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En el nombre del padre, del hijo...
09.03.2009 | 38 Comments
Yo no respeto a los sacerdotes. Tampoco respeto mucho a las religiosas. Y, honestamente, le tengo cero respeto a la religión católica. El respeto es algo que se gana y ciertamente los curas, las monjas, los santos y el vaticano no lo merecen. Tal vez mis recuerdos contribuyan a entender esto.
Hasta los 16 años fui católica. Mis abuelos lo eran. Mi mamá aún lo es. Rezaban el rosario todos los días. Se confesaban. Comulgaban. Ciertamente eran buenas personas, pero yo nunca creí que lo fueran por su piedad, sino por su personalidad y por el amor natural que sentía hacia quienes eran parte de mi familia. Sin embargo, la religión es algo que muchas veces le meten a uno en su casa, por las venas. Lo dan de mamar con la leche o simplemente a costa de reglazos. A mi nunca me gustó la misa del domingo, me fastidiaba el rosario, me cargaban las eternas horas de modorra frente a un hombre que hablaba y hablaba y hablaba sin descanso de lo intrascendente. Pero lo soportaba.
Mas uno a veces sospecha y una sospecha es como una espina que molesta, aunque no la veamos para sacarla. Durante doce años estudié en un colegio católico dirigido por unas estrictas religiosas de una congregación franciscana, que, supuestamente, practicaba las tres enseñanzas vitales de San Francisco de Asís: pobreza, obediencia y castidad. De las monjas aprendí muchas cosas: disciplina, rigor, responsabilidad, firmeza, malgenio y un odio aterrador y desmedido por las manualidades (léase costura, tejido, etc), las “labores del hogar” y la cocina. Lo gracioso es que – y de esto me di cuenta muy tarde – ellas pretendían realmente enseñarme como ser una buena señorita de casa, de esas que le planchan la camisa al marido, le cocinan y le pegan el botón de la camisa y a llevar una vida piadosa y acompasada con la pasión de Cristo.
Un primer fiasco me lo llevé cuando una de las monjas, mujer generalmente de rostro y actitudes amargas, gritona y con poca paciencia, me pidió que deshiciera el pegado de un botón. Estamos hablando del año 99, más o menos. Me disgustó el llamado de atención y la madre lo notó y entonces ladró: “¿cómo va a pegarle el botón a las camisas de su marido, ah?” Y eso fue ají para mi. Recuerdo haberle echado en cara que la sumisión tal vez era practicable en su mundo religioso y ante Dios pero que entre el cielo y la tierra hay una enorme distancia.
El segundo fiasco me lo llevé en vísperas del jubileo. Si usted, amigo lector, alguna vez fue católico, nunca podrá olvidar las sagradas fiestas y una de ellas fue el Jubileo del Nuevo Milenio (2000 años del nacimiento de Cristo) que comenzó a festejarse en 1999. En manada, como deben ir las ovejas del Señor, mis compañeras y yo fuimos llevadas para ejercer nuestro obligatorio examen de conciencia a frente a un cura, que, para variar, esta vez no usaba confesionario. Ese día comprendí que el acto de confesarse, de contarle los errores, pillerías y pensamientos turbios de poca monta a un ser que se cree tiene el poder del Altísimo en su sotana es casi una humillación. Una aberración. Digo esto porque el sacerdote, un hombrecito rayando la ancianidad que deslucía dos enormes lentes modelo “culo-de-botella” me preguntó “si yo menstruaba”. A los quince años (y creo que a los veinte y a los treinta) ese es un tema que se habla en la privacidad de la casa o en la confianza de las amigas más íntimas y no de buenas a primeras ante un desconocido, que por muy sacerdote que sea, sigue siendo “un nadie” en nuestras vidas.
Sacerdotes que violan niños, sacerdotes que violan muchachas y muchachos, sacerdotes y sobre todo altos prelados que han sido testigos de injusticias y torturas y las han pasado por alto, son noticia histórica y diaria (Pinochet y Videla eran asiduos de los eventos religiosos). Estimados lectores, hay que sospechar de un hombre que se reprime sexualmente para “servir a Dios”, ente que por lo demás no puede ver ni sentir. Respetable, claro, lo digo antes de que me acusen de intolerante, pero antinatura. Nuestro cuerpo, y esto es algo inevitable, está hecho para sentir, disfrutar, gozar. Sudamos, orinamos, nos movemos, nos duele. Aprendemos a reprimir en público y a tener confianza en privado. ¿Ustedes sinceramente creen que los sacerdotes y las religiosas están ajenos a eso? Bueno, precisamente porque no están ajenos a su cuerpo es que se suceden casos abominables de pedofilia.
No es necesario, entonces, plantear teorías muy sesudas para coincidir en que la Iglesia Católica es una institución de poder bastante dañina. De sus huestes poquitos se salvan con honra. Hace poco un amigo español residente en Islas Canarias me decía que peores que los católicos son los musulmanes que nuevamente se han concentrado en España. Creo que lo terrible es el poder que puede llegar a tener una institución religiosa en todos los sentidos, incluso hasta para dejar impunes sus propios pecados. Supongamos por un instante que existe en la tierra esa figura superchera conocida como infierno: pues bien, allí deberían ir en saco todos los señores “religiosos”. Amén.
Publicado originalmente en Blogópolis, la ciudad de los blogs.




