Kenneth Bunker

Lo que no cuentan los votos

 

¿Cuántos partidos políticos hay en Chile?

Oct. 27 , 2008

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Uno de los recurrentes desaciertos al hablar sobre el sistema político-electoral chileno es la inexactitud para referirse a la cantidad de partidos que compiten en el sistema. A través de los años se ha exagerado ampliamente el rol que tienen los partidos en las elecciones. Si miramos con ojo critico el sistema político en Chile podremos deducir que derechamente existen quince partidos, pero solo compiten dos: la Alianza y la Concertación.

Hay dos formas para contar el número de partidos que compiten en el sistema. Primero, simplemente observando la cantidad de partidos inscritos en el servicio electoral, y segundo, contando el número de partidos que compiten en el sistema por medio de un criterio de competencia efectiva. El primero se logra simplemente enumerando el número de partidos que vemos en las boletas cuando hay elecciones, mientras que el segundo esta dado por el peso relativo con el cual cada partido contribuye a los resultados electorales finales, es decir la cantidad de partidos que reciben cuotas de poder, por sobre el total de partidos que compiten por cuotas de poder.

Lo curioso es que ambos resultados difieren entre sí. Los datos muestran una diferencia significativa entre el número de partidos que vemos en las boletas electorales, y el número de partidos que realmente obtienen escaños. Si bien vemos al menos 15 partidos diferentes a lo largo del país, al menos 85% de los votos va para la Alianza o la Concertación.
 
Por ejemplo, en las elecciones municipales de 2004, participaron un total de 15 partidos, pero solo 4 obtuvieron más de 10% de los votos. Entre estos 4 partidos se repartieron el 70% de los votos totales, y el 84% de los votos se dividió entre la Alianza y la Concertación. En las elecciones de diputados de 2005 esta cifra fue más abultada aun. De los 15 partidos que compitieron, 5 obtuvieron 84% del total de los votos, y 91% del total de votos fue para la Alianza y la Concertación.

Es más, si revisamos las últimas cinco elecciones legislativas en el país, de los 600 diputados electos, sólo 8 han llegado a la cámara de diputados como candidatos fuera de la Alianza o la Concertación. En principio, esta situación es producto del sistema de elección presidencial, pero se ha mantenido a través de los años por las distorsiones del sistema electoral legislativo.


 Para ser electo presidente en Chile se requiere 50% + 1 de los votos. Como ninguno de los partidos en Chile tiene el apoyo suficiente para convocar unilateralmente este alto porcentaje de electores, se agrupan en coaliciones. Teóricamente, esta situación de bi-partidismo solo regiría para las elecciones presidenciales, liberando a los partidos de este enclave para participar individualmente en el resto de las elecciones, pero no es así. El sistema binominal ha terminado por integrar y reforzar esta tendencia.

El sistema electoral legislativo fue diseñado para producir estabilidad a costa de representatividad y competencia. Las reglas de la elección han hecho prácticamente imposible que los partidos pequeños accedan a un escaño en el congreso, dado que la fuerza de las listas y del arrastre prevalece entre las coaliciones más grandes.

Si bien podemos decir que el sistema político chileno ha generado un bi-partidismo, no podemos negar que la realidad chilena ha preservado, hasta cierto grado, su pluripartidismo. De lo contrario todos estos partidos chicos no seguirían existiendo y habría una realidad más parecida a la estadounidense, a la británica o a la francesa. Una cosa es que la Alianza y la Concertación arrasen ampliamente con los votos y otra muy distinta es que existan solo dos partidos.

Las elecciones municipales son la prueba más contundente de esto. Si bien las coaliciones y los partidos siguen actuando en consideración a sus pactos fijados en las elecciones legislativas y presidenciales, las elecciones locales conforman un sistema relativamente independiente, donde hay más partidos participando y más sectores siendo representados.

En esencia, esto se da por dos motivos. Primero, por la importancia que tienen los partidos y candidatos locales en sus propias zonas. A diferencia de las elecciones a nivel nacional, en las elecciones municipales la gente tiende a votar por candidato más que por partido. Es el caso del norte chileno, donde una buena parte de los partidos que actualmente tienen el poder, simplemente no representan los intereses de los votantes. Por no haber una representación genuina e intereses específicos en la zona de los partidos más tradicionales, nacen partidos/listas como la Fuerza del Norte, el PRI, el Partido ecologista, o Fuerza País.

Por otro lado, el número de partidos compitiendo en las elecciones locales también incrementa por la ausencia de reglas electorales que aumentan las barreras de entrada al sistema político. Específicamente la ausencia de enclaves (sistema binominal) y la ausencia de umbrales (mayoría absoluta). Es decir que cuando hay elecciones en comunas uninominales, bajo un criterio de mayoría relativa, el numero de partidos interesados en competir aumenta.

Sin embargo, si bien el número de partidos que compite en las elecciones locales aumenta al ser comparado con las elecciones legislativas, la Alianza y la Concertación siguen teniendo el monopolio de los votos y del poder. Mientras existan barreras de entrada al sistema político, habrán ciertos sectores que carecerán de representación. Y mientras el sistema electoral chileno siga operando bajo la lógica estratégica impuesta en los ochenta, no habrá plena competencia electoral.



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