El conflicto de las Universidades: entre lo público y lo privado
Jul. 17 , 2011

En medio de toda la escaramuza y entre tanta borrasca, aparece este libro, “El conflicto de las Universidades: entre lo público y lo privado”, editado por José Joaquín Brunner y Carlos Peña, ambos ampliamente conocidos por su (dis)posición a reflexionar sobre temas de educación y por su esfuerzo de plasmar en textos sus argumentos.
Saben de ello y saben lo que significa, sobretodo por la ausencia-necesidad que tiene nuestro país (pobrísimo de este tipo de iniciativas editoriales) de argumentos más alejados de la pasión. No es que no existan en todo caso, el libro lo demuestra.
La escritura de argumentos (o los argumentos escritos) comprende una actividad que tiene un sentido no sólo de claustro académico, sino también de ágora pública. No obstante, se trata de un ágora especial destinada, en este caso -creemos-fundamentalmente a policy makers, lobbystas, y a todos quienes se dedican a la política académica-educativa.
Lo anterior no debe mirarse como una falsa paradoja o como un déficit del libro. La actual crisis de la educación superior tiene como causa primera y última –no cabe ninguna duda- otra crisis más fundante: la crisis de pensamiento de las políticas educativas que en su minuto impulsó la dictadura y luego, un minuto más tarde, la Concertación. Brunner, en ese sentido, no es ajeno a esa crisis de pensamiento, que entiéndase bien, no es una crisis de racionalidad, sino de paradigmas.
El pensamiento neoliberal en educación ya resulta insoportable en nuestra conciencia ciudadana. Carlos Peña sabe de esto y lo ha (des)escrito.
Hoy, nuestro modelo de educación superior, está llegando a su fin. La conciencia que hoy tenemos del modelo es infinitamente más crítica que la que teníamos hace 5 años. Tal desmoronamiento, en tan breve plazo, se debe a diversos factores, pero fundamentalmente porque está naciendo una sociedad que no soporta ni el libremercadismo en educación, ni el abuso de los mercaderes de educación privada, ni menos las calamitosas desigualdades del sistema de educación superior.
¿Es hora de pactar una transición a otro modelo, sin ocultar por cierto la palabra “transición” y otorgándole toda la seriedad y profundidad que ella pueda tener?, ¿Es hora de sentarse a agendar los cambios, de tal manera de evitar, por un lado la violencia, y por otro, nuevas injusticias estructurales?
El libro editado por Brunner y Peña contiene 15 interesantes ensayos. Me focalizo en el de Pedro Morandé que se titula “Lo público y lo privado en el sistema universitario chileno: visión desde la cultura”. Consideré tremendamente pretensioso el título –atractivo- así como me interesó saber la posición de Morandé al respecto.
Pedro Morandé, nos informa el libro en su parte final, es sociólogo de la PUC, doctor en sociología por la Universidad de Erlangen-Nürnberg. Varias veces prorrector de la PUC y hoy decano de la Facultad de Ciencias Sociales de esa casa de estudios. Miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y miembro de número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.
Escribe un ensayito de 18 páginas sin bibliografía. No obstante nos entrega tres citas bibliográficas al pie de página: la primera, de Helmut Schelsky (sociólogo nazi converso después de la segunda guerra mundial); la segunda, de Hannah Arendt (filósofa judía germano-americana); la tercera, de Martín Heidegger (filósofo nazi, discutidamente converso).
Schelsky es reconocido por su sociología del sistema universitario, Arendt por su extraordinaria filosofía ético-política, y Heidegger por ser uno de los grandes pensadores “metafísicos” del siglo XX. Las dos primeras citas las usa para reforzar la idea de “solitud” del pensamiento; la de Heidegger en cambio, la usa para reforzar una crítica a la sociedad moderna funcionalizada, industrializada y tecnificada que rompe con la tradición clásica del pensar y del saber, para producir la emergencia de un saber reducido a información utilitaria, pragmática y económicamente relevante.
Siguiendo ese argumento, Morandé realiza una crítica conservadora al modelo de universidad actual por considerar que ha reducido el saber a información, y ésta en factor de negocio competitivo en el mercado del conocimiento: “… lo que se privatiza no es el saber como tal, sino los resultados asociados a las expectativas comerciales que origina un saber considerado información. Por ello, desaparece el sabio, quien trataba su saber como un bien público, y aparece el investigador-empresario, quien, sea que trabaje solo con sus colegas universitarios o se asocie dierctamente con consorcios empresariales, generará la necesaria intransparencia para apropiar privadamente la información obtenida”.
Hasta ahí el Morandé crítico del “sistema-universitario-actual”. El resto es una perorata tremenda, una blasfemia a su propia crítica. Su texto es algo así como “mi crítica es esta, pero el estado de cosas es de otra manera hoy, luego, mejor me acomodo al estado de cosas hoy”.
La verdad esperaba leer al Morandé de antaño. El conservador de fuste, con argumentos esencialistas de fuste. Ese Morandé de antaño, no tendría reparos en criticar el actual modelo (por razones distintas a las de un comunista) neoliberal. El conservadurismo verdadero jamás se entregará a los brazos del neoliberalismo en educación, seguramente por considerarlo propio de bárbaros. Pero lo mismo el verdadero liberalismo. Jamás un verdadero liberal pensará que la solución al problema de la educación pasa por la inyección de competitividad o realismo de mercado. Jamás. Por esa razón el modelo neoliberal chileno es único: debiese unir en una misma crítica a conservadores, liberales, progresistas y radicales. Pero no lo hace. Criticar el modelo produce miedo -creo- hasta en un veterano como Morandé: no llega al final con su crítica -hasta las últimas consecuencias- dejándola tirada al borde de su camino para concensuar él con el modelo. Léalo Ud. mismo.
¿Por qué?, ¿qué leemos finalmente en el ensayo de Morandé? No sé realmente. Para nada el relato de un oportunista. No digo eso. Morandé es un caballero. No es oportunismo. Tal vez sean los años los que a uno le quitan la audacia, pues para ser conservador o esencialista se necesita audacia. Tal vez leí mal: es lo más probable, pues hace rato que ando con la hermenéutica de mala puntería. Mejor paso a los otros ensayos. Tal vez encuentre en ellos menos conformismo (el que creo ver). Más autocrítica (la que creo no encontrar).
Veamos... comienzo a leer otro de los ensayos "Las humanidades, lo público y la universidad" de Pablo Oyarzún. Veamos qué pasa.





Posted by Daniel Tello on July 18, 2011 at 09:16 AM CLT #