Un sistema electoral absurdo
Dec. 11 , 2008
En Chile, cerca de 2.5 millones de potenciales votantes, los cuales representan cerca el 20% del total de chilenos en condiciones de votar, no están inscritos en los registros electorales del país. Si a este grupo le sumamos el promedio de personas que se abstienen de votar (aproximadamente 1 millón), podemos ver que 31% de los chilenos en edad de votar no lo está haciendo.
Parte importante de este grupo son los jóvenes, los cuales han bajado sustancialmente su tasa de participación. En 1988, 36% del padrón electoral lo conformaban jóvenes entre 18 y 29 años, en 2004 esta cifra solo alcanzó el 9%. Pero no son solo los jóvenes, la caída de la participación ha disminuido en general. Desde 1993 el padrón electoral está estancado en 8 millones 100 mil votantes, y la tasa de gente nueva que se inscribe apenas cubre a quienes son invalidados por muerte o por pena aflictiva.
Estos indicadores de participación ciudadana son solo la punta del iceberg de un sistema electoral vetusto y obsoleto. Las reglas electorales que actualmente rigen nuestro sistema político fueron diseñadas en un contexto de inestabilidad política por la Constitución de 1980. Como reacción a estas normas, y en base a la coyuntura del momento, los grupos políticos se organizaron estratégicamente en partidos y coaliciones para maximizar sus beneficios en las elecciones.
Hoy en día, casi 30 años después, la política chilena aun opera bajo esa lógica. La contradicción es que Chile ya no enfrenta los obstáculos de los ochenta. Los antiguos desafíos estaban en la línea de crear instituciones fuertes, posicionar la economía en los mercados internacionales y consolidar la democracia. Hoy en día las metas son independientes del Sí y el No de 1988. Y dada la naturaleza del sistema electoral chileno, el país cuenta con una estructura política absurdamente otrora e ineficaz para resolver los desafíos actuales. Para alcanzar las metas del siglo XXI es imperativo cambiar las reglas del juego, e implementar un sistema electoral nuevo, inclusivo, transparente y competitivo.
Un sistema electoral inclusivo garantiza que todos los sectores de la sociedad puedan participar en la toma de decisiones. Esto se logra por medio de una inscripción automática, voto voluntario y expandiendo la participación electoral a los chilenos en el extranjero. Un sistema electoral transparente significa terminar con una buena parte de la corrupción, del clientelismo y el nepotismo. Esto se logra mediante financiamiento público de la política y mecanismos de control ciudadano sobre los representantes popularmente electos. Un sistema electoral competitivo significa implementar una forma de elección donde todos aquellos que quieran participar en la política puedan hacerlo. Esto se logra reemplazando el sistema binominal por un sistema que represente las ideas de todos los sectores de la sociedad de forma proporcional.





Posted by Ricardo Motta on December 10, 2008 at 04:38 PM CLST #
Posted by incrédulo on December 10, 2008 at 04:53 PM CLST #
Posted by hec on December 11, 2008 at 10:07 AM CLST #
Posted by maria eugenia on December 11, 2008 at 10:21 AM CLST #
Saludos y Gracias por tu valentía
Posted by jaime on December 11, 2008 at 10:31 AM CLST #
Lo segundo es que el autor repite sin más el supuesto que el número de votantes -que es el drama que tenemos- aumentarìa con un voto voluntario. Hasta donde sè, eso es falso y el caso par citar eso es Venezuela post 90. Si usara su expertise en fundamentar mejor los supuestos beneficios del voto voluntario y no repetir frases hechas, mejor para este blog y para los lectores.
Posted by Rodrigo on December 11, 2008 at 11:28 AM CLST #
Posted by Marcelo G. on December 11, 2008 at 11:47 AM CLST #
Posted by Aberto Tironi on December 11, 2008 at 02:24 PM CLST #
Posted by Tomas Bradanovic on December 14, 2008 at 02:12 PM CLST #