Ha muerto Constanza
May. 12 , 2012
Constanza Verdugo (Coni), una valiente muchacha de 19 años, ha muerto en la noche del jueves 10 de mayo. Nació con fibrosis quística, una terrible enfermedad y su única esperanza era el trasplante de pulmones. Por distintas y confusas razones, en los últimos dos años entró y salió de la lista nacional de prioridades para trasplante. La condición social de pobreza de la familia no ayudaba a impulsar su caso...
[Read More]La tendencia ha ido con más frecuencia en sentido contrario
Apr. 10 , 2012
En 1973, el economista E.F.
Schumacher publicó el libro “Lo Pequeño es Hermoso”, que pronto pasó a
ser la Biblia de la economía a escala humana y hasta el día de hoy es
recordado por devotos ambientalistas...
Hitchens y Havel: El Tábano y el Pepe Grillo
Dec. 19 , 2011
Con breves días de diferencia han fallecido dos de las más potentes voces públicas de nuestro tiempo: Christopher Hitchens, el escritor y periodista británico que se erigió como el tábano mayor de la
intelectualidad de hoy, y Vaclav Havel, el dramaturgo checo, gentil y justo, pero perseverante hasta el sacrificio, que lideró la “revolución de terciopelo” y llegó a ser presidente de su país...
El gobierno de las universidades estatales
Aug. 27 , 2011
Soy profesor de la Universidad de Chile y el año 2009
apoyé las demandas de los alumnos que se tomaron la Escuela de Derecho.
Me pareció entonces que ese movimiento estudiantil anticipaba un
malestar que quizás resurgiría más tarde con fuerza. Estoy convencido
que la Universidad de Chile y, por extensión, toda universidad estatal,
necesita imperiosamente de cambios muy de fondo. También creo que para
realizarlos hacen falta decisiones políticas de gran vuelo, las que no
se adoptan, por lo general, si en la pantalla de las autoridades no se
enciende una luz de emergencia...
Abusos Bancarios
Apr. 21 , 2011
Quizás Ud. tenga su anécdota preferida sobre abusos sufridos como cliente de Banco. La mía es la siguiente: Por ciertos consumos de los turistas en Uruguay, ese país devuelve un porcentaje del IVA, suma que se acredita en la misma cuenta de la tarjeta. Revisando mis cuentas en Santiago, de vuelta de vacaciones, encontré todas las devoluciones acreditadas en la cartola mensual de mi tarjeta de crédito con un signo menos colocado antes de la cifra respectiva. Todas, salvo una, que por un obvio error de digitación se acreditó con signo más. El perjuicio no alcanzaba a los diez mil pesos. Reclamé ante mi ejecutiva. Días después recibí un mail de una oficina del banco pidiéndome hasta las fotocopias de las páginas de mi pasaporte para procesar el reclamo, el cual caducaba fatalmente en cinco días. Obviamente no tenía el tiempo ni las ganas de pelear los $ 10.000 como si fuera un trámite para obtener una hipoteca, de modo que el Banco se anotó un pequeño poroto. Multipliquemos estos porotitos que los bancos se anotan por decenas de miles y tendremos interesantes ganancias. Agréguese a ello los intereses usurarios que cobran las tarjetas de crédito, las pequeñas comisiones que carga el Banco por recibirle el dinero a uno, por guardárselo, por ver si sigue ahí, por transferirlo, etc. y las ganancias se multiplican sin límite. De hecho, los bancos chilenos se hallan entre los que tienen una más alta rentabilidad del capital en el mundo. El origen de esta situación, además de la natural codicia humana, incentivada más todavía cuando no hay buenas regulaciones, es, a mi juicio, éste: entre las modernas técnicas de gestión se encuentra la de fijar metas a los ejecutivos. Para cumplirlas, un camino expedito es el de la explotación hormiga: pequeños cargos y cobros a innumerables personas que no van a hacer los interminables trámites que se exigen para recuperar montos tan pequeños. Los funcionarios de los bancos que están en contacto diario con la gente están amarrados de pies y manos. Sólo sirven de buzón de reclamos y pedidos para que después una oficina anónima del banco se encargue de desalentar al cliente de proseguir sus reclamos. ¿Que los bancos y la intermediación financiera en general son esenciales para la marcha de la economía? Claro que sí. ¿Que no se trata de ahogarlos en regulaciones? Por supuesto que no. Pero la rienda suelta que campea en nuestro mercado deja en la indefensión a los consumidores. ¿Un SERNAC financiero? Haría harta falta, pero uno con herramientas eficaces y no puramente cosméticas. Y entre las herramientas más eficaces se cuentan éstas: que se puedan presentar reclamos por e-mail, con mínimos requisitos; que haya un plazo breve para resolverlos; y que con un número determinado de reclamos del mismo tipo, debidamente comprobados, se ajusten las reglas para prevenir que no sigan ocurriendo los abusos.
