, es de esperar que el médico ejerza la compasión –que no por infrecuente es menos valiosa- de llevar a cabo el proceso de muerte de la forma más incruenta posible y sin dilatarla en el tiempo. Si Eluana murió al tercer día de suspendidos los soportes vitales ello debe celebrarse como un cumplimiento decoroso de la decisión tomada. La moralidad de la eutanasia depende que sea legítimamente solicitada y compasivamente llevada a cabo.

La medicina paliativa ha evolucionado substancialmente, pero si una persona desea morir es porque no ha recibido paliativos adecuados. Hay dolores cancerosos que no responden a analgésicos o requieren dosis que precipitan al paciente en un sopor profundo, equivalente a un estado comatoso. Hay sufrimientos por discapacidades que no tienen paliativos, como la tetraplegia sufrida por  Ramón Sanpedro y relatada en “Mar adentro”. La medicina paliativa, como toda práctica médica sofisticada, no está al alcance de todos ni es subvencionada en forma suficiente. Nadie puede negarle a una persona si considera preferible morir que sentar sus expectativas en medidas paliativas que no le sirven o no llegan.

Hay bastante más y habrá que volver sobre el tema. El caso Eluana invita a dejar de discutir con ánimo de imponer opiniones, para preferir el debate como medio de plantear diversas ideas que pudiesen convivir en tolerancia.



Comments:

es importante que se ponga en tabla este tema y otros de caracter bioeticos. No se puede esconder la realidad.

Posted by RODRIGO GONZALEZ FERNANDEZ on February 14, 2009 at 02:05 PM CLST #


En el vaticano expresaron que ojala dios reciba a Eliana en su santos reino...

...la verdad es que dios la esperaba hace mucho tiempo.

Posted by clamor popular on February 14, 2009 at 02:28 PM CLST #

Estimado Dr. Kottow

Excelentes argumentos para tal discusión, pero hacerla de forma civilizada en una sociedad que esta alienada por dogmas de fe es un poco dificil, pero no imposible. Solo que en esta, cualquiera que se atreva a hablar de la muerte en terminos benevolos sera acallado, como si fuera una palabra leprosa. Olvidando que es parte de la vida misma, teniendo quizas como concepto equivocado de ella.

Posted by Dr. Jose Peña Martinez on February 14, 2009 at 03:22 PM CLST #

La iglesia, como en tantos temas, se ha arrogado el derecho a decidir por todos. El derecho a vivir o no vivir es un derecho que cada persona tiene sin tener que pedir permiso pra ejercerlo. ¿Cuándo tendrán nuestros legisladores la capacidad de legislar por todos los ciudadanos. El que no está de acuerdo con la eutanacia que no la practique, pero que no obligue a los otros a hacer lo mismo.

Posted by pamina on February 14, 2009 at 04:35 PM CLST #

Un derecho es un título, estado de cosas o algo que uno puede exigir bien por la misma dignidad de la persona, en tal caso inalienable y fundamental, o concedido por la ley positiva. A cada derecho corresponde un deber. Si la persona tiene un derecho a la vida que es absolutamente fundamental e inalienable, tiene el correspondiente deber de ejercer un cuidado razonable de la misma. Nadie tiene derecho a suicidarse, ni a renunciar agua y alimento, menos un médico a ayudarle a suicidarse.

Posted by Tomás on February 14, 2009 at 05:33 PM CLST #

me parece fantastico tener ese don de desidir por nuestra salud, y de vivir o morir.segun lo amerite nuestro momento,? porque tienen que desidir por ti¿

Posted by oriana becerra sanchez on February 14, 2009 at 09:56 PM CLST #

tan solo soy un simple estudiante, pero creo que los parrafos dos y tres tienen profundos errores desde el punto de vista de la dogmatica juridica derivada de los derechos humanos de primera generacion

Hay derecho, llamese garantias que son irrenunciables y uno de ellos es la vida, por lo que si nos atenemos a ese base todo el argumento sostenido por el autor puede derivar en razonamiento erroneos en materia legal.
aceptar la completa libertad en derechos significa, aceptar la negacion de todo

Posted by Andrés on February 15, 2009 at 01:38 AM CLST #

sr. kottow: usted debe leer con detalle el juramento hipocratico-como médico que ama su profesión le informo que la eutanasia no está en nuestro ideal-los promotores de la eutanasia y la sociedad discutiran el tema, y si logran legalizarla, definan quien administra "la droga"-su argumentacion parece un suave e inteligente empujoncito para que el medico "sea compasivo"-pero solo es un sofisma para encubrir algo que es ajeno a la medicina-por mano mora no, sr. kottow.

Posted by OSCAR on February 16, 2009 at 07:13 PM CLST #

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