Chayanne: Niño símbolo
Feb. 25 , 2011
Publicado por La Tercera, 25 de febrero del 2011
Chayanne es otro que bien baila. El niño símbolo del Festival de Viña, uno que se ha repetido el plato nada menos que ocho veces en este escenario, es otra de las sandías caladas del certamen.
Pero, a diferencia de muchos habitués de la Quinta Vergara, el puertorriqueño tiene algo que el resto no y que lo ubica como una extraña excepción en ese cuestionado nicho de visitantes frecuentes a esta fiesta: la fórmula del éxito. El boricua no ha descubierto la pólvora y su concierto sigue siendo una aceitada mezcla de baile y canto en dosis justas, que es lo que básicamente viene mostrando desde 1988, cuando debutó sobre este entarimado. Pero dentro de los siempre predecibles márgenes del pop hispanoparlante, el hombre sabe exactamente qué es lo que tiene que hacer para renovar su espectáculo con alguna cuota de modernidad, sumar algún hit reciente a un repertorio ya lleno de éxitos radiales y mantener, de ese modo, una vigencia que muy pocos logran en este género.
El show de Chayanne es el show perfecto para Viña. Porque funciona en vivo y televisa para las fanáticas que se quedan en casa tirándose los pelos viendo a un tipo que despierta una simpatía transversal y que, lo mejor de todo, se advierte genuina. Sumando y restando, el cantante debe tener una veintena de éxitos probados (sorprende el tránsito calculado que hace desde canciones como Tiempo de vals hasta otras como Torero) y, aunque baile más de lo que canta, siempre sabe cómo triunfar y conmover con esa estampa de héroe del pueblo, del incombustible galán latino.
Anoche, por ejemplo, tuvo alguna dificultad para salir adelante y terminar arriba como acostumbra. El fervor popular nunca estuvo en riesgo, pero un declarado resfrío pareció disminuir su ya pobre caudal de voz y, quizás lo más grave, atentar de paso contra su conocida energía escénica. Sumado eso al uso de pistas grabadas (recurso que utiliza desde hace demasiado tiempo como para que hoy alguien se sorprenda), se podría concluir que fue un show correcto y ejecutado con poca batería. Este fue el Chayanne más apagado que haya visto Viña en los últimos años. Sin embargo, ya está dicho, el hombre tiene la fórmula y para Viña eso siempre ha sido suficiente.




