Los casos de la Sra. María y de don José
Feb. 03 , 2012
La vida está repleta de hechos casuales, algunos delos cuales favorecen y otros perjudican o dañan a las personas. Todo el mundo especula, con derecho, acerca de los designios personales; algunas personas piensan que todo está predeterminado, mientras que otros le asignan al esfuerzo y empuje personal la mayor importancia. Quizás, exista una mezcla de factores, pero lo concreto es que los médicos asistimos en muchas ocasiones, a situaciones que nos sorprenden, a circunstancias casuales que cambian el destino y la vida de las personas.
La Sra. María acompañó un día a su hermano a la consulta, un viejo conocido a quién le realizamos una colectomía subtotal por un cáncer de colón algunos años atrás. En la historia familiar, que siempre debe realizarse, se describen varios casos de parientes de primer y segundo grado que fueron tratados por canceres gástricos y colorectales. Al término de la entrevista, me dirijo a ella y le señalo que sería conveniente que se realizara exámenes dado los pesados antecedentes familiares; ella me contesta que ya se lo habían sugerido, pero que no se los había realizado por diversos motivos. Le hice la orden correspondiente para la colonoscopía y me olvidé. Dos meses después consultó con el resultado de la colonoscopía, que describía un cáncer de colón derecho. Se etapificó, se realizó una resección del segmento colónico comprometido y se mejoró. El estudio de la pieza operatoria no reveló metástasis a los linfonodos, por lo que no requirió quimioterapia.
El caso de José es más curioso y él, me lo relató, en un control postoperatorio cuando le comuniqué, con el informe de la biopsia en la mano, que el cáncer gástrico que le extirpamos por medio de una gastrectomía total, era precoz y por lo tanto, tenía un 95% de posibilidades de curación a cinco años plazo. Con una amplia sonrisa en los labios me dijo: doctor, le voy a contar como me diagnosticaron este tumor. Yo soy chofer de buses y hace un mes, un carabinero me sacó un parte. Yo estaba muy molesto, enrabiado y entonces me dije, bueno, voy a pedir una licencia médica para descansar y pasar éste mal rato. Visité un médico, él me interrogó y yo le expresé que tenía algunas molestias en la boca del estómago, exageré un poco para justificar la licencia; el doctor me dijo después de examinarme: viejo, tu examen clínico es normal, pero tú tienes cincuenta años y sería bueno que te hicieras una endoscopía alta. Imagínese la sorpresa, apareció un cáncer y aquí estoy. En realidad estoy tan agradecido del carabinero que me sacó el parte. La carcajada fue generalizada. Todos nos alegramos de la situación; estábamos sorprendidos.
Estas dos situaciones nos demuestran que, además de la casualidad, debemos pensar en buscar los tumores más frecuentes, especialmente cuando hay antecedentes familiares o cuando se cumplen ciertos años, aunque no existan síntomas. Como lo hemos expresado anteriormente, existen guías internacionales que recomiendan la edad y el tipo de exámenes a realizar para detectarlos. Si esperamos los síntomas para hacer el diagnóstico, seguramente será demasiado tarde.





Saludos
Posted by Pablo on February 07, 2012 at 12:11 AM CLST #
Posted by Juan Stambuk on February 07, 2012 at 05:59 PM CLST #
La genética y, por ello, los antecedentes familiares de enfermedad, los riesgos ambientales (consumo de cigarrillo, exposición a sustancias químicas como el asbesto, drogas, tipo de alimentación, la obesidad) son considerados.
La radiología preventiva nos apoya: mamografía, radiografía de tórax, ecotomografía, etc
Posted by Roberto Miranda L. on February 10, 2012 at 07:25 PM CLST #
Lamentablemente no especificaba. Sólo fue una frase que apareció muy destacada en la edición del domingo pasado .
Posted by Pablo on February 13, 2012 at 12:39 AM CLST #