La convivencia política en riesgo
La oposición concertacionista y de extrema izquierda, en su actuar reciente, pone en riesgo la sana convivencia democrática.
Los hechos se repiten: el lunes fueron los insultos a la vocera de gobierno por expresar opinión sobre el almuerzo al que la Moneda convoco para buscar formulas de unidad nacional. Antes, tres ministros, la misma Von Baer, Lavín y Cruz Coke, en distintas ciudades y con diversas intensidades, fueron víctimas de funas el mismo día. Penoso fue que con posterioridad algunos celebraran dichos incidentes. Incluso una ex Primera Dama, en lugar de condenar, se mofaba en redes sociales de que el Ministro de Educación parecía víctima de “mechoneo universitario”. Y antes, la oposición llamando a no respeta la ley en La Florida, la cuenta pública más accidentada que recuerde la democracia nacional, la dinámica del debate basada en los adjetivos más que hacia lo sustancial.
En suma, el grito adolescente predominando por sobre la palabra calma y madura. Tristes hechos que, desafortunadamente, no están aislados sino que tienen antecedentes que dan cuenta del deterioro de la convivencia democrática:
Lamentablemente, en Chile sabemos a donde conduce eso. Recordemos: en Noviembre de 1967 el Partido Socialista manifestaba que la violencia revolucionaria era inevitable y legítima. La irresponsable retórica incendiaria de muchos dirigentes de izquierda de la época llevó a miles de jóvenes al abismo de la violencia política y a incendiar la convivencia cívica de nuestro país. Las consecuencias de ello son de triste recuerdo para todos. Eran otros tiempos, es cierto. Tiempos de guerra fría. Tiempos de la Vanguardia Organizada del Pueblo y las Brigadas Ramona Parra y Elmo Catalán marchando por las calles esperando enfrentarse a balazo limpio con sus pares de Patria y Libertad. Tiempos en los que a los jueces se les trataba en titulares de diarios de “viejos de mierda” por no fallar a favor de la “revolución con sabor a vino tinto y empanada”.
Otros tiempos. Tiempos horrorosos, de una profunda irresponsabilidad política. Tiempos que concluyeron con sangre y militares en el poder. Tiempos a los que, imagino, ninguno de nosotros quisiera volver.
Por eso preocupa el deterioro de la política que apreciamos hoy.
Parte del deterioro es responsabilidad de una parte de la oposición, que parece asumir como propio el discurso de Carl Schmitt en cuanto la distinción política seria entre el “amigo y el enemigo” [1], concepto que implica “la posibilidad existente en la realidad de una contienda armada, o sea de una guerra.” El clima de confrontación beligerante que hemos experimentado en estos días no es el propio de una confrontación de ideas, sino el del aniquilamiento político del rival.
En este clima de “guerra” política que algunos pretenden imponer, en el que los ciudadanos somos víctimas y rehenes del lenguaje altisonante, parece más importante discutir sobre si el Presidente confunde una fecha más que sobre la idea de país que propone o sobre si los funcionarios públicos tienen antecedentes comerciales o problemas familiares que sobre ideas o temas-país. Para algunos convencer a la opinión pública que los proyectos de ley tienen “letra chica” es más relevante que discutirlos en forma seria y ponderada. Pareciera que para aquellos, destruir al rival es más relevante que construir por el bien de Chile.
Karl Popper alertaba, y con razón, que la irracionalidad y al dogmatismo[2] son enemigos de la democracia. Y considerar al adversario como “enemigo” conlleva ambos aspectos. Si a ello sumamos la farandulización que algunos hacen de la actividad política, despojándola de su seriedad y transformándola en un reality como los de televisión, comprenderemos que el clima político dista mucho de ser hoy el ideal.
Es necesario perfeccionar institucionalmente nuestra democracia. Pero sin dudas es aun más importante y urgente mejorar nuestra cultura y convivencia democrática[3]. Y ello parte, forzosamente, por quienes actúan en política. La descalificación permanente, el odio al adversario, la beligerancia, la falta de respeto a la autoridad, sin duda generan marcas indelebles y perdurables en el correcto funcionamiento institucional.
Volver a la amistad y lealtad cívica. A la unidad nacional. A la sana convivencia democrática “de verdad” ¿Será mucho pedir a los políticos, especialmente a aquellos más beligerantes de la oposición?
[1] El concepto de “amigo / enemigo” Karl Schmitt lo desarrolla en su ensayo “El concepto de la política”
[2] Agrega, además, a otros enemigos de la democracia más obvios como la injusticia, la tiranía y la violación de los derechos humanos. A quien quiera profundizar en la lectura y pensamiento de Karl Popper sobre los enemigos de la democracia, recomiendo “La sociedad abierta y sus enemigos”
[3] Este fenómeno explica en parte que la actividad política en su conjunto sea mal evaluada por la ciudadanía. Porque si bien la reciente encuesta Adimark indica que sólo el 36% de los chilenos aprueba explícitamente la forma cómo el Gobierno está desarrollando su labor, y la aprobación a la labor desarrollada por la Coalición oficialista llega al 32%, podemos apreciar que la del Senado al 30%, la de la Cámara de Diputados a 24% y la de la Concertación alcanza solo el 23%. Es decir, todos son mal evaluados. Y este clima de guerrillas es responsable de aquello.






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Posted by Daniel Rodriguez on June 14, 2011 at 01:06 PM CLT #
Posted by Tomas Urtubia on June 14, 2011 at 01:42 PM CLT #
Posted by Ostión on June 14, 2011 at 02:34 PM CLT #
Posted by Pablo on June 15, 2011 at 09:56 AM CLT #
Posted by Pablo on June 15, 2011 at 10:00 AM CLT #
Posted by Matias Cereceda on June 15, 2011 at 10:29 AM CLT #
Un abraso
Posted by Macarena Oteíza Collante on June 15, 2011 at 10:36 AM CLT #
Posted by Miguel Miranda on June 15, 2011 at 11:01 AM CLT #
Posted by Paula on June 15, 2011 at 11:01 AM CLT #
Ustedes solo querian el poder para poder recuperar sus privilegios, nada mas, una nueva forma de gobernar con empresarios no sirvió para el pais y es por eso que los chilenos estan en las calles protestando.
No se puede sentarse a dialogar con un empresario que maneja la letra chica para ganar, son cara de palo, solo son maquinas sin sentimientos al servicio del empresario mayor.
Posted by blanca on June 15, 2011 at 11:26 AM CLT #
Posted by Fabián on June 15, 2011 at 12:22 PM CLT #
Posted by Dashoman on June 15, 2011 at 01:16 PM CLT #
Suponer que la Agitación social se debe al "tono" de la concertación es no entender NADA.
La gente está harta de una clase política poco representativa y viciada por el Binominal (Alianza y concertación). Un Gobierno Autocomplaciente, Hipócrita e INEPTO. Por el SAQUEO de los grupos económicos. Por la DESIGUALDAD, etc
Ojalá todo esto lleve a un gran CAMBIO.
Viva EL CAMBIO
Posted by Claudio on June 15, 2011 at 11:04 PM CLT #