Los Abusos Sexuales y el Celibato
Apr. 05 , 2011
Regreso al tema de los abusos sexuales del clero, un año después de mi último blog sobre este problema, porque han pasado muchas cosas desde entonces: nuevas relevaciones, insostenibles actitudes de negación por parte de líderes religiosos y una significativa evolución de la opinión pública. Trataré de razonar a partir del sentido común, el cual no siempre es una guía certera pero al menos nos ayuda a plantearnos preguntas relevantes.
Para empezar digamos que el peligro de enfrentar ciertas verdades no reside en reconocer los hechos mismos sino en lo que decidimos como sociedad sobre la base de tales hechos. Por ejemplo, sabemos que los varones no pueden parir ni amamantar y que las mujeres tienen, en promedio, un rendimiento atlético algo menor que los hombres. Negar esas y otras diferencias es absurdo. El punto es qué hacemos a partir de tales comprobaciones. Valerse de ellas para discriminar arbitrariamente no sólo no tiene sentido lógico sino que es moralmente condenable. De modo parecido examinar qué pueda tener que ver el celibato o la homosexualidad con los abusos sexuales que se han hecho públicos, no significa que se propicie una actitud de prejuicio en contra de éste o aquélla.
Es una realidad que en tiempos recientes la sociedad ha evolucionado hacia una mayor aceptación de la diversidad sexual. Sin embargo, quizás por un comprensible temor de que pudiera haber un retroceso en esta materia, a veces se afirman conclusiones no comprobadas. Por ejemplo, se dice que no hay relación alguna entre la pederastia y la homosexualidad. Bien puede ser así, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Lo que sí creo, como una hipótesis tentativa que podría ser refutada, es que el impulso pederasta es más frecuente entre los varones que entre las mujeres porque, en general, los hombres, sean heterosexuales u homosexuales, se sienten atraídos con más fuerza hacia potenciales parejas jóvenes.
Vamos, entonces, al grano. Estos son algunos puntos sobre celibato sacerdotal y abusos sexuales contra menores que merecen mayor investigación pero respecto de los cuales el sentido común nos entrega indicios preliminares:
1. Probablemente el impulso sexual puede ser contenido o "sublimado" por muchas personas, pero lo común es que ello no se pueda lograr, o bien que se consiga a costa de serias consecuencias psicológicas o de otro tipo.
2. Tradicionalmente, la Iglesia Católica y la sociedad han escogido ignorar que en todo tiempo y lugar existe un porcentaje de la población de orientación homosexual. Este tabú homofóbico ha estimulado a muchas personas homosexuales a ingresar al sacerdocio, sea con el afán de evitar una hostilidad social o bien como un intento de vivir una vida de castidad. En los hechos, por tanto, ha habido un porcentaje mayor de personas de orientación homosexual en la iglesia que en la población en general (algo parecido ha sucedido en ciertas ocupaciones que dan la posibilidad de vivir una vida protegida del escrutinio social del propio país o ciudad).
3. En las reglas de la Iglesia, la educación y atención espiritual de los niños está a cargo, principalmente, de religiosos; y de la de las niñas, en manos de religiosas.
4. Todos los hechos anteriores, que incluso reconoce, en una reciente entrevista, un senador de la Alianza, generan una seria situación sistémica, no sólo individual, porque se coloca a un porcentaje de personas de vida religiosa y orientación homosexual en constante contacto con gente joven del sexo que les resulta atractivo. Por supuesto, también se dan abusos de parte de sacerdotes heterosexuales hacia muchachas que ellos guían espiritualmente, pero las ocasiones de riesgo son objetivamente menos frecuentes.
