Enfermedades Cardiovasculares en Jóvenes
Jul. 28 , 2009
La incidencia de la enfermedad cardiovascular ha experimentado un enorme crecimiento por la adopción de hábitos de vida perjudiciales. Si nos atenemos a las estadísticas, podría parecer que en los últimos años la mortalidad coronaria ha disminuido notablemente, pero sería más exacto decir que se ha retrasado 10 años. Así pues, la enfermedad coronaria sigue siendo la primera causa de muerte en los países desarrollados (tres de cada 4 muertes son de causa cardiovascular) y se calcula que en el año 2.020, será la primera causa de muerte en todo el mundo.
La literatura es concluyente en demostrar tales como The Bogalouse Heart Study, en que se efectuó autopsia en jóvenes fallecidos entre 2 a 39 años de edad que aquellos con múltiples factores de riesgo cardiovascular tenían más severa ateroesclerosis subclínica que personas sin estos factores de riesgo cardiovascular tradicionales tales como hipertensión arterial, dislipidemia, obesidad, tabaquismo. En otro estudio de 1.017 estudiantes varones de raza blanca (promedio de edad 22 años en el John Hopkins Hospital con más de 25 años de seguimiento estableció que elevados niveles de colesterol se correlaciona con aumento de la incidencia de morbi-mortalidad cardiovascular.
El estudio de Framinghan en una población limitada a 595 personas entre 31 a 39 años de edad y con un seguimiento de 30 años concluyó que elevados niveles de colesterol se relaciona directamente con muerte cardiovascular.
Se describen factores de riesgo tradicionales y emergentes como causa de esta explosión epidemiológica e indudablemente son importantes definir el impacto global en la comunidad. Una de las oportunidades de cambio que propone por ejemplo, en la 33º Bethesda Conference es intervenir en la población joven para poder de esta forma cambiar el oneroso pronóstico de esta transición epidemiológica.
Por Dra. Ma. Virginia Araya Alvarez
Médico Internista – Cardiólogo FACP.
Buenas razones para dejar de fumar
Jul. 15 , 2009
Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que usted puede adoptar para mejorar su salud y ganar calidad de vida: También para respetar el derecho a la salud de quienes le rodean. Pero ¿sabe realmente por qué es tan importante dejar de fumar?
La depresión y la enfermedad cardiovascular
Jul. 04 , 2009
En los albores de la medicina las enfermedades mentales se catalogaban como producto de los dioses o demonios. No fue sino, hasta el desarrollo de la medicina helénica, en que se postula la capacidad de comprensión de estas patologías por la ciencia. De hecho Hipócrates fue uno de los primeros en describir la melancolía (hoy depresión) la que atribuyó ser producto de la acumulación de bilis negra. Los griegos percibieron incluso que la unión entre cerebro y corazón era algo más estrecha. Empédocles afirmaba que las pasiones movían el alma que estaba ubicada en el corazón. No fue hasta varios siglos después que esta unión se volvió a postular. Durante la guerra civil norteamericana se describió “el corazón de soldado” o Síndrome de DaCosta en el que los enfermos presentaban una extraña enfermedad que hoy clasificaríamos como Trastorno de Pánico. Se encasilló dentro de las mal llamadas enfermedades funcionales y fue menospreciada como enfermedad.
Sufrir de ansiedad y otros trastornos depresivos es algo frecuente en los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Uno de cada tres personas que presentan infarto agudo del miocardio tiene depresión.
Existe una gran prevalencia de trastornos psiquiátricos, especialmente trastorno de ansiedad, en pacientes con enfermedad cardiovascular. Y aunque hasta la sabiduría popular reconoce la cercana relación que existe entre las emociones humanas y el corazón, con frecuencia esos trastornos no son diagnosticados adecuadamente ni tratados en la enfermedad cardiovascular.
El tratamiento de problemas psiquiátricos es importante porque la ansiedad puede ser un factor de riesgo mayor para desarrollar o complicar la enfermedad cardiovascular y la mortalidad. Así lo demuestran varios estudios.
