Paloma presente, por Claudio Vergara
May. 19 , 2011
Publicado en La Tercera, 19 de mayo del 2011
En su última visita, durante 2009 en el casino de Viña, Paloma San Basilio protagonizó un truco engañoso. En pleno show, anunció que su retiro era cuestión de tiempo. Claramente la amenaza era apenas una treta: una de las voces más conmovedoras del cancionero hispano se presentó anoche ante un centro de eventos CasaPiedra casi repleto -y bajo la mirada de ejecutivos del Festival de Viña- y volvió a revelarse como una artista con capacidades aún intactas, dueña de un registro imponente y de una presencia que hermana elegancia y calidez.
Además, no se remite a replicar con piloto automático sus habilidades pretéritas. Al contrario: a sus 60 años, San Basilio ha dotado a su repertorio de matices más modernos y sofisticados, presentándose como una diva de silueta jazzera que se sienta al lado del piano y despacha melodías bajo la penumbra.
En la primera parte tributó al catálogo latinoamericano con relecturas de Tonada de luna llena, Yolanda y Gracias a la vida, que despuntaban un ímpetu cercano al bolero de vieja cuna, y que mutaban la solemnidad de sus versiones originales por piezas cargadas de sutil vigor. Todo cortesía de un cuarteto sobrio y bien ensamblado, dejando el lucimiento del primer plano a la intérprete. Porque la segunda parte desemboca en eso: con hits como Demasiado herida, Beso a beso, dulcemente y Juntos -cantada como confesión blusera más que como coqueteo fiestero-, la española desenfunda todo su carácter expresivo, con el dramatismo de su interpretación acomodado a su registro elástico, deudor tanto de lo lírico como de la balada. Entre tanto entorno majestuoso, se da tiempo para hacer cantar al público, bromear con un guardia y festinar con su traje de plumas. Es la impronta de una artista que empujó su prestigio hacia un presente que aún conmueve.




