Marcelo Arnold

 

¿Qué esta pasando con los matrimonios y las familias chilenas?

Feb. 07 , 2012

8 Comments

Objetivamente, en las actuales exigencias de la vida social apenas queda tiempo para encuentros desinteresados, y a la instrumentalización de los vínculos sociales se ha agregado su cálculo. Las biografías individuales se perciben como una suerte de proyecto para una integración social exitosa; muestras de ello es la normalización de las convivencias (cuyo nivel de aceptación, según la encuesta referida, va en creciente aumento y hoy alcanza el 73,8%), aplazar los matrimonios (la proporción de mayores de 36 años que se casan ha llegado al 22%), controlar el número de hijos (actualmente bajo el nivel de reemplazo) y observar al divorcio, cuando el vínculo “no da para más”, como una alternativa aceptable y legítima (77%).

El amor y sus vinculaciones como el matrimonio y la familia han sido intensamente tratados por las ciencias humanas y sociales, y también por el ensayismo, la literatura y la poesía. Pero siendo esta relación altamente personal y cuidadosamente reservada, es muy perturbador abordarla cognitivamente o en forma explícita. Hasta los amantes evitan el interrogatorio, de ahí su preferencia por el simplemente “estar juntos”. Preguntas como “¿por qué amas?” o “¿por qué me amas?” se responden con simplificaciones y con frases socialmente correctas, pero distantes de las prácticas de la cotidianeidad.

El amor en las relaciones de pareja, se produce desde una interacción diferenciada del mundo social anónimo y sus códigos aparecen como herméticos para quienes están fuera de esa relación. Lo que sí es evidente es que una convivencia amorosa necesita atención continua. Más aún, como el amor tiene algo de unilateral, es frecuentemente incompleto, sobre todo en sus más altas aspiraciones. El amor no florece en la indiferencia ni en la sumisión, como ocurre en las relaciones comerciales o de poder. Por el contrario, se basa en las diferencias entre individualidades y en la sustentabilidad de las relaciones de intimidad que desde ellas se construyen. Su unidad consiste en que, para sus partícipes, el otro hace sentido en un mundo propio. Cuando la experiencia es mutua produce un vínculo que Luhmann indica con el tecnicismo “interpenetración interpersonal”.

Ciertamente, todo lo referido al amor y a las relaciones íntimas puede parecer, y lo es, muy subjetivo, pero sus formas son sociales. Cada época dispone de estándares e interpretaciones para las relaciones amorosas. Hasta hace poco la virginidad femenina, por ejemplo, se proponía como requerimiento para una unión duradera; hoy se esperan expresiones de emociones en los varones, otras veces se insiste en el respeto a la autonomía, otras en la eterna pasión.

Aunque descartamos una fuga del amor en las relaciones humanas contemporáneas, persiste la duda de si acaso las actuales tasas de divorcio y el aumento de las uniones de hecho indicarían que las actuales expectativas amorosas se obstaculizan con matrimonios y familias cuyas formas responden a otros contextos y épocas. De hecho, la institución matrimonial, al menos en Occidente, es anterior al matrimonio por amor, y también ha sido ajena a las exigencias de la pasión sexual. Desde antiguo los “amantes” se asocian con una relación extra matrimonial. En los tiempos actuales, una relación producida por un vínculo amoroso es probable que termine sostenida por formas menos íntimas orientadas, por ejemplo, al cuidado de los hijos, sexualidad segura, necesidad de acompañarse, mantención del patrimonio o por evitar daños en la imagen social.  

Lo que sí afirmamos es que las expectativas frente al amor pasan por una inflación desmesurada, ahora las pruebas de amor verdadero son más exigentes y sostenidas. Es interesante destacar que sus actuales requerimientos se empalman con una industria del consumo y son afectadas por los estándares que ésta impone con respecto a servicios y productos referidos a las expresiones amorosas. Lo cierto es que la incorporación de las mujeres al mercado laboral también altera el modelo tradicional de pareja basado en su dependencia, les da más autonomía y sustenta un discurso más igualitario, lo que, a su vez, se confronta con la mantención de una división de las tareas hogareñas que recarga a las mujeres que trabajan, conflicto que, de cierta manera, afecta el exigente y mediático ideal de amor romántico hoy vigente (ciertamente no coincide una cena romántica con el lavado de sus platos).