5. En otras palabras, hay algo en el sistema mismo de celibato que favorece estos problemas que hoy enfrenta la Iglesia. Cuando se informa que sólo en una diócesis (Boston) ha habido 117 sacerdotes implicados en conductas de abuso sexual y se considera que el problema ha salido a luz en innumerables países, involucrando a muchos otros centenares de clérigos, intentar reducirlo a una cuestión de culpas individuales es tratar parar una ola con la mano.
6. Por tanto, la Iglesia debe enfrentar la cuestión del celibato (podía pasar a ser optativo). También debe abrirse realistamente a la posibilidad de tener religiosos o religiosas de una identidad u orientación sexual minoritaria, célibes o no. Si no lo hace pronto (y no se ve probable que lo haga) lo deberá hacer más tarde o más temprano a un costo mayor.
Mechoneos, Capoteras, Peladillas y Manteos
Mar. 08 , 2011
Atravieso el patio de la Escuela de Derecho y lo encuentro poblado de estudiantes entregados a la costumbre anual del mechoneo. En sus modalidades más leves, los nuevos alumnos(as) son parcialmente desvestidos, enharinados, embarrados y mojados por sus condiscípulos(as) más veteranos, o bien sometidos a beber alcohol o ingerir porquerías. Las versiones más rudas llegan a ser ataques francamente delictuales. ¿Cuándo comenzó esta práctica en las universidades? Recuerdo que en mi época de estudiante de derecho, los que ingresábamos a la Escuela nos enfrentábamos en la primera clase con un joven parado frente al pizarrón quien posaba de ayudante del maestro. Este "académico" salía corriendo cuando se aproximaba el verdadero profesor. Al año siguiente, nosotros, ya en segundo año, repetíamos la broma con los novatos. No sé si fuera muy ingenioso pero al menos no era cruel ni denigrante. Estas "gracias" empezaban ya en el colegio. Por esa época todavía subsistía, aunque en fase de extinción, el manteo, que consiste en elevar a alguien repetidamente por los aires con la ayuda de una manta sujeta por las esquinas. Es una travesura de no muchas consecuencias que tiene siglos de antigüedad (de hecho, en "Don Quijote" se incluye un episodio de manteo de Sancho Panza). Claro que era también una forma de lo que hoy se conoce como bullying, pues se escogía como víctimas a los más vulnerables. Por lo demás, las modalidades más rutinarias del acoso escolar (golpes, burlas, insultos, aislamiento) existían antes como hoy. Puede ser que actualmente sean más frecuentes y graves o quizás en parte esa impresión se explica por una mayor conciencia y preocupación sobre la realidad y efectos del bullying. Sin embargo, ya entonces eran comunes dos "ritos" escolares violentos. Uno era la capotera: un muchacho doblado en dos recibía repetidas palmadas en la cabeza de parte de un grupo de compañeros que lo rodeaban. En su versión más agresiva, la capotera podía dejar a la víctima semi-inconsciente. El otro era la llamada peladilla, palabra que para la Real Academia de la Lengua denota una especie de almendra confitada, pero que en el ambiente escolar de entonces consistía en un verdadero vejamen sexual, cuyo más característico componente era verter tinta sobre los genitales del afectado. Por ahí he leído que los estudiantes universitarios del medioevo solían "iniciarse" mediante riñas con armas blancas y que ostentar cicatrices era un signo de veteranía y distinción. Por otra parte, los antropólogos analizan los llamados ritos de iniciación. Algunos se apresuran a darle tal calificativo al mechoneo universitario. Conocidos son también los abusos de los cadetes mayores contra los recién ingresados en las escuelas militares, algo vívidamente narrado en "La Ciudad y los Perros", la primera gran novela de Mario Vargas Llosa. Así podrá ser o haber sido. Sin embargo, si medimos el progreso de la decencia humana por una paulatina mayor consideración hacia los demás y entendemos lo divertido como una broma que sorprende, entretiene y causa hilaridad, el mechoneo de hoy no califica ni como humanamente decente ni como gracioso. No es necesario abundar sobre las transgresiones a la mínima decencia que implican estos ritos forzados de sometimiento y humillación. En cuanto al humor, bastaba hoy ver el rostro de los participantes en el patio de la Escuela de Derecho, mecánicamente efectuando las rutinas del mechoneo, como quien hace cola para un trámite burocrático, para convencerse que las víctimas propicias no son solamente los universitarios novatos, sino también el mismo ingenio.
