Canario: una ardua convivencia
Mar. 19 , 2011
Canario está basada en Good canary, del guionista y dramaturgo norteamericano Zach Helm, supuestamente un autor de éxito en algunos circuitos teatrales de su país. La versión chilena, por lo tanto, no corresponde a la obra original, sino que está "basada en", una fórmula recurrente en los últimos años en varias compañías nacionales, y cuyos resultados han sido dispares. Sin embargo, a diferencia de otros montajes, donde con el pretexto de ahondar en la complejidad de las relaciones humanas se llena el escenario de chistes de diverso calibre y permanentes referencias a la genitalidad, aquí hay un serio intento por construir un drama más que una comedia presuntamente reflexiva.
Canario no echa mano a recursos fáciles que seduzcan rápidamente a la galería y se plantea exponer el desgarrado vínculo de la pareja formada por Annie (María Elena Swett) y Jack (Cristián Carvajal). En la dignidad de esta propuesta radica quizá su principal mérito. En la historia, ella es de comportamiento extravagante, inestable y aquejada por una severa bulimia, debido a la cantidad de fármacos que consume diariamente. El es un escritor con una novela de éxito y sin proyectos en el futuro. A poco andar, las ofertas editoriales que recibe se frustran, debido a la agresiva conducta de Annie y progresivamente se va revelando la patética condición profesional de ambos. En esta línea, su argumento deriva en una situación poco verosímil, de acuerdo al formato de realismo sicológico en que se desarrolla.
Es probable que la gran falla estructural de esta puesta en escena radique en su carencia de una dramaturgia sólida. Abundan los diálogos que no conducen a ninguna parte, la proyección de escenas filmadas que poco aportan al núcleo central del relato (con excepción de la comida donde Annie hace fracasar un ventajoso contrato comercial) y una reiteración excesiva de ciertos temas que podrían haberse resuelto de manera más sintética. Así, Canario padece del mismo mal de tantos otros montajes nacionales: la inexperiencia para manejar los materiales dramatúrgicos frustra gran parte de las honestas intenciones de sus realizadores. La convincente actuación de los protagonistas y su cuidada producción no alcanzan para materializar del todo su interesante aspiración original: reflejar la ardua convivencia de ciertas parejas jóvenes en la actualidad.




