Educación sexual III
Jul. 31 , 2009
Los comentarios que suscita un blog son muy variados y valiosos por su espontaneidad. En temas sensibles como con frecuencia los aborda la bioética, y sobre todo si es una materia sensible como sexualidad que a nadie deja indiferente, las reacciones son muy diversas, desde lo reflexionado a lo visceral, lo cual es un excelente terreno para mantener viva la deliberación. Algunos lamentaron que en textos anteriores no hubiese referencia más explícita al amor en la sexualidad, omisión que fue del todo intencional: la unión de amor y sexo es una vivencia, no materia de proclamaciones y requerimientos. Otros sugieren que es necesario destacar el rol familiar. Concuerdo, pero lamentablemente hay allí un vacío que no se puede ignorar: la familia está con frecuencia ausente, desarticulada o es disfuncional. Que la sexualidad ha de ser responsable, piden muchos. Pienso igual, pero agregaría que todos nuestros actos interpersonales han de ser responsables y que, en lo sexual, la responsabilidad también depende de que la sociedad no obstaculice el acceso a los medios que previenen consecuencias indeseadas. Ya se ha dicho repetidamente: limitar la sexualidad responsable al matrimonio no tiene asidero social, biológico, ni moral. Curiosamente, el blog “Educación sexual II”, que se refirió en especial al tema muchas veces desatendido de la sexualidad femenina, solo fue comentado por varones.
La homosexualidad, donde “homo” significa igualdad, denota la preferencia sexual por el mismo género, es un término que se presta a confusiones por cuanto incluye a los varones o “gay” y las mujeres o lesbianas. La actitud social frente a la homosexualidad ha sido variadísima, desde su aceptación y celebración en la Grecia de Sócrates, hasta su penalización con cárcel en épocas recientes: Oscar Wilde pasó dos años en presidio, Alan Turing, el precursor de la computadora, se suicidó tras varias condenas por homosexualidad. La tendencia actual ha sido permisiva, en algunos países legalizando la unión de parejas homosexuales, en otros manteniendo un estigma apoyado por la doctrina religiosa que considera todo acto homosexual como inaceptable por ser “intrínsecamente desordenado” (Congregación para la Defensa de la Fe, 1975). La aceptación social ha sido fluctuante, desde la tolerancia que ha permitido a una serie de políticos ser elegidos para altos cargos cívicos, hasta el rechazo de homosexuales para ser profesores de colegio. La relación entre homosexualidad, promiscuidad y SIDA fue, sobre todo en los años 80, motivo de intolerancia y discriminación.
La homosexualidad había sido considerada por la medicina como una desviación sexual patológica, siendo eliminada hace muy pocos años de la lista de enfermedades, considerando que solo es asunto de tratamiento médico cuando la persona sufre por su homosexualidad. Persiste la discusión entre quienes insisten que es un estado anómalo, y los que simplemente la consideran una preferencia sexual que no merece mayor comentario, menos aún discriminaciones sociales o legales.
Desde dos flancos se insiste en el elemento patológico de la homosexualidad: los genetistas anuncian cada cierto tiempo que han podido localizar el gen de la tendencia homosexual, y algunos psicólogos dicen poder detectar rasgos homosexuales en niños que, tratados a tiempo, podrían ser recuperados a la sexualidad normal. Los homosexuales condenan estos estudios y los consideran ofensivos frente a una elección que es libre e impropiamente denominada enfermedad.
La homosexualidad asociada a promiscuidad es problemática porque en toda sexualidad promiscua se debilitan las protecciones contra efectos negativos no deseados. Asociada a pedofilia, la homosexualidad es condenable sin atenuantes por amenazar a niños y, cuando la homosexualidad muestra rasgos de mal gusto, es este mal gusto el condenable, no la homosexualidad en sí. Todos somos libres de simpatizar o no con los homosexuales, pero la ética nos llama a no discriminar en tanto su orientación sexual no sea dañina. No se trata de ser tolerantes, que es una actitud condescendiente, sino de aceptar que la sexualidad humana es materia personal y privada en tanto no lesione a otros, sobre todo si estos otros son vulnerables. La función de una visión ética madura no es condenar actos o actitudes, sino proteger a quienes son vulnerables a ser lesionados por desconsideración o deterioro del respeto que todo prójimo merece.