Posted by Paula on September 03, 2009 at 05:43 PM CLT #
Posted by Fernando on September 03, 2009 at 05:55 PM CLT #
Posted by Fernando L. on September 03, 2009 at 06:03 PM CLT #
La religiosidad en sí tiene un sentido de llevar al éxtasis la conciencia humana y lograr estados alterados para cegar el vacío que ronda nuestra existencia. En tal caso, es mejor dejarla tranquila. Al humano, la ceguera le sienta.
Posted by Claudio on September 03, 2009 at 06:16 PM CLT #
Yo fui educado católicamente desde 1952, incluso antes de Vaticano II. He conocido clérigos ciertamente muy mediocres, pero no todos son asi. Una institución de poder no marca cada capilla ni cada comunidad local. Hay gente buena, a pesar que comparto tus motivos para considerar el "orden caníbal" como muy malo. Piénsalo asi.
Posted by Juan E Díaz N. on September 03, 2009 at 06:46 PM CLT #
Posted by Roberto Cabrera Araya on September 03, 2009 at 07:06 PM CLT #
Posted by Aníbal on September 03, 2009 at 07:31 PM CLT #
Las religiones tienden a cambiar la mentalidad de las personas. Lamentablemente, este cambio siempre es negativo. Si no existieran las religiones... de todas formas habrian buenas y malas personas ... piensen acerca de eso...
Posted by Francisco Montt on September 03, 2009 at 07:39 PM CLT #
Posted by Ernesto Manríquez on September 03, 2009 at 07:55 PM CLT #
HOMBRE CULPABLE DE HOMICIDIO POR REZAR EN VEZ DE BUSCAR AYUDA MÉDICA PARA SU HIJA.
Las religiones son peligrosas para la salud.
Posted by Ernesto Manríquez on September 03, 2009 at 07:57 PM CLT #
Posted by Eduardo Patiño on September 03, 2009 at 08:16 PM CLT #
La historia de la Sra García relata hechos. No tiene nada que ver con prejuicios.
Quedo a la espera de su explicación sobre lo maravilloso del catolicismo.
Posted by Jorge Fontecilla on September 03, 2009 at 08:20 PM CLT #
Posted by Humberto A. Flores on September 03, 2009 at 09:00 PM CLT #
La existencia de religiones quizas se justifica para que no nos andemos matando por las calles, pero creo que el ser humano debe amar a sus semejantes y no robar ni mentir, no por miedo a un castigo divino, sino porque racionalmente es la unica forma de que este mundo funcione, saquemos a dios de la ecuación.
Posted by Antonio on September 03, 2009 at 09:00 PM CLT #
Leonardo Da Vinci hizo una obra casi perfecta, la Mona Lisa. Sin embargo hace un tiempo alguien intentó romperla ¿dice eso algo sobre la Mona Lisa o lo dice sobre el que atentó contra ella? De la misma manera, que un católico se porte indignamente no cambia el hecho de que su religión es la religión Verdadera, y que su Dios es El Camino, La Verdad y La Vida.
Posted by Gonzalo Doña on September 03, 2009 at 09:40 PM CLT #
http://www.youtube.com/watch?v=SWPiz7SAV1s
Posted by Al on September 03, 2009 at 09:59 PM CLT #
Posted by Nico on September 03, 2009 at 10:01 PM CLT #
Posted by maite on September 03, 2009 at 10:09 PM CLT #
Posted by carlitos on September 03, 2009 at 10:11 PM CLT #
Posted by Fernando León on September 03, 2009 at 10:58 PM CLT #
Un Ateo.
Posted by Gabriel on September 04, 2009 at 01:24 AM CLT #
Posted by Héctor E. Concha on September 04, 2009 at 02:57 AM CLT #
Posted by gonzalo vergara yanten PUC on September 04, 2009 at 04:00 AM CLT #
Pero el tema es aún más de fondo, insisto, tiene que ver "con el ordenamiento sacrificial de la economía" y es responsable el cristianismo en su conjunto, los fundamentalismos
y excesos colectivos. Y Vaticano III...¿cuándo?
Posted by Juan E Díaz N. on September 04, 2009 at 08:09 AM CLT #
Este academico ilustra como en Africa no hay ningun revolucionario izquierdista o derechista que se preocupen en hospitales de los enfermos terminales de sida, de los desamparados y de los pobres mas miserables sino son misioneros catolicos.Curas y monjas entre ellos auxiliandolos. Son distintos, y desconocidos por ti
Posted by Froilan Solis on September 04, 2009 at 08:58 AM CLT #
Posted by HECTOR BUSTAMANTE on September 04, 2009 at 09:01 AM CLT #
Posted by Froilan Solis on September 04, 2009 at 09:21 AM CLT #
"no mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia"
Posted by claudio rosales on September 04, 2009 at 09:29 AM CLT #
Posted by juan cárdenas on September 04, 2009 at 09:36 AM CLT #
Posted by nati on September 04, 2009 at 09:52 AM CLT #
Posted by Carolina Mila on September 04, 2009 at 10:27 AM CLT #
Posted by investigador on September 04, 2009 at 11:58 AM CLT #
Posted by Fernando on September 04, 2009 at 12:17 PM CLT #
No digo que la religiosidad sea mala, sólo digo que produce una felicidad ciega. Mientras no quieran imponer su propia ceguera, estamos todos bien, pero está claro que las cosas nunca han funcionado así.
Posted by Claudio on September 04, 2009 at 01:41 PM CLT #
Posted by Miguel on September 04, 2009 at 02:04 PM CLT #
Posted by francisco on September 04, 2009 at 04:09 PM CLT #
Posted by Julieta on September 05, 2009 at 11:02 PM CLT #
Posted by Julieta on September 05, 2009 at 11:27 PM CLT #