El excepcionalismo epidemiológico en VIH/SIDA
Jan. 05 , 2009
Experiencia gratificante fue que el texto inaugural de este BLOG hubiese suscitado reacciones en forma de comentarios y opiniones, toda vez que la intención principal es invitar a la deliberación social de temas bioéticos, que a todos atañen. Estas resonancias son bienvenidas y serán respondidas, si no en forma personal y directa, de seguro que en alguno de los textos venideros, siendo tan atendibles los acuerdos como las dudas o las discrepancias. Sospechosa sería una ética que no admite controversia, así como lo será una polémica que pretendiese ofender más que esclarecer. Si hay que denostar, será tanto más respetable al no ocurrir detrás de la careta del anonimato.
El excepcionalismo epidemiológico en VIH/SIDA
La ley requiere que ciertas enfermedades y algunas conductas sean obligadamente declaradas a las autoridades pertinentes. Así ocurre con las infecciones de transmisión sexual, con la violencia familiar, el abuso y maltrato infantil. Para cumplir con este mandato, el agente sanitario debe romper la confidencialidad aunque el paciente o la víctima se opongan. La razón de esta infidencia legalmente impuesta es que la información será esencial para cumplir tareas de salud pública destinadas a rastrear contactos, tratar las cadenas de contagios, prevenir la perpetuación endémica de la enfermedad, proteger a los afectados y disciplinar a los involucrados. Es la situación transparente e idiscutible donde es preciso hacer sacrificios individuales y quebrar la norma ética de la confidencialidad en nombre de los legítimos requerimientos morales del bien público.
El problema se complica cuando la autoridad no tiene instrumentos apropiados para tratar adecuadamente las situaciones que le son informadas, como ocurre con alguna frecuencia en la violencia familiar y el maltrato infantil, donde las medidas precautorias pudiesen ser insuficientes y exacerbar las actitudes del agresor. También en la endemia del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) se da que la epidemiología tradicional puede provocar más daños que beneficios, al tratarse de una infección de declaración obligada, pero frente a la cual los mecanismos preventivos existentes son muy insuficientes. Aislamiento, cuarentena, inmunización, tamizajes y rastreos de contactos son todas medidas epidemiológicas validadas en enfermedades infecciosas, pero ineficaces o inaplicables en la epidemia por VIH. Hay países, como los EE.UU., donde la tasa de declaración es baja, los incumplidores justificando que declarar no tiene beneficios sanitarios pero sí pone al infectado en riesgo de ser discriminado y excluido.
Este desacato de la ley ha llevado a decretar lo que se llama el “excepcionalismo epidemiológico”, que exime a la enfermedad VIH/SIDA de someterse a las medidas epidemiológicas habituales porque son ineficaces para la salud pública y potencialmente deletéreas para los individuos.
La conclusión práctica es que todos los aspectos del complejo VIH/SIDA deben ser manejados con extremo cuidado, evitando medidas impositivas y reglamentarias en un terreno tan plagado de incertidumbres y riesgos sociales para los afectados. No tiene sentido requerir de las autoridades sanitarias que apliquen un rigor epidemiológico tradicional pero ineficaz, ni es razonable propagar medidas preventivas que desoyen los valores culturales imperantes, como el llamado a la abstinencia sexual. Tanto más acuciosa ha de ser la discreción en el acceso al examen, el manejo técnico impecable de los análisis de sangre y la corroboración del resultado cuando sea necesario, la infalible y confidencial notificación al afectado. Es imperativo que un examen de VIH se realice sólo a solicitud de las personas o previo su consentimiento informado, lo cual debiera reducir al mínimo los casos en que el examinado descuide conocer el resultado. Imponer el examen incluso en ausencia de consentimiento se ha planteado únicamente para embarazadas presuntamente infectadas en que urge saber si se requiere un tratamiento para evitar el contagio vertical del feto.




Posted by David on January 05, 2009 at 10:58 AM CLST #
Posted by David on January 05, 2009 at 11:00 AM CLST #
También es cierto que el afectado/a solo con su consentimiento se le practicará un examen y con absoluta reserva ya que la privacidad tiene que ser obligatoria en estos casos.
E mi caso, contratamos a gentes con este problema sin discriminarlos saludandoles igual que a todos los demás. Merecen el respeto como a todos
Posted by Sergio Vera on January 05, 2009 at 01:19 PM CLST #
Como médico veterinario creo que la enfermedad tiene un altisimo componente psicosomatico mas que organico, muchisimas mas personas de lo que se piensa han estado en contacto con el virus obviamente sin saberlo y no enferman, ni enfermaran jamás
Posted by rodrigo on January 05, 2009 at 01:22 PM CLST #
Posted by rodrigo on January 05, 2009 at 01:32 PM CLST #
Posted by Isabel on January 05, 2009 at 02:12 PM CLST #
Posted by Miguel Kottow on January 05, 2009 at 03:03 PM CLST #
Posted by Juan on January 05, 2009 at 07:07 PM CLST #
Posted by joan montt on January 06, 2009 at 02:12 AM CLST #
En el caso del VIH la prevención tiene entenderse más como un diálogo o una sugerencia a los grupos de riesgo (todos) que una imposición epidemiológica. Se les tiene que entregar información suficiente para que ellos puedan decidir sobre sus acciones responsablemente.
Sin información suficiente ocurre que el tema se llena de mitos que terminan deformando el debate
Posted by Jorge Pacheco on January 06, 2009 at 11:33 PM CLST #