Aborto: Aprender a Debatir
May. 05 , 2012
Pocos temas dividen más profundamente a las sociedades modernas que el aborto. Cuando las posiciones sobre cuestiones valóricas se polarizan al extremo, suele generarse una negativa por parte de todos a aceptar incluso lo más evidente, por un temor no declarado de que si se admite que es de día, cuando efectivamente el sol está alto, quién sabe qué argumento sacará el oponente, apoyándose en esa admisión...
[Read More]¿Excepcionalidad militar?
Apr. 15 , 2012
Las noticias sobre el mantenimiento del avión de la FACH siniestrado en Juan Fernández han puesto sobre el tapete el tema del secreto militar. Este tópico es parte de uno mayor: la excepcionalidad militar...
[Read More]La tierra es plana
Jan. 08 , 2012
“Yo respeto todas las ideas”, se suele decir. Pues yo y muchos otros, no. El respeto lo merecen la dignidad de las personas que expresan las ideas y su derecho a formularlas, no las ideas mismas...
[Read More]El desborde estudiantil y el año 2012
Dec. 22 , 2011
Este año, el movimiento estudiantil dejó en claro lo que muchos aún no advertían: no vivimos una época de cambios sino un cambio de época...
[Read More]El caso de los exonerados
Oct. 21 , 2011
La Comisión Rettig certificó a más de 3.000 víctimas fatales de violaciones de los derechos humanos. Luego de 20 años, se supo de seis calificaciones equivocadas, esto es, un 0,02%, porcentaje bastante inferior a la tasa de error judicial. La Comisión Valech concluyó, inicialmente, que cerca de 29.000 personas habían sufrido prisión política durante la dictadura militar. Su trabajo también fue riguroso: Una vez reabierta, se presentaron más de 30.000 nuevas peticiones, pero sólo se aceptaron 9.800 de ellas...
[Read More]Liderazgo para tiempos de grandes cambios
Sep. 30 , 2011
Hay tiempos de sosiego político, de crisis y de
grandes cambios. Los liderazgos que se requieren para estos distintos
períodos son muy diferentes....
El futuro de la televisión nacional
Sep. 13 , 2011
Ya antes de la tragedia de Juan Fernández, en TVN, de cuyo Directorio
soy miembro, nos preguntábamos sobre el futuro de la televisión abierta y
el de un canal como el nuestro...
¿Otoño árabe?
Aug. 12 , 2011
En México fue Tlatelolco, en 1968. En China, Tiananmen, en 1989. En ambos espacios cívicos hubo manifestaciones masivas que fueron ahogadas en sangre. Entonces no existían las redes sociales actuales que algunos consideran una plaza pública virtual. Podrá ser así, pero esta nueva tecnología de hoy se usa también para convocar a la gente a un lugar perfectamente físico. Así, los indignados madrileños citan por Twitter a la Puerta del Sol; los londinenses, a Trafalgar Square y los santiaguinos a la modesta Plaza Italia, al menos como punto de partida, pues el verdadero sitio de manifestaciones es la
Alameda...
¿Reordenamiento político?
Jul. 04 , 2011
"No hay política sostenible sin partidos". Esta afirmación ha sido
desde siempre un axioma del discurso democrático. Se suele olvidar, sin
embargo, que el sistema moderno de partidos políticos se estructuró sólo
hace poco más de dos siglos...
Como para llegar y llevar
Jun. 15 , 2011
"Que el comprador esté vigilante", dice una antigua máxima de la cultura
económica anglosajona. Es decir, no le correspondería al Estado
proteger a los consumidores de su propia desidia o necedad, pues no
habría mejor juez que nosotros mismos sobre lo que más nos conviene...
Acuerdo de vida en común
May. 31 , 2011
Los grandes cambios sobre ética social en los últimos dos siglos han consistido en intentar superar formas de exclusión...
[Read More]La responsabilidad de escoger
May. 19 , 2011
Sólo los niños pueden permitirse pensar en el "qué" de las cosas y no en el "cómo", a la manera del chiste de Woody Allen...
