Miguel Kottow

Bioética y Pensamiento Médico

 

Desinformación ciudadana

Mar. 07 , 2011

3 Comments


Este texto fue escrito en Enero, pero en el intertanto se dan a conocer nuevas situaciones de retención de información, que, por su naturaleza, es pública y debiera estar a disposición de la ciudadanía.

Por diversos motivos, la medicina chilena decidió hace algunos años someter a  los médicos recién egresados a un Examen Único de Conocimiento en Medicina, de carácter nacional. Inicialmente voluntario, el examen se ha vuelto obligatorio para obtener la licencia de ejercer la medicina. Las Escuela de Medicina que lograban los mejores egresados, publicaban orgullosamente su posición en la lista de “ranking”, para atraer a los postulantes más aventajados.

Este año, la Asociación de Facultades de Medicina de Chile –ASOFAMECH-, que está a cargo de este proceso de evaluación, decidió no publicar de inmediato los resultados del examen, para evitar que el “ranking” de las Universidades tuviese influencia sobre las preferencias y decisiones de los postulantes a ingresar a las numerosas Escuelas de Medicina del país. Ha trascendido que un 25% de los examinados fueron reprobados, vale decir, obtuvieron menos de un 50% de respuestas correctas. Cifras inquietantes, por cuanto la aprobación se obtiene con saber la mitad de lo que se precisa para ser médico, sin que se sepa si ello refleja una formación insuficiente o una evaluación mal concebida.

La decisión tomada, de no dar a conocer los resultados antes de Marzo,  es contraria al espíritu de transparencia que supuestamente nuestra sociedad está fomentando, amén de atentar severamente contra la ética, y esto desde varias perspectivas:

Callar información porque podría influir en los procesos de decisión es algo que, por ejemplo, en el mundo de las finanzas es delictivo. No es lícito utilizar información privilegiada que otros no tienen para realizar transacciones lucrativas, como tampoco lo es callar resultados negativos de una empresa para sostener su valor bursátil. Inaceptable, por lo tanto, negar información que podría dar luces sobre excelencias y deficiencias de las Escuela de Medicina existentes que, por otro lado, no hesitan en promocionarse con el mismo ímpetu y dudoso gusto con que lo hacen las automotrices, las multitiendas o las tarjetas de crédito.

El ocultamiento de información para no influir en decisiones hace a nivel universitario lo que el mundo de la promoción ha tiempo practica: usar elementos de persuasión burdos y simplistas, en la suposición que se está dirigiendo a un público inmaduro y de mentalidad subdesarrollada y fácilmente influenciable. Ahora se pretende que los postulantes a medicina son tan escasos de criterio que se orientarán por estos resultados, sin tomar consideración su rendimiento en años pasados, desconociendo los niveles de acreditación de los establecimientos educacionales, cerrándose a la experiencia de generaciones anteriores, al tema de costos, a informaciones curriculares, a antecedentes doctrinarios de las universidades y a la acogida en el mercado laboral de sus egresados. Tanto los postulantes, como sus padres que enfrentan una avalancha de costos, no dejarán de hacer un análisis acucioso de opciones y oportunidades.

A nivel general, es sabido que las democracias representativas quedan truncas a menos que incorporen elementos de participación y deliberación ciudadana. Punto crucial para opiniones y decisiones políticas maduras es el acceso a información, de modo que el ocultamiento que estamos presenciando lesiona elementos fundamentales del proceso democrático y, cosa tal vez más grave, lo hace a nivel de la educación superior, donde debiesen estar los bastiones de la reflexión, la punta de lanza de procesos sociales éticamente solventes, el ejemplo de la ampliación democrática del quehacer político.

¿Por qué, podrá preguntarse, se irrita tanto un blog que se ha propuesto hablar de bioética y salud pública? La respuesta está en que tanto la medicina como la salud pública contemporáneas propician una mayor participación individual en cuidado y promoción de salud, así como en el enfrentamiento autoresponsable con la enfermedad. Intensas campañas de promoción buscan orientar estilos de vida, modos de nutrirse, conveniencia de hacer ejercicio, de vivir con menos tensión, de asumir, en suma, personalmente una vida saludable. Esfuerzos ingentes por educarnos a controles periódicos de todos nuestro organismo, ofreciendo prestaciones médicas tipo “combo”, mensajes en la prensa de corte ramplón (yo me operé en la clínica  X, con el sistema Y: foto antes y después).

La introducción de nuevos  medicamentos que requieren  prescripción médica   es informada a través del diario, con un mensaje  “al Cuerpo Médico”, pero que por cierto son llamadas de atención a los pacientes para que requieran de sus médicos estos “adelantos”.
En suma y para bien o mal, las decisiones sobre salud y enfermedad se están trasladando al ámbito individual de las personas, lo que significaría poner a su disposición el máximo posible de información. Si la medicina se transa en el mercado, si más que pacientes somos clientes, si lo que se nos ofrece no son protecciones sanitarias sino contratos de prestaciones, entonces, al menos,  debiésemos tener la certeza de acceder a toda la información posible para mejorar nuestra capacidad de decisión. Se nos habla de “portabilidad”, tanto del teléfono celular como de nuestro seguro de salud, pero estos traslados solo serán legítimos si son informados sin omisiones ni letra chica.
Pero si las universidades nos dan ejemplos de oscurantismo informativo y con ello aumentan las incertidumbre de nuestras decisiones, habrá motivo más que suficiente para reclamarle a estos faros del pensamiento y de la reflexión, que estén haciendo lo suyo para  dar la razón al sociólogo Zygmund Bauman: que el ciudadano contemporáneo vive en incertidumbre, inseguridad y desprotección. Y si esa vida se desarrolla en países de gran desigualdad  socioeconómica que atenta contra el ejercicio de la autonomía individual, los daños son aún mayores en la medida que el mercado manipula información a su amaño. 



Comments:

Estimado doctor:

HAber escuchado sus cátedra sobre bioética y leer este artículo es absolutamente consistente y coherente.
El negocio en la medicina está ampliando las brechas que actáun en contra de los mismo de siempre.
¡Pobre Esculapio!, ¡Pobre Hipócrates! Ríndanse al mercado.

Posted by Sergio Murga on March 07, 2011 at 09:13 AM CLST #

El desinformado parece ser el Sr. Kottow, utilizando expresiones inexistentes como "intertanto" en lugar de "entretanto", o "ha tiempo" en lugar de "hace tiempo" o "hace mucho tiempo".

Posted by Javier Rodriguez on March 07, 2011 at 09:41 AM CLST #

Excelente columna del Dr. Kottow y coincido con sus ideas absolutamente. Hay que presionar a las instituciones públicas y privadas a que fomenten la transparencia sobre información que beneficie a los individuos en su toma de decisiones.
El Mineduc tiene mucho que decir al respecto, pero como ha ocurrido desde hace mucho tiempo, desatiende la educación superior sin darle el peso estratégico que tiene.
Siga reclamando Doctor! Somos muchos los que pensamos como usted.

Posted by El buscador de trabajo on March 07, 2011 at 10:46 AM CLST #

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