Juan Andrés Piña

Entrada Liberada

 

Critica de teatro: Recreando la cuestion social

May. 28 , 2011

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Publicado en La Tercera, 28 de mayo de 2011

Aprovechando que la mítica canción de Víctor Jara Te recuerdo Amanda ya pertenece al imaginario nacional, Cinco minutos recrea ficticiamente la probable historia que dio origen a su letra. En esta propuesta, Amanda es una obrera de una fábrica textil y Manuel, un trabajador en la manufactura del calzado. Ubicados en una época imprecisa, ambos jóvenes representan el amor puro, el idealismo sin contaminaciones y la lucha por un futuro mejor. Consciente de las injustas condiciones laborales que aquejan a él y a sus compañeros, Manuel difunde progresivamente en su entorno el anhelo de radicales modificaciones, hasta llegar a una acción definitiva: la toma de la fábrica por parte de los operarios. Como habitualmente lo dicta la tradición literaria, el afecto de la pareja es simultáneo con su crecimiento ideológico y con sus afanes de lucha social, hasta desembocar en su dramático y breve encuentro que tan bien popularizó la melodía original.

Cinco minutos es una suerte de relato de amor y de esfuerzo, y funciona en un espacio propio de la marginalidad: los talleres industriales, los bares clandestinos y las habitaciones marcadas por la pobreza. Sin embargo, la dirección de Claudia Fernández propone aquí un giro expresivo diverso: el lenguaje corporal de los personajes funciona a la manera de elementos mecánicos, con movimientos espasmódicos y casi rituales, reproduciendo quizá aquella enajenación propia de la faena productiva que termina automatizando a quienes la ejercen. En este sentido hay una especie de ruptura o desdoblamiento entre los encendidos sueños reivindicativos planteados por los protagonistas y la tecnificación de su gestualidad. Dicha corporalidad se suma a las máscaras que cubren los rostros y a la mantenida acción física, que parece recrear la gráfica que retrató en su época, principios del siglo XX, el gran tema de la Cuestión Social.

Estos hallazgos expresivos  -homenaje sin duda a la estética que en Chile inauguró Andrés Pérez, gracias a sus aprendizajes en Francia- constituyen lo más interesante y original de la puesta en escena, y es parte de sus vigorosos contenidos teatrales. Sin embargo, la falta de síntesis en el relato y el registro monocorde en el estilo actoral le restan algo de su potencial escénico, aunque en su conjunto el montaje exhibe un creativo camino dramatúrgico para la compañía que lo llevó a cabo. Tanto su lozanía como su afán por recrear asuntos dolorosamente vigentes convierten a esta obra en un espectáculo destacado de la cartelera nacional.



Comments:

En Chile estan apareciendo los conceptos idealistas de los jovenes, quien no recuerda la frase "no estoy ni ahi", hoy, nuevamente los jovenes estan opinando y se estan manifestando muy fuerte por la web
Los que fuimos "hijos de la dictadura" podemos decir que el teatro fué la máxima expresión para manifestar el descontento popular y transmitirlo a los demás con una gran disciplina, recuerdo que mientras presentabamos la obra entregabamos los panfletos que la gente leia y los pasaba a otros.

Posted by Blanca on May 29, 2011 at 12:57 PM CLT #

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