Confidencialidad y confiabilidad
Sep. 02 , 2009
Si bien hablamos mucho de la confidencialidad de datos médicos, tenemos un manejo social inadecuado del tema. En consulta médica, no es infrecuente recibir llamados de amigos o parientes que quieren información sobre un(a) paciente, y se indignan cuando el médico respeta la confidencialidad y señala que solo puede dar informaciones previa expresa autorización del(a) paciente o, preferentemente, en su presencia. Causa malestar cuando una ISAPRE solicita copia de la ficha, amparada por la letra chica del contrato firmado por los beneficiarios. La justicia conmina al médico a romper el secreto profesional y, sin embargo, lo respeta para sacerdotes y abogados.
La confidencialidad de los datos médicos constituye un derecho inviolable del paciente. Inexplicable, entonces, que la prensa nos informe del nombre, domicilio, estado civil y actividad de personas que enfermaron gravemente o fallecieron durante la pandemia de viral reciente o, ahora, dé a conocer los datos cívicos de mujeres recientemente afectadas por complicaciones obstétricas severas y aun fatales.
Estas infidencias, injustificadas porque no obedecen a necesidad pública de información, ponen en riesgo el capital ético de cada paciente, de ser único informante de su condición médica. Hace excepción cuando el silencio pudiese ser perjudicial para los demás como, ejemplo típico, la negativa de personas HIV (+) de dar informar a sus contactos sexuales. Cabe preguntar si los medios de comunicación pretenden actuar de informantes al identificar a una mujer que se provocó un aborto y puede quedar sindicada como legalmente culpable en un tema en que la ley es clara, no así su legitimidad.
¿Cómo se filtra una ficha médica al dominio público? ¿Descuido de administración de datos? ¿Infidencia de participantes en la gestión médica? ¿Buscadores de situaciones susceptibles de litigio legal? ¿Afanes periodísticos? ¿Personas ligadas a los afectados? La transgresión ética es la misma, pero difieren las medidas a tomar para evitar estas transgresiones.
Y en contraste, quienes debieran informar y tener muy claro sobre qué es necesario entregar a la opinión pública y qué es irrelevante, fallan en su cometido y rompen ese otro pilar de la ética sanitaria, la confiabilidad. No solo desconocemos las causas de los diversos incidentes y accidentes sanitarios de reciente aparición, sino que además recibimos información engañosa. Un connotado especialista me informa que buscar heparina cuatro días después de una muerte es inútil, porque ya no se detectará aunque hubiese sido administrada en dosis letales. Una autoridad saca a luz el diagnóstico de la inexplicable incidencia de inercia uterina, un cuadro supuestamente demasiado raro como para aparecer en varios casos a la vez. Pues, resulta que la hemorragia puerperal precoz se debe a muchas posibles causas, una de las cuales es dicha inercia uterina, cuyo pronóstico mejora por el hecho de presentarse cuando la mujer aún está hospitalizada y puede recibir atención oportuna. El tratamiento de estas hemorragias es, en última instancia, la histerectomía, pero antes se recurre a medicamentos contractivos del útero y a reponer el volumen sanguíneo perdido. No es éste el lugar de entrar en disquisiciones clínicas, pero sí de señalar que una acuciosa e inmediata indagación habría podido proveer de respuestas precisas que, a su vez, permitirían deslindar responsabilidades, limpiar la nube de sospechas que caen sobre inocentes y culpables y, ante todo, dar al público la tranquilidad que, encontrada la causa, se sabrá evitar que las desgracias se repitan. Y no que, a lo pocos días y en otro centro hospitalario, extrañamente vuelvan a ocurrir hechos similares.
Si estamos en la era de la revolución informática, habrá que cuidar que áreas tan sensibles como salud, enfermedad, atención médica y salud pública, haya un manejo ético de los datos que respete la confidencialidad y devuelva la confiabilidad que el ciudadano necesita depositar en las prácticas sociales y en los servicios públicos.




No acudir al médico a menos que sea 100% particular, así no me perjudica la isapre si me revisa la ficha médica.
O como pasó a una persona, que en plena farmacia frente a sus amigos un vendedor le promocionó a viva voz un remedio para la enfermedad que nunca les contó.
Ahí la isapre entregó los datos a la farmacia para aumentar sus ventas.
Posted by Carlos on September 03, 2009 at 01:46 PM CLT #
Posted by Sebastian on September 21, 2009 at 05:23 PM CLT #