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De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau

12.06.2008 | 5 Comments

Esta vez les voy a escribir sobre una deliciosa rareza. La historia dice así:

Cuando el librero colombiano Álvaro Castillo Granada se encontraba a la caza de importantes pistas y relevantes datos que le permitieran armar – o rearmar – el polémico paso de Neruda por Colombia en 1943 y posteriormente en 1968, se encontró repentinamente con que dentro de su zapatilla se había introducido una pequeña piedrita: Neruda plagiario. Tantos caminos andados y desandados atravesando obstáculos impensados y consiguiendo material increíble, para encontrarse, sin buscarlo, frente a una de esas situaciones que son detectivescas en la literatura, por ejemplo, el plagio.


El 22 de Octubre de 1943, un periodista y escritor colombiano de nombre Felix Raffán Gómez, publicó en el diario La Razón, de Bogotá, un artículo que incluía una doble columna entre – nada menos – el poema Farewell de Neruda, el poema Otra vez será del poeta peruano José Santos Chocano y Los nautas del poeta cubano Miguel Ángel Macau.


El asunto con Santos Chocano fue más fácil de deducir por Álvaro y corroborar que no hubo plagio, y, si lo hubo, ni Santos Chocano, ni Neruda se dieron por enterados, pues siempre se trataron con mucha  deferencia y admiración.


Ahora, ustedes se preguntarán ¿Quiénes diablos son Álvaro Castillo Granada y Miguel Ángel Macau? Bien. Vamos a por el primero. Álvaro nació en Bucaramanga, Colombia, en 1969 y de niño fue a vivir a Bogotá. A la grosera edad de 12 años sucumbió a una  de las pasiones que lo acompañaría durante toda su vida: Neruda. La otra pasión son los libros. Álvaro es un librero de tomo y lomo. Conocido en Colombia como «El librero Mayor», Álvaro tiene una colección personal de 10.000 libros y una de las librerías de usados más prestigiosas e importantes de Colombia, llamada de la misma forma que el santo al que me encomiendo todos los días: «San Librario». En ambas, tanto en su colección personal, como en la librería, se encuentran auténticas joyas que han dejado, dejan y dejarán helados de emoción a los fetichistas de los libros. Pero lo de Álvaro va más allá de la pura apreciación del libro como objeto de valor: a la misma edad que descubrió su amor por la obra de Neruda, decidió que viviría de y por los libros. Y lo ha logrado, a pesar de todas las dificultades (penurias, diría yo) que esto implica. Como «Nerudólogo profesional», Álvaro tiene una de las colecciones más impresionantes de obras del vate que incluye primeras ediciones muy difíciles de conseguir, la mayoría firmadas por Neruda y algunas de ellas dedicadas a importantes personalidades, láminas y revistas raras con publicaciones inéditas entre muchas otras cosas más. Su colección personal, además, fue la protagonista de las celebraciones en Colombia por el centenario del nacimiento de Neruda, cumplido en 2004.


La pasión de Álvaro por Neruda fue tomando forma de investigación y se comenzó a materializar en un libro que recoge todo lo sucedido en Colombia en 1943 y 1968, cuando el poeta chileno estuvo de visita allá. El año 1943 fue especialmente interesante, puesto que el poeta fue recibido en Colombia con odio y amor repartido en iguales dosis.


Para responder a quién diablos es Miguel Ángel Macau y por qué se acusó a Neruda de plagiarlo, tengo que remitirme a la última maravilla de investigación lograda por Álvaro. Cuando este descubrió que la pequeña piedrita en la zapatilla era otra punta de hilo de la que podía tirar y desenrollar una infinita madeja, se decidió a llevar un registro minucioso de las aventuras y respectivos documentos que avalan esas aventuras en pos de descubrir si realmente hubo plagio o no. Ahora los registros son un libro que por fin vio la luz en Bogotá, bajo el sello Ediciones San Librario. El libro, titulado «De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau», es una suerte de artesanía elaborada con los materiales que Álvaro fue encontrando a lo largo de sus viajes a Cuba, Perú y Chile, siempre centrado en la investigación del tema primordial: los años colombianos de Neruda.


«De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau» es una crónica, reportaje, trabajo de investigación y novela policial, todo junto. Nada más, ni nada menos. Como Álvaro tampoco sabía quién era Miguel Ángel Macau, cuando este nombre se cruzó por primera vez en el material de su investigación primaria, lo primero que hizo fue buscar una edición de 1984 del Diccionario de Literatura Cubana. Encontró que Macau era un poeta nacido en Matanzas en 1886 y muerto en La Habana en 1971. De su vida, el diccionario dice que estudió derecho y fue juez municipal del Vedado en La Habana. Como poeta, ganó Los Juegos Florales de Oriente tres veces. Los narradores y poetas cubanos entrevistados por Álvaro simplemente coincidieron en que Macau era un poeta muy menor. La verdad, Macau era casi un desconocido y la acusación de plagio, por decir lo menos, asombrosa.


