Juan Andrés Piña

Entrada Liberada

 

Crítica de teatro: Escombros humanos y sociales

Apr. 02 , 2011

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Publicado en La Tercera, 02 de abril de 2011

Durante los 60 minutos de representación asistimos a una sucesiva oleada de imágenes, sensaciones y emociones.

Como tantos otros montajes chilenos de los últimos años, Soy tumba se estructura por la fusión de dos textos dramáticos de origen diverso. Por un lado contiene la historia de uno de los personajes de Las tres hermanas, de Anton Chéjov, y por otro algunos pasajes de Rumbo a peor, de Samuel Beckett. Originalmente esta obra breve del autor irlandés se titula Path to worst, y que los traductores hispanos  -una vez más- tradujeron casi literalmente, aunque para el resto de los hablantes del castellano habría quedado mucho más comprensible si hubiera sido Rumbo a lo peor.

Sin embargo, a diferencia de otros experimentos teatrales que combinan arbitrariamente obras dramáticas, narrativas o poéticas, aquí se consigue una sólida concentración formal y de contenidos: su producto final posee una coherencia que le confiere el carácter de puesta en escena única y original. Soy tumba no recurre a un relato en términos más o menos convencionales, ni aspira a la definición sicológica de sus personajes, ni encaja dentro del realismo. Por todo ello no debe ser entendida desde una perspectiva analítica o racional y, sin duda, resultará desconcertante y hasta enigmática para un sector del público acostumbrado a un argumento tradicional. Durante los 60 minutos de representación asistimos más bien a una sucesiva oleada de imágenes, sensaciones, emociones y evocaciones que progresivamente van construyendo un espacio clausurado y una atmósfera enrarecida. Lo que predomina aquí es algo próximo a un territorio de fin de mundo, a los escombros humanos y sociales que quedaron después de un arrasamiento.

Lo protagonizan cuatro personajes arrojados a las orillas de un río: una mujer (Amparo Noguera) y tres hombres (José Soza, Rodrigo Pérez y Alvaro Espinoza), carentes de pasado y de individualidad, despojados de todo, olvidados, confundidos y abandonados. Hasta su lenguaje ha sido devastado, tal como corresponde a los textos de Beckett, donde se llega a la disolución de la verbalidad, a un estancamiento de la palabra hablada, al estilo de: "Sea dicho aún. De algún modo aún. Hasta en modo alguno aún. Dicho en modo alguno aún".

Pero aquí no sólo la comunicación ha perdido sentido hasta transformarse en un balbuceo, sino que todo parece fracturado. Uno de los ejes escénicos sobre los cuales se construye esta dramaturgia es justamente el discurso del cuerpo, la elocuente expresión que se transmite a través de los cuerpos trizados, a punto de alcanzar una total fragmentación, tal como se ve en el primer tramo de la representación, con un personaje que dificultosamente se levanta de una camilla, cae, anda a trastabillones y que nunca logra recuperar del todo una movilidad esencial.

Soy tumba es la propuesta de una metáfora sobre la muerte y el arrasamiento y cuyo íntimo sentido persiste mucho tiempo después de terminada la función. Su trabajo con una escenificación llevada al extremo de las posibilidades expresivas la convierte en una puesta en escena renovadora, estimulante, reflexiva y plena de contenidos, aun cuando no necesariamente de gusto masivo.



Comments:

Aun recuerdo a muchos criticos y otros complacientes de teatro, en tiempos que a toda hora se hacia teatro, sali de Chile el 84, era un hombre de teatro, un stage-lighting designer que tenia el tiempo suficiente para observar lo que pasaba afuera y dentro del escenario, el toque de queda hacia que casi todas las salas estuvieran vacias, tiempos que solo los privilejeados complacientes reian pero la mayoria lloraba y observaba lo dramático y trágico del momento, ni Beckett se atrevia a interveni

Posted by Luis on April 02, 2011 at 12:49 PM CLT #

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