¿Otras Especies Humanas?
Jan. 27 , 2011
En enero del año 2000 tuve el privilegio de conversar con el Dr. Meselson, un renombrado biólogo de la Universidad de Harvard.. En ese encuentro me dijo que había tres principios ineluctables sobre nuevos inventos o descubrimientos, sean estos referidos al poderío nuclear, la genética u otro campo: (i) una vez inventados ya no se pueden desinventar; (ii) si una persona, grupo o entidad se interesa por emplearlos, más tarde o más temprano se usarán; (iii) cada vez se volverán más baratos y accesibles...
[Read More]Crisis Anunciadas
Nov. 01 , 2010
Hoy no vivimos un tiempo de grandes crisis como nación. Debiera, por ello, ser un momento más propicio para considerar nuestro futuro. Con ese fin, es conveniente comenzar por recordar algunas enseñanzas que la historia nos ha (o debiera haber) inculcado:
No todo cambio significa progreso, pero todo verdadero progreso ha tenido su origen en algún giro radicalmente novedoso y sorpresivo, el cual ha sido, en un comienzo, fuertemente resistido.
Abrazar irreflexivamente todo cambio de fondo supone, la mayoría de las veces, saltar al vacío y arriesgar grandes pérdidas. Rechazarlos instintivamente implica cerrarse a la posibilidad de progreso. He ahí el meollo de los principales conflictos ideológicos y generacionales de todos los tiempos.
La actitud de apertura crítica hacia los cambios, sin rechazarlos de partida ni tampoco correr a aceptarlos, es indispensable y, a la vez, muy infrecuente. El temor a los cambios deriva del más poderoso de los impulsos inscrito en los genes de los seres vivos: el de conservación. Cuando se ha alcanzado un cierto equilibrio en las condiciones personales y grupales de seguridad y supervivencia, toda alteración mayor conlleva incertidumbre o la perspectiva de pagar un alto costo. Por tanto, suele ser instintivamente resistida.
Entonces, por definición, quienes proponen o impulsan grandes cambios son quienes buscan construir su propio nicho de identidad, realización y seguridad, en oposición a lo ya consagrado, que no les deja espacio. Se trata de jóvenes, de edad o de espíritu. Lo más frecuente, también, es que una vez que han alcanzado el éxito (si lo logran) se vuelvan renuentes a aceptar otras innovaciones.
El ejemplo más clásico de oposición al cambio inevitable es el movimiento llamado Ludita, que surgió en Inglaterra con el desarrollo de la producción industrial. Se fundaba en una oposición violenta a las máquinas y una nostalgia por la época de producción artesanal. Como un eco distante de aquello, en las últimas décadas ha habido incontables personas y empresas que rehusaron adaptarse a la revolución tecnológica binaria hasta que fue demasiado tarde.
Otra faceta de la resistencia a tomar decisiones que suponen grandes cambios o enfrentar muy elevados costos es la tendencia a postergar lo inevitable hasta que una trágica crisis toma la decisión en vez de nosotros. Dos ejemplos, uno tomado de la historia mundial contemporánea y otro de nuestro pasado reciente, ilustran este punto:
La renuencia de los poderes occidentales a detener a Hitler, cuando aún se estaba a tiempo, tenía su raíz en el temor al enorme costo que suponía entrar nuevamente a un conflicto bélico; en los hechos, la Segunda Guerra Mundial se desató de todos modos, dejando un saldo de destrucción y sangre cien veces peor que el más terrible de los escenarios que se buscaba, en vano, evitar.
Una parálisis política muy distinta, pero fundada en parecida imposibilidad de tomar decisiones difíciles, inmovilizó al Gobierno de Allende, de cara a un drama de final anunciado.
