Desde fines de la guerra del salitre nuestras relaciones con Perú y
Bolivia han sido erráticas: ora privilegiamos a Bolivia, otra al Perú.
El presidente Federico Santamaría fue partidario de entregar a Bolivia
Arica o, en su defecto, Camarones o Caleta Víctor. En el caso del
gobierno de Carlos Ibáñez del Campo viramos en 180º: se acuerda con
Perú, por medio del Tratado de 1929, repartir Arica para Chile y Tacna
para el Perú, prohibiéndose, sin acuerdo de ambos países, cualquier
cesión de territorio a un tercero – en este caso Bolivia -...
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