María de los Angeles Fernández

Esto es sin llorar

 

Soledad y la DC: ¿plus o lastre?

Sep. 24 , 2008

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Bajo ciertas condiciones puede suceder, no sólo que la conducción de un partido no sume al caudal político que una mujer necesita para llegar a ser presidenta de un país sino que, sencillamente, se convierta en un lastre. Esta afirmación resulta contraintuitiva por cuanto se supone que ocupar dicho cargo es uno, cuando no el más importante, factor de capital político al que puede aspirar quien anhela, en las sociedades democráticas,  llegar a presidirla. Sin embargo ¿es ésta la norma para el caso de las mujeres y, más específicamente, para Soledad Alvear? Por estos días, la timonel DC ha debido escuchar las recomendaciones de priorizar la campaña municipal y alejarse de la presidencia de su partido. Pero ¿son ambas responsabilidades incompatibles? No, en principio. A pesar de ello, existe la presunción de que su nominación presidencial depende del mejor desempeño de la DC en las elecciones municipales. ¿Qué más tiene que demostrar Soledad, que ostenta una trayectoria ministerial inédita y ha ganado varias elecciones partidarias de peso? La explicación se desprende de su declive paulatino en encuestas como la CEP, de cuya lectura se infiere una cierta asociación con la decisión de dirigir su partido. Sólo experimenta un ascenso, a mediados del 2005, cuando declara su intención de postular a una senaturía. Admitamos que resulta falaz esgrimir que la lenta caída de Alvear se debe solamente a su rol de timonel de la DC, aunque analistas como Cortés Terzi ya advirtieron que obedecía a la estrategia de ser presidenta del partido. Es cierto que una causa no es necesariamente la causa de un suceso y que, más que la formalidad del cargo, lo que cuenta es su desempeño. De acuerdo a ello, la salida de los diputados colorines no ha hecho más que agudizar esta tendencia. Ello nos lleva a preguntarnos si la configuración del capital político es similar para ambos sexos, si el partido influye y cómo ello se vincula con el régimen político. No podemos sacar conclusiones en nuestra región, dado el escaso número de mujeres presidentas. Un caso interesante es el de la Presidenta Bachelet que, si bien ingresó muy joven al partido socialista, no llegó a desempeñar cargos en su directiva e, incluso, su militancia fue un tanto intermitente. Se necesita contrastar más y mejor los hallazgos relativos a los recursos del capital político por sexo, donde las redes sociales y familiares parecieran ser todavía más importantes para las mujeres, incluso, sobre el partido.

PUBLICADO EN LA SEGUNDA, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2008



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