El reinado de evidencia y opinión
Oct. 12 , 2010
Algunas experiencias en torno a lo médico dan motivo de reflexión. Una de ellas, es la reaparición de la polémica sobre la prescripción de anteojos, un tema que hay que contrastar con la reciente información que el mayor rezago de prestaciones AUGE/GES se da para la atención de "vicios de refracción", un término obsoleto e inapropiado para referirse a variaciones en las características ópticas de la visión que se corrigen con lentes y, en casos calificados, con cirugía. Se propone introducir al profesional optometrista, a lo cual se oponen los oftalmólogos, prefiriendo compartir responsabilidades con tecnólogos médicos especializados.
Lo que preocupa es que la polémica se vea enturbiada por imprecisiones y falta de información. La optometría existe desde hace siglos en Inglaterra, donde se evita el conflicto de intereses diferenciando al dispensing optician que vende lentes, del optometist que receta y que, al menos en EE.UU, se gradúa con el título de Doctor en Optometría.
Igualmente sorprendente fue asistir a un reunión donde especialistas en salud pública de Inglaterra cuestionaron la evidencia que se esgrime para fomentar programas de promoción y educación de salud en su país, que ellos consideran éticamente impropios. En la discusión posterior, hubo voces airadas de médicos chilenos que discrepaban con el escepticismo de los invitados extranjeros, llegando a reprocharles que su incredulidad frente a lo que acá se considera evidencia sólida, es una política pública de riesgo. O sea, en Chile hemos de enseñarle a los británicos a evaluar correctamente los que en medicina y salud pública ellos deben practicar aunque discrepen con lo que nosotros consideramos conocimiento certero y confiable.
Hay, en el mundo médico científico dudas respecto a la utilidad de la mamografía, de la pesquisa precoz de cáncer prostático, de la prevención de cáncer de cuello uterino, pero estas dudas no nos llegan, a pesar que hay voces que reclaman que tanta prevención está llevando a un activismo terapéutico, interviniendo precoz y con frecuencia innecesariamente donde la observación controlada sería más apropiada.
En suma no todos los resultados de la investigación biomédica son tan evidentes como para generar programas médicos de pesquisa precoz, prevención o tratamientos. Esa duda debiera ser compartida con la ciudadanía y no dejarlos en la desorientación producida, entre otros, por mensajes contradictorios transmitidos a través de los medios de comunicación.. Y esto da que pensar, por cuanto los investigadores ingleses que nos visitaron dijeron más: muchas propuestas de prevención son fuertemente incentivadas por la industria farmacéutica, las empresas que desarrollan instrumentos médicos, y las empresas del rubro alimentario que ofrecen productos "dietéticos" con poca sal, poca grasa, pero rica en elementos que no requerimos más allá de lo que una alimentación normal provee. ¿Nos están diciendo que nuestros cuidados de salud y la prevención de enfermedades se sustentan en erróneas certidumbres científicas y en estrategias corporativas que lucran fomentando acciones preventivas donde tal vez no haya qué prevenir?
La medicina, una de cuyas tareas tradicionales ha sido cuidar mediante el consejo ponderado, y mantener la prudencia de hacer lo necesario sin precipitarse en activismo ni pecar de omisiones lesivas, está prefiriendo asumir las funciones de centinela alarmista. Todas las especialidades médicas se han subido al carro de la prevención, ampliando su espectro de acción o haciendo, vuelvo a citar a los epidemiólogos británicos, que las personas entren sanas a la consulta médica y salgan enfermas: con predisposiciones, afecciones pre-clínicas, lesiones sospechosas, tratamientos contra riesgos o, como decía un connotado conocedor de estas materias, con medidas contra el riesgo de llegar a tener un factor de riesgo, y daba como ejemplo: tomen el medicamento X para que no se presente el riesgo de una osteoporosis que es un factor de riesgo para fracturas óseas.
Se avizora un clima de gran porosidad y aceptación a todo lo que es innovación tecnocientífica, un notable respeto por el "progreso", un afán consumista de instrumentos y aparatos. Al mismo tiempo, se palpa una impermeabilidad al análisis crítico y al predominio del buen criterio por sobre las capacidades operativas y los intereses corporativos.
V. R, Potter creó en 1970 la palabra "bioética como una nueva disciplina que forjaría una unión entre la ciencia y las humanidades". En nuestro país estamos yendo en dirección opuesta, más bien ampliando la brecha que la confianza en evidencia y opinión crea con respecto a la reflexión crítica y a la deliberación.





Posted by eduardo palominos peredo on October 12, 2010 at 11:24 AM CLST #
Posted by Cristian Becerra A. on October 12, 2010 at 12:25 PM CLST #
La problemática expuesta por usted en el campo oftalmológico, se repite y se repite en todo ambito de nuestra sociedad.
Posted by Hugo on October 12, 2010 at 02:03 PM CLST #
Posted by Rodrigo L. on October 12, 2010 at 03:13 PM CLST #