Hoy en nuestro país no se divisan, en el horizonte próximo, nubes agoreras de un inminente desastre. Sin embargo, no es demasiado temprano para anticipar que la desigualdad de oportunidades y la exclusión social que ésta genera, irán resquebrajando cada vez más nuestra convivencia.
Todo el mundo concuerda que una de las principales herramientas para enfrentar tal exclusión social es una educación de calidad para todos (esto vale también para la necesaria reforma del sistema universitario público y privado). El obstáculo es que alcanzar esa meta supone elevadísimos costos, decisiones muy de fondo y una voluntad nacional y política de mantener el curso de acción por un período de tiempo mucho más extenso que los plazos del calendario electoral. Por tanto, la tendencia es a dejarnos estar hasta que los hechos nos sacudan de arriba abajo.
Una conducción política superior podría, quizás, movilizar la voluntad nacional. La historia, lamentablemente, nos muestra que los pocos liderazgos que han logrado galvanizar la voluntad de toda una nación, se produjeron cuando ya había una crisis desatada y era preciso prometer al pueblo no miel y hojuelas, sino sangre, sudor y lágrimas. En tiempos más "normales", convencer a la gente de hacer grandes esfuerzos y sacrificios para alcanzar un objetivo o para evitar desastres que no se dibujan claramente en el escenario futuro es tarea sobrehumana. Pero no por ello menos necesaria.
Los Mineros y la Explotación Publicitaria
Oct. 12 , 2010
GEOTEC, la sociedad comercial dueña de la perforadora que alcanzó el refugio donde están los mineros, les envió camisetas con el nombre de la empresa para que se las pusieran al momento en que llegara de la sonda. Los mineros lo hicieron, asumiendo, supongo, en su aflictiva situación, que hay que seguir toda instrucción que viene de la superficie. El gobierno se enfureció al ver la grabación y la censuró.
¿Qué reflexiones provocan este y otros intentos de explotar publicitariamente el rescate?
1. Es cierto que la publicidad es inseparable de la vida y la economía modernas. La divulgación de productos y servicios puede ser, a menudo, engañosa, pero, en sí misma, es una función necesaria y permite, además, financiar los medios masivos de comunicación.
2. Interesa a las empresas asociar su imagen corporativa o su marca con valores positivos a los ojos de la comunidad. El objetivo final es siempre maximizar las ganancias (lo que es natural), para lo cual les conviene que el público consumidor tenga una imagen favorable de ella. Esto se puede hacer de una manera general y sutil – y más aceptable para el público – o de un modo más burdo. Ejemplo de lo primero son el financiamiento de las artes o de programas de educación o de salud que emprenden diversas empresas.
3. El camino más grosero consiste en solventar actividades de bien público, pero concebidas desde la división de marketing de la respectiva empresa, para intentar promover un producto, bajo el disfraz de filantropía, o bien para intentar contrarrestar el carácter nocivo del mismo. Por ejemplo, una marca de cigarrillos que financia un evento deportivo o una empresa que patrocina un concurso de arte, exigiendo que los artistas generen obras relacionadas con alguno de sus productos.
4. A veces, el mal gusto alcanza niveles de profanación. Es lo que ha sucedido en los últimos años, alrededor de la Navidad, cuando se ha instalado frente a La Moneda un árbol de pascua gigante cuyos adornos son símbolos de la Coca-Cola. Es también lo que acaba de intentar GEOTEC, buscando publicidad fácil en torno a una de las escasas ocasiones en que la vida moderna nos permite acudir a lo que nos queda de altruismo, solidaridad y esperanza.
5. Pregunta: ¿No hay también un aprovechamiento de una causa noble por parte de las empresas que patrocinan la Teletón a cambio de que sus productos sean vinculados oficialmente a esta campaña? Creo que sí, pero la sociedad se ha resignado al hecho que, de no mediar esta forma de publicidad, los niños discapacitados contarían con menos ayuda.
6. Segunda pregunta: ¿No aprovecha también el gobierno la publicidad del rescate de los mineros? Sí, aunque ésta puede ser una consecuencia inevitable (sin perjuicio de que sea también manipulada para maximizar sus efectos) del cumplimiento de su deber. Lo que resultaría menos aceptable sería que se subordinaran aspectos importantes de la operación de rescate con el fin de destacar el protagonismo del Presidente o de otras figuras políticas. Además, es reprobable que no se haya respetado la privacidad de la vida de los mineros y sus familias o de sus comunicaciones personales.
