¿Hubo primarias?
Apr. 07 , 2009
La única forma que la gran masa electoral se enterara de que la Concertación estaba celebrando un proceso de primarias para elegir su candidato presidencial era a través de los medios de comunicación. El oficialismo había elegido dos regiones contiguas, donde se agrupa tan solo el 12% de los electores. Por lo tanto, la campaña no tocó ni sensibilizó a nadie directamente, porque la decisión del oficialismo fue cerrar el proceso y acotarlo. Con qué intención, no sabemos, pero es un hecho que la primaria se hizo con una aparente apertura democrática, porque no se dirigió a todo el país. Aún más, los candidatos, sobre todo el comando de Eduardo Frei, decidieron que sólo la televisión regional podría transmitir el debate que sostuvieron los candidatos. Se cerraron aún más, entonces, a que los ciudadanos se enteraran sobre qué estaba en juego en la selección de uno u otro candidato.
Al contrario, cuando llegó el momento de exhibir los resultados de la primaria, la Concertación montó un escenario que serviría para transmitir una imagen de unidad en cadena nacional, cerca de las 9 de la noche. Pero el espectáculo político fue patético. Mostró a Camilo Escalona, presidente del PS increpando al candidato “derrotado”, a garabato limpio. Esta vez, todos tuvimos la oportunidad de ver el espectáculo por la televisión abierta. Y fue lamentable para el ganador.
Como siempre, el resultado de las elecciones siempre depende de la forma en que sean interpretados y, por eso, al final todos se presentan como ganadores. En este caso, el comando del presidenciable DC decidió centrar su mensaje en una diferenciación con la centroderecha. Supuestamente, la elección primaria habría dado mayor legitimidad a la elección del candidato. Sin embargo, es cuestionable la efectividad que pueda tener esa propuesta. ¿Cómo advertir unidad en el movimiento político si se produjo un conato en el escenario? Asimismo, ¿cómo atribuirse la legitimidad de las urnas, si el universo electoral al cual se apuntó se redujo tan decididamente, por opción cupular? Y, por último, la Concertación no logró motivar la participación de un grupo significativo de electores en las regiones donde montó este espectáculo. Votaron, especulando a favor de la cifra, unas 60 mil almas. Algo así como el 6% del electorado de las regiones convocadas y tan sólo un tercio de las personas que participaron en la primaria de Lagos y Zaldívar. En términos de participación, entonces, la primaria fue un bochorno para la Concertación.
En materia de interpretaciones José Antonio Gómez logró conseguir el 36% de los votos, en circunstancias que es presidente de un partido que, en las últimas elecciones de diputados y de concejales, nunca ha superado el 6% de la votación. Luego, muchos concertacionistas de los partidos de centro izquierda se negaron a votar por el candidato promovido por sus propios partidos, y en cambio, decidieron entregar su voto al radical. Frei sabe que no cuenta con la aprobación de todo su sector y que la socialdemocracia duda de votar por él y la Concertación sabe también que el PRSD hará valer esta capitalización electoral que obtuvo el último fin de semana.
En síntesis, la primaria oficialista no podrá ser interpretada como un acto abierto y convocante, por mucho que las élites de la concertación intenten repetir ese mensaje, porque la campaña se desplegó en un encierro geográfico deliberado y los electores así lo saben (porque nunca llegaron a conocer el contenido de la campaña). Asimismo, la participación fue tan baja que restó legitimidad a la decisión de las cúpulas y va a alimentar las aspiraciones de díscolos e independentistas. Si bien Frei ganó su nominación, ciertamente, su partida nos deja con gusto a poco.




