Política medioambiental y la oportunidad de la crisis

Posted on March 16, 2009 by Marco Enríquez-Ominami

Tiende ya a imponerse algo más de cordura en el medio nacional al tratar el tema de la crisis económica mundial y a sus efectos sobre Chile. Conocidas las cifras del IMACEC de enero, con una caída del PIB de 1,4%, la baja del IPC de 0,4 puntos porcentuales, más la notoria caía de la demanda externa y la contracción que tendrá el PIB mundial durante 2009, queda en evidencia la arrogancia apenas velada detrás de expresiones como “la economía chilena está blindada”.

Recuperar la templanza ante la crisis es fundamental para poder contribuir a superarla y a tomar las decisiones de política que permitan reducir el daño que provocará en la economía nacional y en nuestras perspectivas de desarrollo post-crisis. Ciertamente, no bastará con corregir errores en las políticas públicas, como el exceso de cautela del Banco Central, al demorar recortes en la tasa de interés ante un gasto interno y externo en contracción.

No, transformar los desafíos que plantea la crisis en una oportunidad para salir de ella fortalecidos como nación, requiere sobre todo anticipar y prever las exigencias del mañana y reforzar las bases que garanticen la sustentabilidad del desarrollo nacional.

Si bien la crisis actual no se relaciona directamente con el medioambiente, no debemos olvidar que el actual paradigma mundial de crecimiento y desarrollo continúa asentado sobre la premisa de que la progresiva industrialización de las economías nacionales es el camino que conducirá a la Humanidad a estados de mayor bienestar…pese a que la evidencia estadística nos indica exactamente lo contrario. No hay que olvidar que el modelo actual no solamente ha fracasado notoriamente en la reducción de la pobreza global en el mundo, sino que ha incrementado las diferencias en toda escala: Entre ricos y pobres al interior de los países, entre países ricos y países pobres, entre Este y Oeste y entre Hemisferios Norte y Sur.

Desde una perspectiva más amplia, la ruptura de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos que detonó la crisis actual de confianza que está comprimiendo a la economía mundial, tuvo en sus cimientos el incremento descontrolado de deudores progresivamente empobrecidos por la especulación financiera en un mercado no regulado adecuadamente. Son los mismos empobrecidos que resultan de la vesania de promover un modelo que se basa en última instancia en una presión siempre creciente sobre el uso y explotación de nuestros recursos naturales, presión insostenible en el tiempo.

Lo anterior obviamente no implica que la crisis en sí se origine en la explotación irresponsable del medioambiente, pero la búsqueda de soluciones para ésta sí puede provocar la intensificación de este manejo irresponsable: Ya ha ocurrido en el pasado, cuando el argumento en boga era…”desarrollémonos primero y luego nos preocupamos del medio ambiente”.  

Por el contrario, esta crisis es la oportunidad de transformar decisivamente algunas de las conductas que nos llevaron a ella y no debería ser usada como excusa para posponer debates pendientes como el ambiental.

De acuerdo al WWF (World Wildlife Foundation)1 ya hacia 1980 estábamos consumiendo alrededor de un 20% más de los recursos del planeta de lo que éramos capaces de reponer; es decir, que desde hace unos 29 años estamos reduciendo la disponibilidad total de recursos en éste, nuestro único hogar planetario.

La crisis por lo tanto, nos abre una pequeña ventana para enmendar rumbo, de manera de asegurar que en el camino al nuevo escenario que emergerá de la situación actual, las políticas de estímulo y recuperación económica considerarán de manera efectiva el cuidado de nuestro patrimonio natural, asegurando en definitiva que el medio ambiente no constituya un motivo de preocupación permanente por su creciente degradación, sino un sustento efectivo en el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente.

Garantizar que salgamos fortalecidos de la crisis requiere finalmente no olvidar las lecciones de nuestro pasado reciente: No podemos continuar actuando como si no hubiese límite para la explotación de nuestros recursos naturales, como si no existiese límite a la expansión económica: Incorporemos pues en nuestro diseño de políticas para la crisis, explícita y responsablemente, los resguardos ambientales mínimos que exige el desarrollo para poder denominarse tal.

Quiénes por estos días aspiran a conducir Chile deberían pronunciarse a este respecto.

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1. WWF  2006: Living Planet Report

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Comments:

Muy de acuerdo con el hecho que hay que cuidar el planeta. Por lo mismo, debemos dejar de ocupar centrales termoelectricas que operan con carbon o diesel y ocupar nuestros gigantescos recursos hidricos con centrales hidroelectricas que tienen costos bajos y sin los riegos como las nucleares. Habria que mirar Aysen quizas?

Posted by Vic on March 17, 2009 at 02:59 PM CLT #

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