7. Tercera pregunta: ¿También los medios masivos de comunicación lucran con el rating de esta ultra-noticiosa situación? Sí, tanto los medios nacionales como los extranjeros. Sin embargo, al igual que sucede con las autoridades políticas, ello es una consecuencia inevitable del cumplimiento de su misión. Por lo mismo, sería similarmente reprochable que pasaran por encima de consideraciones básicas de ética periodística.
8. Ultima pregunta: ¿No se está legitimando este afán de explotar publicitariamente (y, por tanto, económicamente) este drama, mediante los consejos anticipados que todo el mundo entrega a los mineros de sacar el mayor partido posible de sus historias, una vez rescatados? En parte, sí. No obstante, sería de un moralismo discriminador y prepotente pedirles que sus penurias alimenten los bolsillos de tantos otros y no redunden en ningún beneficio propio.
Debates tramposos
Sep. 06 , 2010
Vuelvo sobre un tema que traté por escrito años atrás. Me refiero a la calidad del debate público, el cual siempre ha estado teñido de recursos tramposos pero en estos tiempos de medios masivos de comunicación y de opiniones vertidas a velocidad digital, se va deteriorando rápidamente. Pensemos en buena parte de los comentarios a los blogs para tener un indicio de la frecuencia con que se argumenta sin un mínimo rigor.
Para obtener un debate de calidad, sea en la arena pública, en el aula o entre amigos, deben respetarse ciertas reglas del juego que se vienen formulando desde hace milenios. La norma central es la que proscribe las falacias, esto es, las formas engañosas de argumentación que suelen convencer a un auditorio inatento, ignorante o emocionalmente comprometido. Estos recursos retóricos son muy abundantes y han sido debidamente catalogados. Basta tipear "falacias" en Google para encontrar completas descripciones de tales trampas discursivas.
Algunas falacias envuelven un error lógico, por el cual se arriba a generalizaciones precipitadas o a conclusiones insostenibles.
Sin embargo, las falacias más dañinas para la calidad del debate público son las irrespetuosas, esto es, las que consisten en descalificar al oponente o en distorsionar sus argumentos.
Las primeras se denominan ataques ad hominen. Su forma más extrema es la falacia conocida como "envenenamiento del pozo" que consiste en afirmar que el oponente es deshonesto o perverso y, por tanto, todo lo que de él provenga se encuentra contaminado. Una de las formas más comunes de envenenar el pozo es tachar al adversario de comunista, fascista, terrorista, reaccionario, pechoño, ateo, o algún otro calificativo que pueda desacreditarlo ante un auditorio determinado. Otra modalidad de descalificación ad hominem es la llamada falacia tu quoque (tú también) que procura demostrar que una crítica u objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, negándose a analizarla.
El ataque ad hominem pasa por alto la verdad evidente de que una aseveración puede ser correcta aunque quien la profiere sea un criminal. Por ejemplo, si un asesino convicto dijera que es de noche cuando efectivamente lo es, no pasaría a ser de día porque lo haya dicho un delincuente.
Por otra parte, el truco de retrucar al adversario, atacando algo que él no ha dicho, se conoce como la falacia del "hombre de paja". Por ejemplo, si uno critica acciones del gobierno de Hugo Chávez y le contestan que es partidario del imperialismo, cosa que no ha dicho, el argumento se dirige contra un "hombre de paja" que no ha aparecido en el debate (el imperialismo) con el fin de eludir la objeción que se ha formulado.
En el debate político de hoy, el recurso a los ataques ad hominem y a crear hombres de paja es pan de cada día. No es de extrañar. El político accede al poder y se mantiene en él por el voto de la gente, no por el apoyo de los eruditos, y en estos tiempos de opiniones fugaces, la tentación del argumento fácil, que pueda generar rápidamente la adhesión del ciudadano común, es, para muchos, demasiado seductora.
