Juan Andrés Piña

Entrada Liberada

 

Tras las huellas de identidad

Feb. 27 , 2011

2 Comments

Publicado por La Tercera, 27 de febrero del 2011

Cuando, en marzo del 2009, se realizó el homenaje a Isidora Aguirre organizado por la Universidad de Santiago en conmemoración de sus 90 años, resultó inesperado para las jóvenes generaciones encontrarse con una escritora que ofreciera tanta variedad de registros humanos y creativos.

Para quienes no la conocían personalmente y solo se habían asomado en forma tangencial a su obra, fue sorpresiva su extrema vitalidad, su contagiosa energía, su claridad intelectual y su fino sentido del humor, así como la multiplicidad de facetas que desarrolló a lo largo de su vida. De alguna manera, Isidora Aguirre fue una adelantada en varios temas que después se pusieron de moda a lo largo de las décadas: el afán de una mujer por encontrar su voz autoral en un medio esencialmente masculino, la ruptura con un mundo familiar de "gente bien" (como se decía antes) que esperaba de ella una dedicación a las labores domésticas y su divergente posición política.

Esta pluralidad de afanes recorre toda su creación dramática, a través de una treintena de obras de naturaleza diversa: comedias (Carolina, Entre dos trenes, Tía Irene, yo te amaba); musicales (La dama del canasto, En aquellos locos veinte); creaciones de denuncia social (Población Esperanza, Los papeleros, Los que van quedando en el camino) y otras de recreación histórica (Lautaro, Diálogos de fin de siglo, Los libertadores, Bolívar y Miranda, El adelantado don Diego de Almagro).

En general, la dramaturgia de Isidora Aguirre se ha leído poco y mal, a veces con una óptica excesivamente ideológica, equívoca o deforme. Incluso algunos podrían juzgar esta dispersión como un ejercicio de ensayo y error, aunque existe una vigorosa línea de continuidad que la recorre, más allá de la contingencia en que fueron exhibidas o publicadas: el afán de conocimiento de ciertas raíces esenciales referidas a temas chilenos y americanos, la reinvención escénica de un pasado ignorado o remoto, la indagación en determinados acontecimientos en apariencia lejanos, pero que explican realidades actuales. La pérgola de las flores, considerada casi siempre como un sainete relumbrante y humorístico, contiene otros temas más profundos a los que pocas veces se hace referencia, como el descalabro humano provocado por la migración del campo a la ciudad o las oposiciones entre la tradición y la modernidad.

Una pregunta obsesiva siempre busca respuesta en casi toda la producción de Isidora Aguirre: ¿cuál es nuestro pasado y de qué manera nos influye en el presente? Incluso su teatro "político" (rechazado por el oficialismo más "revolucionario" de los años 60) esconde esa interrogante de una manera poética y profunda. Hasta Lautaro, en 1982, fue leída fundamentalmente como una metáfora de la batalla en contra del militarismo chileno imperante, en circunstancias de que el tema es que la fuerza de los conquistados nace del amor a la tierra que siempre les perteneció y no del odio al invasor.

En la amplia y multifacética obra de Isidora Aguirre hay un universo nuestro por descubrir, una pasión para conocer ese pasado que nos habla hoy e indagar con ella ciertas huellas básicas de identidad no advertidas aún en plenitud.



Comments:

Muchas gracias por esta columna. No conocía a esta escritora chilena y, por lo que señala usted, vale la pena conocer su obra.

Posted by Mauricio on February 27, 2011 at 08:20 PM CLST #

gracias por la información

Posted by omar on March 01, 2011 at 11:28 AM CLST #

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