José Zalaquett

Etica, Política, Cultura

 

Violeta

Aug. 22 , 2011

8 Comments

Fui a ver "Violeta se fue a los cielos", la más reciente película de Andrés Wood, con expectativas encontradas. He aprendido a admirar in crescendo a este destacable cineasta nacional. Lo he sentido progresar, a grandes pasos, desde "Historias de Fútbol", pasando por "Machuca", hasta la notable "La Buena Vida". Este último fue el primer filme chileno que he terminado de ver sin haber sentido que algún elemento básico del arte del cine (el libreto, el casting, la dirección de actores, el trabajo de cámara o la ilación narrativa) no funcionó debidamente.


Ahora, partiendo de la base de que Wood habría madurado aún más como cineasta, mis expectativas aumentaron y crecieron todavía más luego de saber del fervoroso entusiasmo con que el público recibió esta película sobre uno de los principales íconos culturales de nuestro país. Por otra parte, había leído las reservas del crítico Ascanio Cavallo, cuya opinión respeto, y conocido otras reticencias que abrigaban un par de cineastas.


Bueno; luego de ver el filme debo decir que me sumo al coro de los fervorosos entusiastas. En cuanto a mera calidad cinematográfica, "Violeta se fue a los cielos" me parece superior a la gran mayoría de las películas biográficas que se han realizado a lo largo de la historia del cine, en Hollywood o en Europa. El libreto es creativo pero severamente fiel a los hechos. La narración - no lineal - es eficaz y económica: entrecruza coherentemente las distintas hebras de la trama, con breves flashbacks e intercalaciones de escenas de una entrevista a Violeta Parra. El casting y las actuaciones no podrían ser mejores, muy en especial la representación de Francisca Gavilán, que encarna a Violeta. La fotografía es excelente. Incluso las breves y necesarias escenas de sexo son especialmente logradas, sin efectismos ni disimulos falsamente pudorosos, retratando con convicción a una mujer fieramente apasionada que, parafraseando a Otelo, amó no sensatamente sino demasiado.


Mucho de esto lo reconocen quienes mantienen reticencias sobre esta obra. Objetan, sin embargo – Cavallo – lo que advierten como una cierta "insinceridad" del realizador, un cierto sesgo (si lo entendí bien) ideológico y simplista, sea en el plano de las posiciones políticas o del concepto prevaleciente de la maternidad.


Discrepo. Violeta Parra debió dar cauce a su creatividad entre los años cuarenta y sesenta del siglo pasado, venciéndose a sí misma y a circunstancias políticas, económicas y culturales poderosamente adversas. En ese proceso se hizo áspera, como la higuera del poema aquel, y desafiante, aunque sin perder su esencial vulnerabilidad. Todo ello, inclusive las rigideces políticas de ese tiempo, está magistralmente tratado en el filme e interpretado con convincente verosimilitud por Francisca Gavilán.


En la lucha por el reconocimiento de la dignidad de cada cual como persona y por la superación de toda forma de discriminación, hay ejemplos pioneros, como el de Violeta Parra, que dejan plantado un hito, un ejemplo, un "sí, se puede, pese a todo" (y ese "pese a todo" puede ser la misma muerte) que seguirá fertilizando nuevos avances hasta mucho después, aunque sea gradual y fragmentariamente. Como toda hija de su tiempo, por muy individual y genial que haya sido, Violeta fue marcada por las limitantes de la época en que le tocó vivir, las que le impusieron costos a veces intolerables y ante las cuales incluso cayó en contradicciones y claudicaciones. Pero en el gran esquema de las cosas, su vida fue ejemplar y heroica. Y no creo que ninguna otra obra o filme hubiera podido retratarla de modo tan respetuoso, decidor, bello y doliente como esta gran, gran película de Andrés Wood.



Comments:

La poesia de volver a los 17 es, no solo una obra de arte, sino un proclama de sabiduria ancestral, al menos desde el aporte qu eel cristianismo trajo a la cultura. Al malo solo el cariño lo vuelve puro y sincero...

