María de los Angeles Fernández

Esto es sin llorar

 

La juventud como placebo

May. 26 , 2009

9 Comments

Publicado en El Mostrador, 25 de Mayo de 2009

Quizás la culpa la tenga, sin querer queriendo, la propia Presidenta Bachelet cuando formuló la consigna de “no repetirse el plato”. Sirvió para inferir que habría una voluntad  presidencial contundente en orden a darle tiraje a la chimenea. Duró poco y se vio obligada a recurrir a los profesionales porque en política, como con el vino, envejecer no es un desmérito y los años constituyen un plus. En un caso, por el manejo y la experiencia y, en el otro, porque mejora el aroma y el sabor.

Paralelamente, los magros resultados de la Democracia Cristiana tras las elecciones municipales y el respaldo obtenido por algunos de sus alcaldes emblemáticos como Orrego y Undurraga, junto con la derrota de Ravinet, llevó a la creencia de que los errores de ese partido se debían a que no incorporaban, en su dirigencia, la vitalidad y el empuje político de los que se supone portadores a los primeros. Los llamados Príncipes, grupo de referencia generacional de los dos alcaldes, llegó a autopercibirse como una especie de generación Obama. Una pretensión no sólo ridícula, sino errónea, tanto por las diferencias culturales y de contextos como porque no puede decirse que la directiva encabezada por Alvear tuviera en su seno a puros carcamales. Es cosa de ver a Micco, a Rincón y a Abedrapo para comprobarlo. Por otra parte, al interior de la UDI, un estamento joven intentó disputar la presidencia del partido teniendo como punta de lanza al diputado Kast. En ambos casos, las mentalidades y adscripciones de dichos grupos  no vienen a suponer necesariamente ni aire fresco, ni amplitud de mente ni nuevas ideas. Algunos son más bien conservadores y lo de jóvenes, a veces, se remite a un asunto meramente biológico: menos canas y más tersura.

El punto es que se ha instalado en el debate público la necesidad de renovar la política y que ésta se podría producir gracias al elixir juvenil. A ello ha contribuido la existencia de grupos como Independientes en Red, liderado por jóvenes que se predican autonomía  pero de los que se sospecha que pudieran estar militando en partidos de derecha si éstos les concedieran el protagonismo que ellos andan buscando. Su discurso de reclamo de espacios suena mucho a una urgente necesidad de introducirse en aquellos dominados por la adultez política, pero sin verdaderas propuestas acerca de cómo ellos podrían cambiar el estado de cosas que cuestionan. No disimulan sus deseos de tomarse el Palacio de Invierno por asalto con una ferocidad que, si no se canaliza bien, puede derivar en lógica de vendetta, lográndose bien el efecto de asociar esta eventualidad más con la Alianza que con la Concertación. La primera, ahora convertida en Coalición por el Cambio promete, de llegar al poder, no sólo un gobierno nacional, sin distinciones ideológicas, sino una verdadera efebocracia que vendría a ser la consagración de jóvenes bien formados, pero inexpertos en las lides de gobierno. El tenor del debate sobre la inscripción automática y el voto voluntario fue útil para conocer la dirección de sus argumentaciones. Es cierto que el hecho de que los jóvenes no se inscriban es un indicador útil para interpretar la fosilización del sistema político, pero no colma la explicación sobre la apatía, que se distribuye de manera desigual. Está suficientemente documentado que la distancia de los jóvenes con la política está influenciada por contextos históricos determinados, no es exclusiva de los jóvenes sino que está más extendida y se ve acentuada por factores estructurales, tal como lo ha documentado el sociólogo Sebastián Madrid.

Sin embargo, era inevitable que este fenómeno no salpicara a los comandos presidenciales. En ambos, por efecto de mímesis, se ha procedido a reclutar a jóvenes de la cantera del voluntariado: Bowen, para el caso de Frei e Irrarázabal, para el caso de Piñera. ¿Qué estarán pensando, al respecto, las juventudes de los partidos políticos que integran ambas coaliciones cuando ellas no son vistas como nichos apetecibles de selección de liderazgos juveniles? Al parecer, hasta el candidato presidencial de la izquierda extraparlamentaria ha caído en la trampa colocando a un joven, de apellido Muñoz, como coordinador de su campaña y al que, siúticamente, la prensa ha comenzado a denominar como el  “Bowen” de Arrate. En este contexto, la irrupción de Marco Enriquez-Ominami se percibe como más auténtica: es él mismo, un hombre joven de treinta y cinco años que, al menos, no está obligado a inocularse juventud por una vía vicaria.

Todas estas situaciones muestran la ambivalente situación que la juventud experimenta en nuestro país. Alabada y apetecida en un sistema político que no la acoge, pero que se ve obligado a recurrir a ella porque aparece como portadora de las bondades regeneradoras que no se ha sabido, o no se ha querido, inyectar de otra manera. Estas aspiraciones, un tanto reduccionistas, pueden generar efectos no buscados. Como bien ha advertido Marcelo Arnold, quien conduce el Observatorio Social de la Vejez y del Envejecimiento de la Universidad de Chile se van instalando, por contraste, prejuicios con nefastas consecuencias para la imagen y expectativas de los más mayores que, paradojalmente, son cada vez más educados, saludables, organizados e informados.

