La crisis de deuda europea ha ido pasando, como un espiral incontenible,
de Grecia a Portugal, Portugal e Irlanda y, ahora, Italia, España y
Hungría y, más temprano que tarde, Francia. La única salida posible es
que Alemania permita que el Banco Europeo emita, en gran cantidad,
circulante. Equivocadamente los alemanes, aterrados por el peso de la
historia de la inflación, al final de la república de Weimar, no se
deciden a dar el paso, lo cual acarreará el término de la “zona Euro”
junto con una crisis mundial de proporciones...
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