Posted by Felipe on August 22, 2011 at 08:55 AM CLT #

José,
No creo haber entendido eso de la crítica de Cavallo. Se trata simplemente de que a pesar de la envergadura del personaje, de las interpretaciones, incluso de las decisiones artísticas rescatables, y de cualquiera de las gracias que usted le otorga (y algunas que yo también le otorgo) , finalmente existe una distancia imposible de acortar entre los esfuerzos interpretativos, o sea los que conducían a decodificar a Violeta, y la Violeta misma: atormentada, sufriente,

Posted by Pedro on August 22, 2011 at 09:24 AM CLT #

(...me alargue)..
pero también traviesa y alegre. Eso puede ser producto de cierto engaño, de ciertas cosas con las que el realizador congenio a la fuerza.
Me parece que en cine es fundamental empatizar con los dilemas de las personas que ahí están, desplegadas en la pantalla que es un mundo en sí. Para eso primero hay que quererlas. Y la Violeta de la película me parece mucho menos querible que la Violeta real. SI la película busca dar cuenta de su vida, no tiene mucha gracia en sí.

Posted by Pedro on August 22, 2011 at 09:25 AM CLT #

pero también traviesa y alegre. Eso puede ser producto de cierto engaño, de ciertas cosas con las que el realizador congenio a la fuerza.
Me parece que en cine es fundamental empatizar con los dilemas de las personas que ahí están, desplegadas en la pantalla que es un mundo en sí. Para eso primero hay que quererlas. Y la Violeta de la película me parece mucho menos querible que la Violeta real. SI la película busca dar cuenta de su vida, no tiene mucha gracia en sí.

Posted by Pedro on August 22, 2011 at 09:26 AM CLT #

Muy de acuerdo con su crítica señor Zalaquett. Es verdad, Wood sigue creciendo desde "Machuca" a "La buena vida". Su Violeta muestra, a los chilenos, SU Violeta. Mi pregunta es ¿se comprenderá también a esta Violeta, en su verdadera magnitud, en otro país? Pues la verdad es que nosotros, los chilenos, le ponemos lo que le falta al film para ello. Ayudamos a "construirla" (y el Chile rural y pobre no se ve; se vive en el film; así es (era)). Si lo logra también afuera,será una cinta genial.

Posted by Héctor Sepúlveda C. on August 22, 2011 at 10:07 AM CLT #

Y de Cavallo, no se preocupe señor Zalaquett. Como decía un amigo mío que se creía muy inteligente, puedo decir: "hasta a mí me costó entenderla" (la crítica de Cavallo). Habla de ideología (¿?), simplicidad e insinceridad (¿?).
Al parecer Cavallo comulga con el intelectual de "Nos habíamos amado tanto", el que decía: "Tú no puedes entenderme, pues si lo haces, serías tan inteligente como yo, y eso no puede ser" (ja,ja,ja).

Posted by Héctor Sepúlveda C. on August 22, 2011 at 10:11 AM CLT #

Otra reflexión. Ayer se repitió una entrevista a Raúl Ruiz por C. Warnken. Allí el primero mencionaba a la "gotera" tan típica chilena, y que aparece a cada rato en nuestras vidas y recuerdos, recordándonos nuestra levedad. El sonido de las puertas y ventanas que suenan en el film de Wood cumplen el mismo papel. Es verdad, las goteras y el chirreo de las puertas parece que recuerdan a cada rato el Chile profundo,... y pobre. Esta es una observación "razonable", y no racional, como diría Cavallo.

Posted by Héctor Sepúlveda C. on August 22, 2011 at 10:20 AM CLT #

Estimado Dn. José:
No he visto aún "Violeta...", porque vivo en una ciudad del sur de Chile, pero la espero con ansia. Leí a Cavallo, y me confieso otro de los tontos. Pero del que una película se hable tanto, y entregue tantas emociones, ya habla muy bien de ella.
Que Chile no se se quede sin memoria. Veamos Violeta.

Atte.

Posted by Claudio Véliz on August 22, 2011 at 12:42 PM CLT #

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