Dado que la discusión pública se desarrolla fundamentalmente a través de los medios de comunicación de masas, un paso efectivo para mejorar la calidad del debate sería capacitar a los conductores de programas de entrevistas o de conversación, sean de radio o televisión, para que conozcan las reglas más elementales de un debate de calidad. Armados de esa destreza, podrían advertir a los participantes de los programas que deben observar tales reglas y llamarles la atención, en el aire, cuando las transgreden. De este modo se iría educando también al público general.
Derechos de niños y adolescentes
Aug. 16 , 2010
Dentro de dos semanas se cumplirán 20 años de vigencia de la Convención sobre los Derechos del Niño, de Naciones Unidas.
Como se sabe, desde la segunda mitad del siglo pasado nos hallamos en una época de consagración internacional de derechos. Primero fue la proclamación de derechos humanos para toda persona. Más tarde, se establecieron derechos de ciertos colectivos a los que se debe protección o reconocimiento especiales. Muchos de estos últimos esfuerzos han sido lentos y dificultosos. Más aún, una vez obtenido el reconocimiento, por medio de convenciones o tratados, de los derechos de determinados colectivos, numerosos Estados se mantienen al margen del acuerdo o los aplican a su manera. Así ha sucedido con los derechos de la mujer, de poblaciones indígenas, de los trabajadores migrantes y, más recientemente, de los discapacitados. En lo que toca a los derechos de minorías sexuales, los avances se han logrado, gradualmente, mediante una interpretación amplia de la norma de no discriminación por sexo. En cuanto a las personas de la tercera edad, no hay todavía tratados (esto es, acuerdos obligatorios) de Naciones Unidas, sino sólo recomendaciones.
Con respecto a los niños (para la Convención, los menores de 18 años), la situación pareciera ser distinta. En todas las culturas se considera que la niñez tiene una vulnerabilidad transitoria, propia de su inacabado desarrollo. También se ve a los niños como objeto universal de afecto o como el germen de la humanidad futura y, en razón de ello, merecedores de especiales cuidados. Por lo mismo, hay una mayor disposición compartida a brindarles atención. De hecho, la Declaración de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que precedió a la Convención, fue una de las primeras de esta época de internacionalización de los derechos: data de 1959.
Sin embargo, la Convención que entró en vigencia en 1990, terminó por consagrar un cambio de mentalidad sobre los derechos del niño que un experto de UNICEF considera un giro "copernicano".
Con anterioridad a dicho cambio de paradigma, todavía acarreaba peso la doctrina de la "situación irregular". Es lo que me enseñaron en la Escuela de Derecho, largo tiempo atrás. Conforme a esta visión, los niños y adolescentes deben ser objeto de protección a partir de una definición negativa, basada en lo que no saben o no tienen, o en aquello de lo que no son capaces (por ejemplo, el niño desvalido, sin escolaridad adecuada, entregado a la vagancia o la explotación). A partir de la Convención, cuyo vigésimo aniversario pronto conmemoraremos, se impone la visión legal de que los niños y adolescentes tienen la calidad de portadores de derechos, como personas que son. Este reconocimiento ético de su dignidad y autonomía (sin perjuicio de las naturales limitaciones de esta última) es el fundamento de varias normas y principios, entre ellos: que no deben ser sujetos a discriminación, que tienen derecho a participación - dentro de los parámetros de su edad - y que se les debe protección integral, teniendo como norte su interés superior.
Como todo gran cambio de visión, esta nueva (o ya no tan nueva) concepción todavía debe difundirse, asimilarse y consolidarse. Sin embargo, lo más importante es verter dicha visión, progresivamente, en programas y políticas públicas dirigidas al desarrollo y protección plena de la infancia y adolescencia, sobre todo en materia de educación. Estas tareas recaen en el Estado, las familias y la sociedad civil. Desde el plano internacional, el apoyo puede venir de UNICEF, el organismo de Naciones Unidas especializado en la niñez, el cual ha contribuido significativamente a estos avances, incluido el impulso a la Convención sobre los Derechos del Niño. Entonces, más que una fecha para celebrar, el aniversario de la Convención debería ser motivo de renovada determinación de avanzar de verdad en el cumplimiento de los más esenciales de nuestros deberes como sociedad: los que tenemos para con las nuevas generaciones.