Por ejemplo, una investigación realizada en Estados Unidos reportó que un 16% de los pacientes con enfermedades cardiovasculares sufre depresión mayor y otro 23% de distimia, que es un trastorno de depresión leve que se caracteriza por la baja autoestima y la sensación de melancolía. De ahí la importancia de diagnosticar y tratar estos trastornos.
En pacientes con enfermedad coronaria, la depresión y la ansiedad predicen futuros eventos y un mayor riesgo de mortalidad (5-6 más que en la población general).
Sabemos que muchos pacientes con depresión mayor y ansiedad presentan una desregulación del sistema simpático-adrenérgico. La activación simpático-adrenérgica incluye una mayor actividad física, isquemia coronaria y fallo cardiaco. Los cambios del sistema nervioso simpático o parasimpático que se dan en los pacientes con depresión conllevan a un riesgo grande de producir arritmias fatales.
Otra vía donde la depresión y la ansiedad se manifiestan puede ser en las plaquetas.
Las plaquetas están en todo el sistema vascular, y cuando se alteran, se pueden presentar enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares. Las plaquetas juegan un papel importante en la trombosis, en el desarrollo de la arteriosclerosis, con la coagulación y en la enfermedad coronaria. Las plaquetas tienen receptores serotonérgicos, dopaminérgicos y adrenérgicos. Y en la serotonina está en la génesis de la depresión y de la trombosis.
En resumen, la depresión y la ansiedad han sido claramente vinculadas a la enfermedad cardiaca y recientes estudios demuestran que más que una respuesta psicológica, la depresión y la ansiedad son un factor de riesgo independiente para que progrese la enfermedad cardiovascular.
Y ¿cuál debe ser el primer paso y el más importante? Buscar ayuda.
Por Dra. Ma. Virginia Araya Alvarez
Presidenta Departamento de Prevención
Sociedad Chilena de CArdilogía y Cirugía Cardiolvacular
Sodio y potasio en busca del equilibrio
Jun. 22 , 2009
Siendo los riñones diseñados para conservar sodio y excretar potasio, de acuerdo a las necesidades impuestas por la alimentación ancestral, rica en potasio y pobre en sodio en una relación mayor de 10, podemos comprender su incapacidad para enfrentar la inversión de estos elementos en la alimentación moderna.
La respuesta lógica , respaldada por toda la información existente, es propiciar “una vuelta al pasado” que permita atenuar los los efectos dañinos inducios por la alimentación actual, que tienen un fuerte impacto en enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares y neoplásicas.
Es sorprendente la falta absoluta de reacción de Latinoamérica a la recomendación de la OMS del año 2006, que solicitaba una progresiva reducción del cloruro de sodio, procurando alcanzar niveles de ingesta diaria cercana a 6 gramos.
La evidencias de estudios epidemiológicos, experimentales en animales y humanos demuestran categóricamente el beneficio de dicha medida , la que optimiza su protección cuando se logra un incremento de la ingesta de potasio , a niveles semejantes o superiores .
Experiencias internacionales de Europa , Norteamérica , Japón ,y Nueva Zelandia, permiten respaldar absolutamente la puesta en marcha de estrategias poblacionales que logren modificar la situación actual que muestra una ingesta habitual de 12 gr de cloruro de sodio con un aporte de sales de potasio inferiores a los 3-4 gramos .
Resulta de gran eficacia la reducción precoz de cloruro de sodio, desde los primeros meses de vida, teniendo -probablemente- un poderoso efecto protector y preventivo del desarrollo posterior de hipertensión arterial . El beneficio del logro de un equilibrio en el aporte de sodio y potasio se proyecta a toda la población permitiendo en el caso de los hipertensos arteriales una potencial reducción en la necesidad de fármacos antihipertensivos.
Deseo destacar que la ingesta habitual (sobre 9 gr ) determina independientemente del aumento de la presión arterial una remodelación del músculo cardíaco, un mayor riesgo de infarto al corazón, un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, mayor peligro de accidentes vasculares cerebrales (AVC), mayor riesgo de gastritis, de cáncer gástrico y de osteoporosis .