[Read More]Bin Laden: La justicia y la guerra
May. 04 , 2011
La guerra contra el terrorismo va más allá de lo justificable, pero existen serias amenazas que no es posible enfrentar sólo con medios policiales...
Kennedy y Obama: Comparando 50 años después
Mar. 23 , 2011
En carisma y estilo, Obama y Kennedy son comparables. Al igual que Barack H. Obama, John F. Kennedy proyectaba un aura irresistible de juventud, progresismo y feliz matrimonio con esposa chic (hecho desmentido posteriormente con las revelaciones sobre las infidelidades del fallecido presidente). Por esa época incontables niñas nacidas en América latina fueron bautizadas como Jacqueline y otros tantos niños con variaciones fonéticas del nombre o apellido del desafortunado presidente. Pero la verdad es que, imagen pública aparte, Kennedy representaba los intereses de su país (¡era que no!). En 1961, América latina tenía una alta prioridad para los Estados Unidos, cuya política exterior siempre consideró este territorio como su "patio trasero". Dos años antes, Castro había llegado al poder en Cuba. A poco de asumir el mando Kennedy, Estados Unidos intentó derrocar a Fidel lanzando la invasión de Bahía Cochinos, que se venía preparando desde el gobierno previo de Dwight Eisenhower. Luego del fiasco de este intento por derribar a Castro, Kennedy, asesorado por sus asistentes más cercanos (llamados los "Egg Heads" por su preparación universitaria) anunció un plan para América latina, motivado por el afán de detener la creciente influencia castrista. Nació así el programa llamado "Alianza Para el Progreso". Este contenía dos partes: por un lado, enfrentar las amenazas de seguridad política que se veían venir en los países de América, mediante la capacitación de sus fuerzas armadas y policías. Por otro, atacar las "causas de fondo" del descontento social en la región, promoviendo reformas económicas (sobre todo, tributarias), alfabetización y reforma agraria; a cambio de ello, Estados Unidos comprometía un aporte de hasta 20 mil millones de dólares. Se decía que la Alianza para el Progreso era para América latina el equivalente del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa, luego de la Segunda Guerra Mundial. Chile fue el alumno más mateo y recibió, proporcionalmente, la mayor cantidad de ayuda. Sin embargo, el plan fue un fracaso. Las clases privilegiadas de la región detestaban las reformas propuestas y los tiempos políticos estaban caldeados. Ya en 1964, el gobierno de Lyndon Johnson, quien asumió como presidente luego del asesinato de Kennedy, aprobó el golpe de estado que derribo a João Goulart, en Brasil. La Alianza para el Progreso se concentraba cada vez mas en lo militar y policial, dejando de lado los cambios económicos y políticos. Menos de 15 años luego del anuncio de Kennedy, la mayor parte de América latina estaba gobernada por dictaduras militares. Hagamos un veloz fast forward hasta el presente. Un Barack Obama lleno de carisma, estilo y esperanzas, escoge a Chile para dar un discurso dirigido a América latina que se vaticinaba seria una especie de Alianza para el Progreso 2.0. Centenares de personas política, económica o socialmente influyentes lo aguardaron en el Centro Cultural de la Moneda por dos horas y media, copucheando, consultando su Blackberry o twitteando. Obama hizo su entrada destilando embrujo y pronunció un discurso de unos 25 minutos con impecable manejo escénico, ayudado por unos tele-prompters de última generación. Su speechwriter es muy profesional, pero no se compara con Ted Sorensen (fallecido el año pasado) el legendario autor de los discursos de Kennedy, entre ellos ese de "no preguntes que puede hacer tu país por ti, sino que puedes hacer por tu país". Sin embargo, un escritor solamente le da forma a los materiales de fondo que le entregan y si este discurso de Obama sobre una "Sociedad de las Américas" fue solamente retórica es porque la política de los Estados Unidos hacia esta región carece de sustancia. El mensaje del actual presidente de los Estados Unidos no reveló ningún programa semejante a la Alianza Para el Progreso (por lo demás, ese mítico plan fue un sonado fracaso). Las prioridades geopolíticas se sitúan ahora en el Este de Asia, en Afganistán, Irán y el mundo árabe. Estados Unidos ya no tiene el poderío incontestado de antes. Por tanto, un apretado viaje relámpago, unas aspersiones de agua bendita por aquí y por allá, y un montón de charm. Es lo que hay…