Calidad del periodismo
Jul. 06 , 2010
Es sabido que la libre expresión es la madre de las libertades en una sociedad democrática. Se sabe también que los medios de comunicación de masas son el vehículo privilegiado para ejercer dicha libertad. Por tanto, es esencial, para la salud de la sociedad moderna, que los medios publiquen debidamente informaciones, opiniones e ideas (además, naturalmente, de tener espacio para el entretenimiento y la publicidad). ¿Debidamente? ¿Quiere decir esto que la prensa debe ser veraz? Por supuesto, es altamente deseable que lo sea, pero ello no se puede imponer por ley. Antaño, un viejo profesor nos explicaba que es posible transitar, en sólo dos pasos conceptuales, todo el trecho que separa la libertad de la peor censura. Punto de partida: "¡Viva la libertad de expresión!". Paso 1: "La libertad, claro está, al servicio de la verdad". Paso 2: "La verdad, desde luego, calificada por la autoridad". Las falsedades sobre hechos que nos atañen personalmente, deben ser, por cierto, reparables. Una persona erróneamente aludida, tiene derecho a rectificación o respuesta en el mismo medio. El punto es el de la verdad sobre noticias de interés público y, más importante aún, sobre la interpretación de éstas. Acerca de ello no es posible imponer un estándar determinado. La única solución consiste en que haya acceso a tantos y tan diversos medios de comunicación, que los lectores, auditores o televidentes puedan formarse su propia opinión. Además, tal diversidad fuerza a los medios a auto-regularse; de lo contrario perderían credibilidad y público (y, como consecuencia, viabilidad económica). Otro punto crucial es el del respeto a ciertos estándares básicos, por parte de los profesionales de la prensa. Naturalmente, los medios de comunicación tienen su orientación editorial. Por ejemplo, todo el mundo informado sabe que el New York Times es liberal y el Wall Street Journal, conservador; y que Le Monde Diplomatique en español está más a la izquierda que su versión en francés. Lo medular no es que tengan una línea determinada; el problema se presenta cuando esa línea influye también en aspectos más netamente técnicos o profesionales como los titulares, la forma de presentar las estadísticas, la compaginación, la selección de las fotos… Y acerca de esto ¿cómo andamos por casa? En la prensa escrita chilena, como se sabe, hay un duopolio. Esto genera una cierta variedad y competencia, pero muy insuficiente. En la Televisión abierta, existen unos cuántos canales. Sólo en la radio es posible hallar más diversidad; o bien en los todavía incipientes (aunque velozmente cambiantes) medios digitales. En un medio masivo no puede pretenderse que cada periodista tenga plena autonomía editorial. Sin embargo, en los mejores periódicos de países con larga tradición democrática, es común que la dirección del diario, esto es, la planta profesional, sea bastante autónoma respecto de sus dueños. Por supuesto, éstos designarán a un director más o menos afín con su propia línea política, ideológica o valórica. Pero los propietarios no intervienen en el día a día del trabajo periodístico. Tal autonomía relativa es bastante desconocida en los diarios chilenos, aunque en alguno se comience a insinuar más que en otro. Tanto o más grave es la manipulación de la presentación de las noticias, de acuerdo a las preferencias políticas del medio. Un solo botón de muestra: Bajo la presidencia anterior, cierto día, un importante diario santiaguino dedicó su titular de portada al hecho que un enfermo mental había quemado una imagen religiosa en la catedral. En la misma edición se consignaba, en páginas interiores, la noticia de una redada policial que condujo a la captura de centenares de delincuentes. Si estos sucesos se hubiesen producido hoy en día ¿cuál habría sido el principal titular?
¿Decano Duro de matar o statu quo duro de cambiar?
Jun. 14 , 2010
Mejor olvidarse de los nombres
May. 25 , 2010
Shakespeare ilumina hasta qué punto un nombre puede ser instrumento de prejuicios. En su célebre tragedia del amor adolescente, Julieta se pregunta sobre qué importa un nombre, cuando se entera que el de Romeo identifica al objeto de su amor a primera vista como miembro de los Montesco, la familia archienemiga de la suya. “Bajo cualquier otro nombre, la rosa exhalaría la misma dulce fragancia”, reflexiona la enamorada muchacha.
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