Pero tal acusación existió y Álvaro dedicó no pocas horas y millas aéreas a encontrar «al verdadero culpable», que en este crimen podía ser Neruda por plagiario ó Félix Raffán, el periodista que inició la acusación, por mentiroso. Lo emocionante de la obra escrita por Álvaro se centra en la búsqueda de La Gran Prueba Del Crimen: el poema «Los nautas», supuestamente plagiado por Neruda, y que no aparece por ningún lado. Álvaro revisó con furia casi todas las ediciones circulantes de los libros de Macau, sin perseguirlo, el poeta cubano se le aparecía en una biblioteca en Chile o en una librería en Perú; de repente un amigo cubano lo estaba esperando en La Habana con un lote de Macaunianos hallazgos, pero, como insistentemente nos dice Álvaro en su obra: «de Los nautas, nada». ¿Plagió Neruda a Macau? ¿Es Farewell una reacomodación del poema «Los Nautas» de Macau? ¿Quizás Neruda se aprovechó  de la casi nula fama de Macau para cometer el plagio? Con la curiosidad nos quedaremos, porque el poema de Macau sólo aparece mencionado en el artículo acusatorio de Félix Raffán Gómez y la clave del caso están en corroborar una segunda fuente, tan sólo una más, en donde aparezca publicado el poema de Macau. Sé lo que están pensando, pero no: Álvaro fue a consultar en al archivo donde supuestamente Raffán Gómez encontró el poema Los nautas y no, «de Los nautas, nada».


Esta historia que podría parecer una pavada sobre todo si tomamos en cuenta  que Macau es casi un perfecto desconocido, se convirtió en la pluma de Álvaro en una emocionante seguidilla cuasi policial. Con su particular capacidad de atrapar al lector hasta la médula, Álvaro se  encarga de reconstruir a dosis las pistas y uno termina inevitablemente enfermo de ansias por leer la línea que sigue, se los digo yo, que soy amante de Huidobro, más no de Neruda. Plagado de transcripciones textuales de las fuentes, este libro no aburre para nada, porque apela a ese voraz y furioso bicho que ataca a todo aquel que se clasifique en el casillero de «humano» - bueno, y a los gatos, según el dicho popular -: la curiosidad.

Ahora bien.


La mala noticia: «De cuando Pablo Neruda plagió a Miguel Ángel Macau», sólo está a la venta en Bogotá y su edición es reducida puesto que la publica una editorial independiente. En todo caso, si alguna librería lo llevara a Chile, no dejaré de avisarles.


La buena noticia: Su autor me ha permitido reproducir las estrofas de los poemas en conflicto. Sírvanse hacer de jueces ustedes mismos, estimados lectores:


LOS NAUTAS                                                         FAREWELL…

Amo el amor de los marineros                                  Amo el amor de los marineros
que besan las mujeres y se van,                               que besan y se van.
dejando una promesa de naufragios                        Dejan una promesa.
para huir y no volver jamás.                                       No vuelven nunca más.


Vienen a la vida entre los brazos                              En cada puerto una mujer espera,
de los trigueños cantos del azar,                              los marineros besan y se van.
y una noche se acuestan con la muerte                   Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho letal de la mar.                                         en el lecho del mar…

 

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Comments:

Me parece que es idéntico el espíritu y la prosa entre uno y otro , no me asombra que de vez en cuando , a algún escritor o poeta se encuentre en situación de dolo intelectual , por tanto no es privativo de escolares el copiar textos ahí nos damos cuenta que son tan humanos como cualquiera que respiran ,comen , van al baño etc somos nosotros mismos los que idealizamos a estos

Posted by Ricardo Lizana P on December 06, 2008 at 01:30 PM CLST #

Laura, qué agradable tu columna... qué fresca! Y qué curioso lo que nos cuentas. No me parece bien, pero creo que todos nos hemos sentido tentados en contar como propio un sueño, una idea, un cuento o una reflexión. En fin, ganó Neruda, el plagiador, porque él es quien en definitiva terminó siendo inmortal.

Un abrazo
Totita

Posted by Totita on December 06, 2008 at 01:43 PM CLST #

De lujo el relato. De todos modos, como advierte Laura, se trata sólo de una presunción de plagio hasta que no haya una prueba directa que lo acredite.

Posted by Carlos on December 06, 2008 at 05:11 PM CLST #

Laura, Excelente. Lograste que hiciera las veces de Álvaro Castillo Granada. Por favor, no dejes de deleitarnos con tu exquisita prosa. Un abrazo.

Posted by Enrique Alegría Dulcamara on December 06, 2008 at 11:57 PM CLST #

Soy crítico literario y, francamente, no se trata de un plagio. Llevo muchos años leyendo y dictando cursos y charlas sobre Pablo Neruda. Puedo decir que los versos 3 y 4 de la primera estrofa son bastante distintos. La segunda estrofa de ambos poema es bastante distinta. Puede decirse que Neruda se inspiró en Miguel Ángel Macau. Excelente tu página! Te invito a la mía: www.camilofernande.blogspot.com

Posted by Camilo Fernández on December 09, 2008 at 12:46 AM CLST #

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