El Mundo Arabe y las Oleadas Revolucionarias
Mar. 03 , 2011
En los últimos tres siglos ha habido varios ejemplos de revoluciones que se esparcen por toda una región del mundo. Algunas han tenido un objetivo de emancipación nacional: A comienzos del siglo XIX, las guerras de independencia en los países de América; mucho más tarde, en las décadas posteriores a En cuanto a oleadas de insurgencia democrática (o, si se quiere, anti-autoritarias) destacan las revoluciones del año 1848 en muchos países de Europa. Aunque en el corto plazo fueron controladas por los poderes de turno, sí hubo consecuencias de fondo, aunque algunas se manifestaron sólo mucho tiempo después. Parecido sello pro-democracia tuvo, hace poco más de veinte años, el derrumbe de los regímenes comunistas de Europa Central y Oriental. Y ahora el mundo árabe… Los levantamientos que pusieron fin de los gobiernos personalistas de Ben Ali, en Túnez y de Mubarak, en Egipto, que están generado una guerra civil en Libia y que tienen en ascuas a la mayoría de los demás países árabes, son, en primer lugar, sorpresivos. Nadie en estos países o en la comunidad internacional los vino venir. También se puede decir que no se trata de revoluciones anti-coloniales. Está claro que se dirigen contra los regímenes establecidos, o, al menos, contra sus líderes eternizados en el poder. Pero ¿se trata de revoluciones democráticas?. La respuesta más cauta es que es demasiado pronto para saberlo. Hay algunos factores que apoyan el optimismo, si no de resultados prontos, por lo menos a mediano y largo plazo: la globalización de las aspiraciones de libertad, justicia social y acceso a oportunidades, así como el potencial movilizador de las nuevas tecnologías de comunicación. Hay también, razones para moderar al entusiasmo. Una de ellas es que las fraternidades islámicas, aunque minoritarias en muchos de estos países, son unas de las pocas organizaciones cohesionadas – si no las únicas – , capaces de actuar como un partido político férreo. Es cierto que en los últimos años se han desatado en Occidente prejuicios contra el Islam. Pero no se necesita ser un Sam Harris o una Oriana Fallaci, considerados por muchos como los paladines de la islamofobia, para concordar que, con la excepciones del caso, los clérigos musulmanes y gran parte de los fieles no han aceptado aún ni el principio de separación de religión y Estado ni que los individuos tengan derechos más allá del poder temporal o confesional. Otra de las razones que llama a no esperar grandes cambios demasiado pronto, es que los poderosos los grupos de interés (por ejemplo, los líderes militares egipcios) podrán tolerar algunos cambios pero siempre que no afecten sus privilegios establecidos desde hace largo tiempo. Entretanto, fuera del Medio Oriente, las naciones más poderosas aguardan y calculan. Es sabido que los países se movilizan principalmente por consideraciones - comúnmente cortoplacistas - de interés nacional o bien por consideraciones geopolíticas dominadas por la noción de estabilidad. ¿Habrá una marejada de refugiados árabes llegando a nuestras costas a pedir asilo? ¿Cuáles serán los efectos en la economía internacional? ¿Cómo se ve afectado el sistema de equilibrio de poderes en el Medio Oriente?. Comoquiera que sea, el curso de la historia demuestra que las reivindicaciones de las mayorías se van abriendo camino, en esta década o la otra, en el presente siglo o en el siguiente. Y revela que este proceso no sólo se ve impulsado por las ideologías o los intereses materiales, sino también y crecientemente, por las posibilidades que ofrecen los cambios tecnológicos. En suma y parafraseando a Churchill, puede ser que lo que está sucediendo no sea el fin de la autocracia en el Mundo Arabe. Quizás tampoco sea el principio del fin. Pero ciertamente parece ser el fin del principio.