Habrá que observar, como ha planteado un diario de la plaza, si la incorporación de estos jóvenes supone una tendencia más permanente o una mera estrategia comunicacional. Adicionalmente, surgen dos preocupaciones: la primera, preguntarse hasta qué punto este recurso no busca eludir las modificaciones de fondo que están pendientes en el sistema político como la limitación a los mandatos, una nueva ley de partidos, los cambios a la ley de gasto electoral o la necesidad de que más autoridades, especialmente a nivel regional, dependan del voto popular además de, en materia juvenil, superar la lógica del Injuv y elaborar una política pública de juventud así como un plan nacional en la materia y, la segunda, pesquisar cómo el recurso a la juventud está sirviendo para canalizar la crítica a la clase política en nuestro país. En diferentes contextos, la insatisfacción con su comportamiento ha derivado en alternativas de sustitución. Así, son bien conocidas aquellas que postulan el gobierno de los técnicos (pretensión un tanto alicaída en Chile luego de su rol en  el plan Transantiago), de los honestos o de los jueces (como sucedió en Italia). En Chile, se plantea la alternativa de los jóvenes. No sólo puede terminar siendo un placebo sino que revela los déficits de visión estratégica que caracterizan a ciertos sectores de nuestra clase política.



Comments:

Excelente tus puntos María de los Angeles.

Yo percibo que la incorporación de jóvenes en los comandos es un asunto de marketing de campaña. Despues de todo siguen siendo los mismos candidatos apoyados por los mismo partidos, donde ejercen poder los mismos de siempre.

Ahora bien, en mi opiión el problema no es que falten jóvenes por un cuoteo que haya que cumplir, lo que falta es ética en la llamada clase política. Ese es el problema de fondo.

Posted by Cristian on May 26, 2009 at 11:01 AM CLT #

Respecto al comentario de los técnicos y el transantiago: hay una frase, no recuerdo si es de Goethe o Hesse que dice "Hay pocas cosas más peligrosas que una idea madura en manos inmaduras". Transantiago nos legó un corolario: "Hay pocas cosas más peligrosas que un diseño técnico avanzado en manos de políticos".

Saludos,

Posted by Carlos Bohle on May 26, 2009 at 11:10 AM CLT #

Estimada Ma. de los Angéles, creo que hace un mal diagnóstico de la perdida de las Municipales en Santiago, con Ravinet y de la DC. Esto no pasó por un hecho generacional, pasó por factores de diseño de campaña y el enorme presupuesto de Zalaquett. En su diagnóstico ¿por qué omite al alcalde DC de Macul?, o ¿él gano por ser joven?.

Posted by Manuel Acevedo Aguilera on May 26, 2009 at 11:12 AM CLT #

La juventud es un estado, no una cualidad. Lo mismo que la madurez y la vejez. Hay de todo entre los jóvenes, desde raperos inconsistentes, buenos y malos músicos, descarados, mentirosos, inteligentes y necios y hay viejos igualmente calificados en esas categorías y en las infinitas que distinguen a los seres humanos. Adjudicarle cualidades "políticas" al hecho de ser jóven es una tontera sublime...o descarado oportunismo como sugiere el artículo.

Posted by Rojas on May 26, 2009 at 11:27 AM CLT #


Discrepo respecto a que Transantiago es culpa de la tecnocracia - Los tecnicos advirtieron que no funcionaria y la Presidenta decidio lanzarlo de todos modos, a pesar de no tener suficientes buses, paraderos, vias ni GPS. Error politico, no tecnico.


Posted by Roberto on May 26, 2009 at 11:33 AM CLT #

Se ha tratado por algunos de erigir la juventud como un valor en si mismo,y por otra parte,de pretender que el solo hecho de ser de 40 ó 50 para arriba es un pecado per se.Se deja de lado que lo importante es el debate de las ideas,no la edad de quiénes las sustentan,y también se escupe como con asco la experiencia.Ello demuestra que la inmadurez de quienes sostienen tales teorías es un peligro potencial para el futuro de Chile.Nuestros sabios pueblos ancestrales nos enseñan todo lo contrario.

Posted by Ciudadano on May 26, 2009 at 11:54 AM CLT #

La falta de cultura cívica cuya enseñanza se eliminó de los colegios hace que la juventud tenga cero interés por la política a lo que se agrega el sistema binominal y la falta de rotación por apernamiento de Diputados y Senadores que se reeligen hasta que les da puntada.Los movimientos de los jovenes que reclaman espacio en la política obedece a un acto de rebeldía propia y que no cuenta con una identidad y una idea clara de lo que quieren y como lograr que sus de mandas sean escuchadas.

Posted by HECTOR ORTIZ on May 26, 2009 at 02:04 PM CLT #

Ser joven no tiene valor intrínseco alguno. El debate político actual en nuestro país se ha vaciado de contenido por lo que las características personales de los candidatos son más importantes que las ideas que presentan.
El jóven de apellido Muñoz como usted señala se llama Salvador y fue alumno suyo en La Universidad Diego Portales. Es coordinador de la campaña de Arrate desde mediados del año pasado. El candidato Frei fue el último en adherir a la moda de los jóvenes que usted critica

Posted by Felipe Zúñiga on May 30, 2009 at 07:13 PM CLT #

Cuanto se habla de politica, a final de cuentas se deja tras la cortina el significado de lo que esta representa para aquellos que viven practicamente en el anonimato los mas vulnerables y que al final son estos los q pagan los platos rotos de aquellos que se llenan los bolsillos soltanto cuatro palabras que no dicen nada. En la politica ni sirve el viejo ni el joven porque siempre es la misma basura con diferente olor y color. Se resume en interes propio y nada para el carente y necesitado.

Posted by Gerardo I. Alonso Smail on June 05, 2009 at 04:48 PM CLT #

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