El espacio de las relaciones íntimas, y su conformación social a través del matrimonio y la familia, están pasando por enormes transformaciones. Estos cambios son sistémicos y, por lo tanto, existen dificultades para anticipar sus futuras estabilizaciones. Pero nada confirma el declinar del amor en las relaciones de pareja, más bien lo contrario, aunque bajo otras formas y nuevas expresiones la mayoría más inestables y vulnerables que las de antaño. Entre estas últimas destacan las que colocan en entredicho, incluso, las normas del amor romántico heterosexual.



Comments:

Interesante comentario. Sin ser sociólogo, me parece que no cabe duda que estamos en un período de cambios y de experimentación. Creo que en Chile hay bastante inmadurez en la forma que se enfrenta un tema y experiencia tan delicada como el amor y la vida en pareja. Se encadenan diferentes formas de "estímulo", con la consecuencia evidente de que en alguna medida se superficializa la experiencia amorosa; por ejemplo, en muchos/as la fidelidad es algo anticuado e innecesario. ¿Lo es? No creo.

Posted by ET on February 07, 2012 at 11:24 AM CLST #

Arnold,

Trae gente con buenos doctorados a la Facso! la estas llenando de ues españolas, trae de Oxford, Cambridge, LSE, Berkeley, wisconsin! desarrolla un programa de academicos jovenes y asi no andas declarando desiertos los concursos publicos!

Posted by Pico Caballo on February 07, 2012 at 01:12 PM CLST #

Lo que revela la "crisis" de la institución matrimonial en la sociedad chilena es que el amor, el sentimiento reconocido y llamado amor, es un sustento emocional muy ineficiente para el matrimonio. Es decir, un matrimonio que tiene al amor como su principal sustento emocional, corre serios problemas de acabarse, más temprano que tarde. Me parece que el sentimiento que puede funcionar de manera más eficiente para el matrimonio, es la amistad.

Posted by Andrés Montero on February 07, 2012 at 04:57 PM CLST #

Concuerdo contigo Andrés Montero pero existe un problema en eso. Cuando hay amistad muchas veces falta lo otro, que es el deseo en una pareja.

Posted by Pablo on February 07, 2012 at 05:09 PM CLST #

Hoy por hoy todos hablan del amor, sin embargo, creo que hay un error al pensar en el amor como a partir del cual todos entendemos lo mismo. Qué es el amor? Primero se debe definir aquello, para luego inferir conclusiones al respecto. En mi opinión, el amor no es un sentimiento, sin duda, que tiene involucradas emociones, pero en primera instancia es un acto de la voluntad, una decisión, por la cual en pleno uso de la libertad me comprometo a una donación plena de mi persona.

Posted by Juan Pablo M on February 07, 2012 at 05:38 PM CLST #

Bajo esta figura, el matrimonio basado en el amor, las amistades basadas en el amor, y todo lo que yo decida hacer por amor si es eterno y puede ser duradero, al contrario de lo que postulan aquí algunos. El error está en creer que el amor es un sentimiento solamente, o una atracción o incluso una calentura. Claramente bajo esa óptica, nada se podría sostener en el tiempo, ni un matrimonio ni ninguna relación amorosa y mucho menos la vida. Seríamos esclavos de nuestros estados de ánimos: Veletas

Posted by Juan Pablo M on February 07, 2012 at 05:41 PM CLST #

*Corrijo: sistema de pensiones.

Posted by Roberto on February 07, 2012 at 09:36 PM CLST #

Buena columna, pero una referencia a Baumann no estaría mal

Posted by Enrique Diaz on February 07, 2012 at 10:06 PM CLST #

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