Tema cercano es el de la bisexualidad, que puede provocar conflictos pero que son de resolución exclusiva por los afectados. En materias sexuales, más que en otras áreas de la ética, vale la recomendación bíblica acerca de la viga propia y la paja ajena. Hemos tenido demasiados ejemplos de sexualidades distorsionadas y lesivas que se permiten opinar sobre el mundo privado de personas discernientes y discretas que se respetan entre sí y merecen asimismo el respeto de los demás.





Posted by Carmela on July 31, 2009 at 12:30 PM CLT #
Me parece que con ella niega la existencia de una sexualidad natural, ordenada hacia ciertos fines e involucrativa del hombre y la mujer.
Lo que usted propone es justamente lesa tolerancia al que actua mal, aunque lo niegue. Parte de un argumento errado para esto, implicita que la "elección" del otro no puede serle dañina, y eso todos lo saben falso.
Las cosas no son como uno las quiere, no cambian a capricho personal, y la sexualidad tiene su orden, como todo lo demás.
Posted by Gonzalo Doña on July 31, 2009 at 12:31 PM CLT #
Soy católica. Cómo tal considero fundamental algunos principios básicos:
1. El amor irrestricto de Dios a TODOS.
2. La libertad de la conciencia y la persona humana como algo deseado por Dios.
3. La fe como una opción creyente y no como una imposición al resto de la sociedad.
4. El dialogo de la fe con la ciencia y la cultura resguardando la autonomia de estas últimas.
5. El derecho de las personas a optar, en conciencia, como desean vivir.
Posted by Andrea on July 31, 2009 at 12:55 PM CLT #
Posted by Claudio on July 31, 2009 at 01:31 PM CLT #
Posted by Carmela on July 31, 2009 at 04:57 PM CLT #
Posted by Adelaida on July 31, 2009 at 05:40 PM CLT #
Me estás diciendo que tu elegiste la sexualidad que tienes?
Seamos mínimamente serios. Nadie elije el color de sus ojos, su altura o el tamaño de su pié. Se llama genética.
Todavía cuesta aceptar al diferente por lo que veo, todavía hay miedo. Relájense un poco, que no pasa nada si alguien es negro o gordo o tiene los ojos azules o es alto o es hetero, homo o bisexual, y poco tiene que importarle a uno la sexualidad de otro.
Posted by Jaime on July 31, 2009 at 09:03 PM CLT #
Posted by PATRICIO CONCHA on August 01, 2009 at 12:10 AM CLT #
Posted by María Muñoz on August 01, 2009 at 12:43 AM CLT #
Cerrar la mente a esta realidad es absolutamente inutil. Al menos en mi casa practicamos la tolerancia y el respeto mutuo.
Posted by Pablo Morales on August 01, 2009 at 01:40 AM CLT #
Posted by Mauricio on August 01, 2009 at 09:15 AM CLT #
Posted by Pelao Marako on August 01, 2009 at 12:33 PM CLT #
Posted by Pelao Marako on August 01, 2009 at 12:36 PM CLT #
Sexualidad "natural"... ¿La instintiva? la Cato
lica? La islamica? Solo la heterosaxual? etc.Los anticonceptivos se pueden usar? ¿son antinaturales? El Billings es natural? De cuerdo totalmente con el Dr. Kottow: ¿Si la manifestacion de la sexualidad no implica daños a terceros porque se va aprohibir? (violaciones, pedofilia). Si alguien profesa una fe que se las prohibe, cumpla Ud. con ello, pero no matricule a los demas. Ejercite su Caridad cristiana, Sr. Doña.
Posted by gabriel henriquez carrasco on August 01, 2009 at 04:55 PM CLT #
Posted by bob gibson on August 01, 2009 at 11:08 PM CLT #