Consortes en campaña
Oct. 16 , 2009
Publicado en La Segunda, 14 de Octubre de 2009
La agresividad de la actual campaña presidencial como rasgo distintivo con relación a las del pasado es algo debatible. Sin embargo, lo que sí es nuevo es el protagonismo de las esposas de los candidatos. A algunas personas, esto les desagrada. La presencia de Dogenweiller, Larraechea y Morel en la arena pública es vista, no sólo como un indicador más de frivolización de la política sino como una intromisión indebida, que estaría reñida con supuestos valores republicanos. Sin embargo ¿podrían haber sido las cosas de otra forma, dado que en nuestro país se está produciendo la convergencia, al menos, de dos fenómenos: la progresiva presencia de las mujeres en el espacio público y la “norteamericanización” de las campañas? Lejos ha ido quedando la imagen de la esposa de candidato sonriente, silenciosa, de punta en blanco y dos pasos más atrás. Michelle Obama tuvo un rol opinante, a veces controversial, pero muy distante a lo decorativo. Hillary Clinton, recordemos, supuso un punto de inflexión, resultando inevitable no evocar su personaje en la película “Colores primarios”. Por tanto, lo que se vive Chile no es un caso aislado. Viene a coincidir con la publicación reciente, en el diario El País, de un reportaje que bajo el título “La influencia prohibida de las primeras damas”, revisaba el desempeño de esposas de primeros mandatarios contemporáneos, incluyendo a los esposos de Angela Merkel y Cristina Fernández. Concluye constatando los esfuerzos que realizan las y los consortes para expresar sus individualidades, a pesar de los mandatos de la tradición y del protocolo.
Los cambios de contexto también sirven para explicar esta inédita irrupción. Por ello, es importante observar la cultura política existente y la visión que, en una determinada sociedad, se tenga de las mujeres y sus roles. Un patrón general suele mostrarlas trasladando el poder de género en términos de custodia del hogar, aunque traducido en la defensa de su compañero-candidato ante los ataques, reales o potenciales. Como fuera, estas mujeres permiten observar el posible tránsito hacia otros modelos. Sus actuaciones sirven para analizar la coexistencia de la femineidad y del poder político, aunque en ámbitos distintos al poder formal. Sin embargo, existe el riesgo de que tiendan a reforzar las ideas sociales más persistentes acerca del género. Por ello, más allá de la inmediatez electoral, las consortes de los candidatos tienen, sobre sus hombros, una gran responsabilidad.