Como contrapartida es interesante recordar los efectos beneficiosos del potasio: Acción antihipertensiva, eliminador de sodio, reducción de accidentes vasculares cerebrales, reducción de excreción urinaria de calcio ,
El consumo abundante de frutas (a lo menos 3 al día) y abundantes verduras son altamente recomendables. Recordemos que los alimentos procesados son muy ricos en cloruro de sodio, realidad generalmente no considerada al prescribir una dieta pobre en sodio.
El cambio de hábitos es una tarea muy compleja. La educación masiva y persistente debe iniciarse ahora mismo.
En nuestros países las medidas preventivas no tienen la relevancia que merecen, a pesar de su gran y positiva costo efectividad.
Los invito a moderar el uso del salero y el consumo del pan, probablemente uno de los alimentos habituales que más aporta sal en nuestra dieta.
Hipertensión arterial: un problema de salud pública no resuelto
Jun. 10 , 2009
La hipertensión arterial es considerada por la Organización Mundial de la Salud como la primera causa de muerte. En Chile tenemos una elevada prevalencia con niveles cercanos al 25% en población mayor de 15 años y es el primer motivo de consulta en el AUGE…Pero, tenemos un fuerte déficit diagnóstico y terapéutico con niveles de control satisfactorio inferior al 20%.
Su diagnóstico es habitualmente tardío, ya que es una condición habitualmente silenciosa, y aunque existen múltiples guías internacionales y nacionales de manejo diagnóstico y de tratamiento, sabemos exactamente qué hacer, pero los resultados son absolutamente insatisfactorios.
La aparición de la hipertensión es consecuencia de la combinación de factores genéticos y deficientes en los estilos de vida, tanto en aspectos nutricionales , por ingesta inadecuada de alcohol, tabaquismo, sedentarismo, y el inadecuado manejo del estrés.
Dicho más claramente, podemos postergar y/o reducir su aparición a través de cambios de nuestra forma habitual de vida.
¿Cómo hacer que este cambio, de enormes beneficios para nuestra población, tenga una relación inmejorable entre costo-beneficio? Muy simple.
Repitamos experiencias de países desarrollados que han invertido eficientemente en políticas de promoción y prevención, con respaldo público y privado, en una visión de mediano y largo plazo, con una significativa reducción de eventos cardiovasculares que invalidan y matan.
En Canadá se inició el año 1999 un programa a nivel nacional con una fuerte inversión en educación y motivación a nivel de población y de profesionales de la salud que permitió obtener excelentes resultados, tanto en aumento del porcentaje de control, como en la reducción en eventos cerebrales, cardíacos y renales.
Experiencias similares recientes se realizaron en la comunidad europea, con especial énfasis en programas de educación infantil y juvenil promoviendo estilos de vida saludable.
Como contrapartida tenemos niveles insatisfactorios en Latinoamérica. ¿Debemos conformarnos con la triste realidad de “nuestro barrio”?.
Considero que es el momento de entrar en acción haciendo un llamado a todo nuestro liderazgo nacional, público y privado, político y profesionales de la salud, para que el año 2009 sea recordado como el momento de inflexión en la salud cardiovascular.
Nuestro niveles nacionales en sedentarismo, obesidad, tabaquismo e ingesta inadecuada de alcohol son una mezcla explosiva que requiere de acciones inmediatas.
Para iniciar este cambio debemos crear conciencia a nivel poblacional de la urgente necesidad de optimizar nuestros estilos de vida, que tendría necesariamente un gran efecto en prevenir o postergar la aparición de hipertensión arterial y en pacientes hipertensos permitir un mejor control con posible reducción de fármacos.
Es el sentir de nuestro departamento de prevención de la Sociedad Chilena de Cardiología y de la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial.
Crisis en los estilos de vida
May. 28 , 2009
La salud de una persona depende de factores genéticos, ambientales y en especial de su estilo de vida. Es en estos últimos componentes donde lamentablemente observamos un importante y progresivo deterioro en los países latinoamericanos que muestran, a través de datos poblacionales, elevadas ingestas calóricas, sedentarismo, aporte excesivo de sal, déficit en la ingesta de potasio, elevada prevalencia de tabaquismo, obesidad e ingesta inadecuada de alcohol. Estas deficiencias en el estilo de vida se expresan en mayor porcentaje en niveles culturales y sociales de bajo nivel, que representan entre un 35 a 70 % de la población...
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