Nick Jonas: Estrella del rocanrol, presidente de la nación, por Marcelo Contreras
Oct. 05 , 2011
Publicado en La Tercera, 05 de octubre del 2011
Fueron predicadores como Jimmy Swaggart los que se dieron cuenta hace más de medio siglo en el sur profundo de Estados Unidos, que el rock no tenía nada, pero nada de cristiano. Al contrario. Era una manifestación artística que penetraba en los jóvenes y les daba identidad promoviendo sexo y rebeldía como nunca antes, a través de letras sugerentes con el sonido de una guitarra eléctrica. De todo eso, Nick Jonas, el menor de los famosos hermanos portadores de los anillos de pureza, el mismo que jugó golf al llegar el lunes a Santiago, y anoche debutante como solista en el Movistar Arena, sólo comprende o le interesa la parte de la guitarra.
El músico de 19 años aparece de traje oscuro, corbata, camisa blanca para estrenar su primer álbum Who I am. Se detiene al medio del escenario con expresión seria mientras las preadolescentes -unas 5000- chillan y sus gargantas se transforman en agujas para los tímpanos. Le pasan un viejo modelo de guitarra Gibson como el de Chuck Berry y sus músicos -la banda The administration- son afroamericanos y perfectos para una postal de blues, o un enésimo tributo a Los Hermanos Caradura. Jonas canta Last time around, un rock estándar, con zapadas bluseras. La siguiente, State of emergency, le exige unos falsetes tan pícaros como los del anodino Justin Timberlake.
Habla con acento texano, menciona a sus hermanos para presentar Inseparable de los Jonas Brothers. Luego un toque latino intenta remozar el más grande éxito del trío, S.O.S., mientras Nick toca tímidamente percusión. La falta de sangre, de nervio, la compensa el grupo. Van con todo para darle algo de sabor y sustancia a este chico con cara de ganar año a año el premio a mejor compañero. Son músicos de sesión que no yerran nota y, según su líder, inspirados en replicar a la legendaria The E street band, el grupo de Bruce Springsteen.
El show sigue planeando homogéneo entre gritos, frases de agradecimiento ininteligibles para las fanáticas, y sencillas canciones de rock más algunos tributos. Rinde covers como Yellow de Coldplay, muy cómoda con su estilo la verdad, una desabrida versión de I saw her standing there de The Beatles, y una intentona acústica para The edge of glory de Lady Gaga. Pero la uniformidad es sólo aparente. Hay un cortocircuito entre el tipo de música pretendida por Nick Jonas y los gustos de su público, de seguro más entusiasta para bailar el pop masticable de Justin Bieber, en vez de este rock chato afilado con blues. A su vez, todo lo que propone parece un déjà vu a lo ofrecido por los hermanos Hanson a fines de los 90, promoviendo también un rock de raíz de floja musculatura.
Nick Jonas quiere que lo tomen en serio como roquero, al igual que su ex compañera de aventuras en la pantalla chica, Myley Cyrus. Y tal como su amiga catódica, Nick sabe los gestos, la pose, la sugerencia, pero evita la genética del género. También ha dicho que quiere ser presidente de los Estados Unidos. Al menos durante los segundos en que se detuvo a escuchar el griterío desatado tras su aparición en el escenario con expresión concentrada, parecía más un candidato que una estrella de rock.
Marcelo Contreras , Crítico de música





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